WP_20151101_021

MDQFest 2015: “Un buen dinosaurio”, un trabajo de amor

WP_20151101_021Tuvimos la oportunidad de acceder a 30 minutos de “Un buen dinosaurio”, la nueva película de Pixar que Disney estrena a fin de mes, y a charlar con su director, Pete Sohn, y con el argentino Gastón Ugarte, responsable de los sets.
“Es mi primer viaje a Argentina y todos los lugares del festival y los programadores han sido inspiradores. ´Un buen dinosaurio´ fue un trabajo de amor. La premisa es ¿qué hubiera pasado si el meteorito no hubiera impactado en la Tierra?”
Sohn no era el realizador elegido para el proyecto, “El filme tenía otro y cuando lo asumí estaba aterrorizado. Tenía miedo pero amo las películas y me propuse hacer lo mejor que podía con el equipo y el poco tiempo que teníamos. Me sentía como Arlo, pero todos en Pixar me apoyaron y seguí adelante con la meta que tenía en mente”.
Arlo es el simpático hepatosaurio protagonista, quien recorrerá kilómetros en busca de su familia acompañado por Spot, un niño que está solo.
Presentando a Ugarte, Sohn ilustró, “Como en ´El mago de Oz´ el camino de labrillos amarillos o en ´Lawrence de Arabia´, cuando Anthony Quinn le muestra el paisaje a Peter O´Toole, en ´Un buen dinosaurio´ mostramos el terreno mediante gráficos de computadora. Se hace foto a foto, con cada roca, cada montaña, y Gastón fue el supervisor responsable de que los sets tomaran forma…”.
“… con un equipo de doce personas, donde cada uno se respalda al otro”, completa humildemente el tucumano, “Fue lo más difícil con respecto a los sets. Era importante crear un mundo enorme y nos enfrentó a nuestras limitaciones técnicas. Tuvimos que desarrollar tecnología nueva”.
Adelantando algo de la trama, Sohn contó que en el filme “Hay dos grandes partes. Cuando Arlo se pierde, tiene que encontrar el río para poder volver a su casa. El río se convirtió en nuestro camino de ladrillos amarillos. Hubo mucha simulación necesaria. Es muy difícil plasmar el río, se tienen que ver las piedras y trabajar con la directora de fotografía para que pueda interactuar la luz. Es como en la época dorada de Hollywood, pero todo virtual, con grandes y costosos efectos que llevan muchos días de trabajo. Lo bueno es que no se nota lo difícil que fue”.
Sigue Ugarte “En términos de sets muy amplios tomamos porciones de 100 millas cuadradas y lo llevábamos a la PC con fotos de la NASA. Tener las imágenes topográficas de base nos ayudó muchísimo”.
un buen dinosaurioEl tucumano confiesa que dibujó toda su vida y cuando terminó la secundaria se encontró con que no tenía ningún lugar cerca para estudiar animación. Su próximo paso fue enviar una carta a los estudios Disney y la contestación incluía recomendaciones de distintas escuelas. Finalmente recaló en una de Florida y admite que le “dieron una mano. Me recibí y fui fortaleciendo mi material. Persiguiendo mi sueño hasta llegar hasta Pixar”.
“Yo respeto que Gastón trajo a Pixar su cultura consigo”, afirma Sohn, pero Ugarte cree, entre risas, que Pete se refiere a las empanadas.
El concepto de familia es muy fuerte en “Un buen dinosaurio”, “Mi padre tenía un almacén en Nueva York. Toda la familia trabajaba ahí. Conocimos muchas familias que trabajan juntas en lo mismo. También está la idea de crecer y convertirse en adultos”, resume Sohn.
Llama la atención que el dinosaurio hable y que el niño sea una especie de mascota para él: “Una de las primeras ideas era revertir la situación entre Arlo y Spot. Contar la historia del dinosaurio como si fuera un chico de 11 años. Como no nos podíamos basar en un ejemplar vivo, nos basamos en los de cuello largo como jirafas, y de cuatro patas con forma de columna, como los elefantes. Él no está cómodo porque es un adolescente y es algo torpe como un camello en su forma de caminar. En cuanto a Spot, en cuatro patas, parece un animal, huele primero y luego trata de entender. No quisimos ir por el lado de Tarzán, ni vimos monos para hacer su postura o la manera en que mueve sus manos delanteras. Investigamos ardillas y mapaches”.
En el filme hay una familia de tiranosaurios, Sohn explica que, al principio quisieron hacer un western con cowboys y terminó siendo una parodia “Y queríamos algo más sincero. Nos reunimos con productores agrícolas que trabajaban en familia. Conocimos esta familia de Oregon y me conmovieron tanto que reescribimos los personajes. No sé nada del campo. Esta familia se dedicaba a las vacas y había adoptado a cinco chicos haitianos y yo veía cómo ponían el corazón en lo que hacían. Y quise mostrar mi respeto por ese tipo de familia donde todos le ponen ganas. Es un concepto muy universal”.
“Cuando estuve con ellos me sentí un fracaso porque me llevaron a arriar las vacas y soy malísimo cabalgando. Y el padre me dijo que estaba bien sentir miedo y eso es lo que le pasa a Arlo en la película”.
En cuanto a la respuesta que pretende, Sohn admite que “Veo el filme todo el tiempo para poder seguir siendo objetivo y me imagino como miembro de la audiencia. Considero a la mente y al corazón. Como miembro del público siento esto y lo otro. Después pregunto por qué. Me pongo a analizar por qué me produjo esto esta escena y busco un feedback con el equipo y el personal de Pixar, tanto adultos como sus hijos”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s