Aplausos de pie para “Hello, Dolly!”

Aplausos para el regreso de la comedia musical al Opera, y más si se trata de “Hello, Dolly!, una de las más queridas del género. En apariencia simple, la historia de la casamentera, creada por Thornton Wilder para teatro, pero llevada al terreno lírico por Michael Stewart y Jerry Herman, es tradicional. Por eso mismo, el desafío es encontrar el nudo que la hace clásica, que inspira la sonrisa y mueve a la carcajada, que hace tararear cada tema inolvidable.

Una vez dilucidado este punto, la producción, liderada por Angel Mahler y Leo Cifelli, debía hallar el director adecuado, y, sobre todo, a Dolly. Y allí están los puntales de esta puesta, las tres puntas del triángulo. Con Arturo Puig a cargo, los actores despliegan su talento, como Arturo Grimau, a quien cada vez más agradecemos su paso por lo musical, Darío Lopilato y Agustín Sullivan, jóvenes valores bien fogueados en la escena. O Laura Azcurra y Angeles Díaz Colodero, que tienen muy bien perfilados sus personajes y así los despliegan.

Pero la estrella es, sin duda, Dolly, y la vara es alta, teniendo en cuenta a sus predecesoras. A Lucía Galán le hacía muchísima falta demostrar que es una actriz de calibre, porque sus condiciones vocales ya son conocidas. Esta era la oportunidad para dar todo de sí y lograr que la platea se pare a aplaudirla y a seguirla en su tema final.

Con el gusto a lo conocido, a aquello que podría llamar a la nostalgia, pero, al mismo tiempo, tiene el guiño moderno de una coreografía intensa, planteada por Elizabeth de Chapeaurouge, muy buenos secundarios, como Cristian Giménez, y una cuidada ambientación, cuyo colorido predomina junto a un juego sobrio y exacto de sonido e iluminación.

“Hello, Dolly!” da la pauta a lo que se puede hacer en material nacional, con un producto extranjero. Nada que envidiarle a Broadway.

Viralisados, la respuesta ochentosa a un verano tedioso

Hay una generación a la que la música “pop” (¿?) actual le parece sosa, repetitiva y con escasa individualidad. Esa generación recuerda la época en la que uno prendía la radio (delatando su edad, obviamente), y enseguida identificaba la banda que sonaba. Una de ellas era Virus, dueña de un sonido único, letras sensuales y una voz enigmática, la de Federico Moura.

La noche del viernes, en el Torquato Tasso, Viralisados tuvo su bautismo de fuego ante esa generación, sedienta de una nueva oportunidad. Una nueva oportunidad de escuchar temas pegadizos, sexys, con personalidad definida, de esos que nos encanta corear y bailar. El combo que lidera el baterista original de Virus, Mario Serra, encontró en la voz de Federico Moura, sobrino de su homónimo, el vehículo ideal para los nuevos temas, volcados en el logrado álbum debut “Piel”. “Mundos dos”, “Fugitivo, “Llueve”, “Piel” y “Danza perfecta”, son algunas de las canciones que heredan el fuego de la agrupación anterior, pero encuentra su propio ritmo. El Torquatto Tasso, un lugar donde generalmente se cena y se escucha al artista, se transformó en una pista bailable, en un boliche ochentoso.
Con la banda sonando a pleno también se sumaron los clásicos “Imágenes paganas”, “Sin disfraz”, “Me puedo programar”, “Pronta entrega”, “Tomo lo que encuentro” y “Amor descartable”.
Ya en la última parte del recital, que tuvo una duración de poco más de una hora y media de pop-rock, aparecieron: “Desesperado”, “El probador”, “Agujero interior”, “Luna de miel en la mano”, “Wadu Wadu” y el esperado “Carolina” para cerrar el compacto show.
Junto a Federico y Serra completan  Viralisados: Jorge Lescano y Fabián Passaro en guitarras, Guillermo Mandel en teclados, y “Ardilla” Espinoza en bajo, todos músicos que saben cómo sacudir a su audiencia.
Potentes, generadores de climas y con  vibrantes temas propios, Viralisados se suma al mundo del pop-rock con músicos de calidad y un cantante con una escena increíble. Bienvenidos.

Fernando Ruiz Díaz, lo más destacado de los 20 años del Cosquín Rock

Cosquín Rock (por enviado Luis Digiano).- El guitarrista y cantante Fernando Ruiz Díaz, al frente de su actual formación Vanthra, un inmenso power trío, fue lo más destacado de la extensa jornada de festejos rockeros por los 20 años del Cosquín Rock desde el lugar donde nació la plaza Próspero Molina.
No sólo por lo musical, que fue excelente, sino especialmente por lo emotivo, al dedicarle su actuación a su hermano Gabriel Ruíz Díaz, quien sufriera un tremendo accidente hace algunos años, y con quien fundara la agrupación Catupecu Machu. Fue por eso que interpretó varios temas de dicha formación  sumando en la veintena de piezas, “Dale”, “Magia veneno” y “Perfectos cromosomas”, entre otras.
El cierre fue para los ex Sumo, Las Pelotas, con una buena cantidad de clásicos de su extensa carrera a los que agregaron su más reciente tema “Nadie fue” y, con la presencia en escena de Fernando Ruiz Díaz, incluyeron “El ojo blindado”.
Kapanga, la banda oriu,nda de Quilmes, con la personalidad de su vocalista el Mono, hizo bailar y poguear (hasta pidió hacer un espacio exclusivo para chicas) con su mezcla de rock, cuarteto, ska y toques bailanteros, mostrando un nivel para hacer divertir al público.
También invitaron al ex Catupecu para entonar “Mono relojero” y “El universal”.
Tuvo su momento el bajista Micky Rodríguez y La Que Faltaba, ex Los Piojos,  quien además de sus composiciones brindó tributo a su ex agrupación, típica del rock barrial de los ’90.
Otro de los destacados fue el cantautor Palo Pandolfo con la Hermandad que tuvo su momento sublime cuando revivió el hits de su primera banda Don Cornelio y la Zona, con “Ella vendrá” en una nueva versión más rockeada.
En el inicio del festival pasaron las agrupaciones locales Los Navarro, Juan Terrenal y el histórico Armando Flores, quienes pusieron lo suyo mostrando la realidad del rock cordobés.
Fue una noche ejemplar donde más de diez mil personas vivieron su fiesta, festejando los 20 años del festival rockero más importante de Argentina y con la mayor variedad musical.
Lo criticable y lamentable de la jornada fueron, primero la falta de baños que produjo colas de hasta 70 personas en cada lugar, y segundo, la increíble cantidad de policías presentes desde los locales, hasta los provinciales, incluyendo un cuerpo especializado de comandos de camuflaje y con pasamontañas. Un poco mucho, ¿no?…

 

Por unos minutos se le escapó al Cele la punta

(por Luis Digiano, enviado especial).- Siempre hay que pensar que los partidos duran 90 minutos y un poco más. Eso fue lo que le pasó al Cele que hasta los 41 minutos del segundo tiempo ganaba por 1 a 0 con el gol convertido por Lucas Bandunciel a los 16 minutos de la primera etapa.
Y lo venía sosteniendo, pero en forma riesgosa, defendiendo en su campo y no teniendo la pelota en el medio para sacar contragolpes via Messinitti, el mismo Bandunciel o cuando entró el griego Ellacópulos.
Para colaborar con el pulpo Fattori como dos volantes de contención en el medio, entró el uruguayo Roberto Brum. Y los minutos pasaban. El Gasolero tuvo dos oportunidades de aumentar, pero no fue suficiente.
Hasta que, en el fatídico minuto 41 del complemento llegó una pelota al área. Dudan entre el golero uruguayo Matías Fidel Castro y Demartini, y Eugenio Olivera, el chico debutante de Atlanta que había ingresado en el complemento, con un derechazo la manda al fondo de la red para sellar el empate y con eso la punta quedó para el Bohemio con 14 partidos cumplidos.
El Gasolero se quedó con diez en una jugada polémica. Gonzalo Asís recibe una falta al borde de área por parte del arquero Rago no cobrada por el árbitro Novelli, de flojo desempeño, y al salir Rago lo pisa al marcador de punta. El juez de línea llama al árbitro y éste expulsa a ambos jugadores. Inmerecido para Asís, que no había hecho nada, y en el lugar del golero, ya que Atlanta había hecho los tres cambios, ingresó el zaguero Tecilla al arco, y el Cele no lo probó de larga distancia.
De esta forma y cumplidas 14 fechas el Gasolero quedó segundo con 25 puntos, escolta de Atlanta con 28. En la próxima fecha, antes del receso, Temperley recibirá en el Beranger a Ferro Carril Oeste que navega en la mitad de tabla para abajo, pero como dice el viejo proverbio futbolero: “Los partidos hay que jugarlos”. Atlanta irá hasta Vicente López para medirse con Platense, el que también quedó segundo con 25 unidades.
Perazzo deberá replantear el próximo partido ya que no contará con Asís expulsado, ni con el otro marcador de punta, el izquierdo Sebastián Prieto, quien llegó a la quinta amarilla. ¿Será el momento del regreso de Franco Sosa por derecha y el debut desde el inicio del recientemente incorporado González Bordón?
Sabor amargo para el Cele que sueña con la punta de la tabla, a pesar de ya estar clasificado para la Copa Argentina 2020, y felicidad para el bohemio que festejó el empate como si fuese el campeonato. Seguramente porque el fantasma del ´82 en cancha de Huracán ronda todavía por Villa Crespo.
El arquero uruguayo, nacido en Canelones, Matías Fidel Castro llegó a los 652 minutos con la valla invicta convirtiéndose en el guardameta record de Temperley, superando los 601 de Federico Crivelli, hoy su suplente.

Puntos que acercan al Celeste a la punta

De la mano de Walter Perazzo el Gasolero se encuentra junto a Estudiantes de Río Cuarto a tres puntos del líder, Atlanta, al que enfrentará en Villa Crespo el próximo martes a las 20. Esto se dio luego de los valiosos tres puntos obtenidos en el Beranger frente a Independiente Rivadavia de Mendoza, por 2 tantos contra cero, con goles convertidos por Sebastián Prieto, de penal, y por el centro delantero Messinitti, ya en el final del partido.
Trabajoso triunfo del Celeste, que se puso en ventaja a los 20 minutos del primer tiempo por un penal, que convirtió Prieto por haber sido a quien le habían cometido la infracción. En el final, en tiempo de descuento, Messiniti puso la cifra definitivacon un cabezazo tras un magnífico centro desde la izquierda de Di Lorenzo, quien había ingresado por Cerutti.
Un flojo desempeño de la Lepra mendocina, especialmente en defensa, acumulando de visitante seis derrotas, y como contrapartida, el Gasolero sumando 5 victorias seguidas, y, encaminándose para clasificar a la Copa Argentina 2020, contribuyeron al resultado.
Firme en defensa, en la que sobresale la figura del negro Alarcón y de Demartini, bien los marcadores de punta tanto Asís y Prietto, dos atacantes más, y en el medio, el pulpo Fede Fattori, quien llega a todas, bien parado delante de su línea de cuatro, conforman los pilares del Cele.
Ibañez, Mauro González y Cerutti se mostraron por momentos con brillo, pero se opacan en la cancha, y en el ataque Lucas Baldunciel fue todo empuje y sacrificio, y Nicolás Messinitti las busca hasta que la encuentra, llevando ya cuatro goles convertidos.
El equipo mendocino mostró mucha voluntad, complicando a Temperley en algunos pasajes de la segunda etapa, pero más por el refugio atrás del celeste que por méritos propios. Salvo la peligrosidad de Bati Klusener y la habilidad intermitente de Palacio, lo demás para olvidar.
En Temperley hubo dos figuras: Sebastián Prieto, no sólo por la concreción del primer gol, sino porque además tuvo un partido sin complicaciones y fue un atacante peligroso con sus subidas por la izquierda. El arquero uruguayo Matías Fidel Castro, quien tuvo dos tapadas increíbles: una poniéndole el pecho cuando el partido estaba uno a cero, y la otra con un manotazo salvador cuando ya el segundo había sido concretado.
Esto le permitió a Castro llegar a los 567 minutos con la valla invicta, superando al histórico golero Federico Crivelli, hoy su suplente, quien había conseguido 503 minutos sin que le conviertiesen goles.
Noche de júbilo y también de emociones y homenajes. Primero la presencia del papá de Enzo Baglivo, quien se encuentra en una lenta recuperación luego de su terrible accidente automovilístico y por quien se hizo una rifa para juntar fondos para su familia, anunciándose un partido solidario el 28 de diciembre en el estadio de Talleres de Escalada con la presencia de jugadores que ya confirmaron su participación como el Pupi Zanetti, el tanque Denis, Daniel Osvaldo, el Pipita Higuain, su padre Jorge Higuain y el Tonga Aguirre, entre muchos otros.
Y hablando del Tonga también se le brindó un tributo ya que se retiró del fútbol profesional y es un símbolo del Celeste, luego de nacer en el club deportivamente, y vestir casacas de San Lorenzo, Newells y, recientemente de Tristán Suárez y San Martín de Burzaco.
Fue una noche donde la familia celeste se fue contenta con los tres puntos y emocionada por los actos que se realizaron durante la jornada coronada con un desfile de representantes de todas las actividades que se llevan adelante en el club.
Vamos Temperley, que va encontrando el camino de la mano de Walter Perazzo mientras que en la platea del Beranger se lo veía a un gran maestro del glorioso pasado del Gasolero: Ricardo Rezza.

Dr. Sleep:

Primero y principal, el 2019 se convirtió en uno de los años con mayor actividad dentro del plano universal de Stephen King.
Sin nombrar el fiasco de “Pet Sematary”, “It” y esta aclamada “Dr. Sleep” se vienen en alza, con la del payaso en la clara delantera.
Si hablamos del Esteban Rey en general, sus libros y su mente son vastas para exprimir hasta la última gota de su genialidad… pero eso no significa que las adaptaciones, tanto al cine como a Netflix, tengan su misma fuerza.

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Analizar, criticar y/o hablar de “Dr. Sleep”, sería directamente por parte de la historia en sí, porque cinematográficamente, esta adaptación es una belleza por donde se la mire.
Desde paneos visuales formidables, una paleta de colores que va directo a la cuenta de instagram @colorpalette.cinema y matices extraordinarios, actuaciones que realmente sobresalen, desde Ewan McGregor en su rol protagónico como la versión mayor de Danny Torrance, Kyliegh Curran en el papel de la joven y resplandeciente Abra, o los “malos” Rebecca Ferguson como Rose The Hat y Zahn McClarnon como Crow Daddy… y la participación estelar del querido Largo de los Locos Addmas, Carel Struycken en la piel de Grandpa Flick (varias veces se presentó como personaje de una adaptación de King y en todas brillando), etc.
El punto más flojo de la película no tiene que ver con la película en sí, sino con la historia.
Esta secuela hace que las cosas que resplandecieron en “The Shining”, se opaquen con explicaciones algo absurdas y rebuscadas, además de darle un tono más de thriller y dejando de lado el terror y/o suspenso.
En la trama, los últimos 20 minutos son los que se desenvuelven de una manera mágica, en la vuelta de Danny justamente al hotel que sepultó sus pesadillas y catapultó su futuro a una locura irremediable.
Por eso, y en fin, se hace difícil hablar de un film que pierde desde lo que está adaptando, más que de la versión en sí.
En esta, el Rey le pifió.

Puntaje cinematográfico: 9/10
Puntaje de trama: 6/10