Paulo Pécora (centro), autor del documental de la película de Pablo César (izquierda), junto al productor de la misma.

Pantalla Pinamar: La pasión y el exotismo se dieron cita

Sonata para violonchelo, la primera película española del festival en encontrar comprador.
Sonata para violonchelo, la primera película española del festival en encontrar comprador.

Pantalla Pinamar (por Blanca López, enviada especial).- Hasta ahora la única película española adquirida en el festival para ser estrenada en la Argentina fue “Sonata para violonchelo”, de Anna M. Bofarull.
Presentada por su productora, Marian Matachana, el filme surgió porque la madre de la directora tiene fibromialgia, que hace sólo un mes fue reconocida por la OMS. “ Veníamos de hacer un documental sobre niños saharaui. Pensamos en algo que le diera visibilidad a la enfermedad y a través de la música para que no tuviera tanta pena. La protagonista no entiende de relaciones humanas y, como muchos artistas, sólo piensa en su arte. Tardamos 4 años para hacerla. Es en catalán porque la compró el canal de allá. Además, tuvimos un crowfounding exitoso porque las mujeres que tenían este problema querían participar”.

La luz incidente, también tuvo su espacio en Pantalla Pinamar
La luz incidente, también tuvo su espacio en Pantalla Pinamar

El distribuidor Pascual Condito, de Primer Plano, la compró para Argentina, porque “le gustó porque realza la pasión”, y gracias a la BBC, que estaba haciendo un documental sobre el tema, la estrenamos en Londres. El 4% de la población mundial la sufre, pero de ese porcentaje, el 90% son mujeres. Las organizaciones de esta enfermedad nos la piden. En una segunda etapa se vendió a Corea y a Perú, pero la distribución independiente en España ha sido muy dura”.
Aunque habíamos visto “La luz incidente” en Mar del Plata, en Pinamar participamos de la charla con una de las actrices, Susana Pampín, y con Mónica Toschi la vestuarista. Ambas remarcaron el minimalismo y la preciosidad con que el director Ariel Rotter trabajó conservando muebles de su familia hasta el momento de la filmación y marcando límites en la producción. El resultado, en el caso de ambas es remarcable.

Paulo Pécora (centro), autor del documental de la película de Pablo César (izquierda), junto al productor de la misma.
Paulo Pécora (centro), autor del documental de la película de Pablo César (izquierda), junto al productor de la misma.

No es frecuente ver la mirada de un cineasta sobre la obra de otro. Y eso es “Amasekenalo- Diario de viaje de Los dioses del agua”, de Paulo Pécora.
“Nunca imaginé pisar el continente africano y una semana después estaba recorriendo Angola y Etiopía. En el último caso, creo que están viviendo en otro tiempo, es un choque cultural muy fuerte. En Etiopía no tienen las necesidades occidentales, era una gente más comunitaria, solidaria. Nos pedían biromes, libros y nos dieron unas cruces diseñadas por ellos. Me impactó mucho la sensación de no competencia, de mucha empatía con el otro, son humildes, pero dignos”.
“Etiopia es el único país de Africa que no fue colonizado, por eso es diferente” intercalan tanto Pablo Ballester como Pablo César, productor y director respectivamente de “Los dioses del agua”, dando cátedra sobre la historia de ambos países.
“En Etiopía la gente estaba mejor organizada y el intercambio con los técnicos fue de formación con los argentinos, pero sobre todo en Angola”, afirmó Pécora, “Tengo 25 horas de video y traté de privilegiar el trabajo de la película, no tanto las vivencias, tratar de ponerme en periodista, en crónica de viaje y de ese modo fue dejando de ser un making of para transformándose en documental”.
Entre las anécdotas que César contó de los años en que está filmando tanto en Asia como en África, teniendo en cuenta que su próximo proyecto lo lleva a Marruecos, destaca el día que se descompuso y comió “Arroz con queso en Angola a u$45, el más caro que comí en mi vida. Luanda es la ciudad más cara del mundo”.

Directora y actriz de "Felices 140".
Directora y actriz de “Felices 140”.

La directora española Gracia Querejeta manifestó que “Felices 140” “Nace en un momento económico importante, la gente lo estaba pasando realmente mal. Se nos ocurrió hacer una película de gente que tiene dinero. Como referente tomo ´La caza”, de Carlos Saura, donde saca lo peor del ser humano. Yo venía de hacer “Cordelias”, un corto con sentido del humor casi macabro y ahora tengo como proyecto una comedia amarga. A ´Felices 140´ la TVE no lo quería comprar porque no le gustaba el guión. El productor encontró la manera de hacerlo en Canarias, con desgravaciones fiscales especiales. Y después, con la película hecha, volvió a entrar TVE. Tardamos casi tres años para hacerla”.
Para Paula Cancio, “el guión llegó cuando recién había tenido a mi hija, con la característica era que tenía que ser argentina, y no dudé en preparar esa prueba con el acento”. La actriz, esposa de Miguel Ángel Solá, estudió con Claudio Tolcachir el año anterior al rodaje e hizo ejercicios como argentina “porque pensaba que me iba a aportar mucho y que era una forma de probarme”.

Jarzyna y su búsqueda de la identidad polaca
Jarzyna y su búsqueda de la identidad polaca

En tanto, “¿Tanto esfuerzo para esto?”, de Grzegorz Jarzyna, está basada en una obra de teatro. El realizador polaco trabajó con los actores primero y le interesó el desafío de manejar los dos lenguajes: teatral y cinematográfico: “El teatro es más denso permite más lo filosófico, y no quería competir. El planteo es pensar acerca de la sociedad, de nosotros. Los personajes reflejan a los polacos. La gran pregunta es qué es la nación, qué es el patriotismo. Privadamente sigo pensando en qué nos hace ser británicos, polacos, alemanes. Es una búsqueda personal porque después de la guerra hubo una gran tensión en lo cultural. ¿Hay que ser polaco, europeo? Me gusta ser el que soy. Dorota Maslowska es una joven novelista, tenía 25 años cuando lo escribió. Que tiene un gran oído, refleja lo que dice la gente en la calle en la televisión, muy poco ha sido cambiado de su texto. Es como una periodista”.
Para él es una “Gran cosa estar acá en Argentina, ya que es dónde vivió uno de mis más admirados escritores Witold Gombrowicz. Lo comparo con ella. Juegan con la máscara de quién es el ser humano en la sociedad o lo que la gente piensa en quien deberíamos ser”.
Jarzyna decidió utilizar la estructura teatral para hacer la película: “Mis compatriotas se ríen con el humor, pero al final lloran porque desde la perspectiva polaca los temas son complejos y muy tristes con la opresión y la guerra. En general son tímidos y no muy abiertos. Cada uno se refleja en un diferente personaje, hay muchas representaciones de lo que es la sociedad polaca”.
Incluso “Una de las protagonistas tiene 101 años y actuó en la primera película que se rodó después de la guerra. Estaba presente en el Levantamiento de Varsovia y por eso es una figura muy representativa. La gente sigue hablando de la guerra. No saben qué pensar, la sociedad tiene esa dicotomía la sociedad”.

Los integrantes de Puente Films
Los integrantes de Puente Films

Para el final quedó el anticipo del documental “Carne propia”, del director Alberto Romero junto a Alejandro Rath, asistente de dirección; Juan Martín Hsiu encargado del montaje, y de Martín Turnes, en fotografía.
Entre todos conforman “Puente films”, un colectivo de directores, y en esta ocasión abordan la ganadería argentina desde el recorrido de un toro desde La Pampa hasta un frigorífico y su destino inexorable.
Las historias contadas hablan de Liebig, un pueblo construido por una fábrica de corned beef, privado. Si te echaban del trabajo, te tenías que ir del pueblo. Se basaron en un libro de Ismael Barreto sobre el tema. También aparece la lucha de los trabajadores del frigorífico de Berisso por aguinaldo y vacaciones, con la intervención decisiva de la primera sindicalista argentina; y otro, recuperado en 2006 en forma de cooperativa, en Berazategui.
Romero cuenta que “Mi abuelo era un pequeño productor ganadero y siempre estuve en contacto con el universo de la carne e iba a la exposición de la rural y al mercado de Liniers”.
Entre las anécdotas de filmación, las mejores se refieren al cambio de toro porque no fue a parar al frigorífico en el que filmaban y a que “En esta película sí se lastiman animales (risas)”. A lo que Turnes agrega que “Cuando filmamos allí nos dieron albóndigas con puré”, desmintiendo que alguno de ellos se haya convertido en vegetariano.
La característica principal del filme es que Arnaldo André es el narrador, en la voz del toro: “Pensamos en muchos actores de tono profundo de toro viejo, aristocrático con ínfulas de campeón. La forma que Arnaldo tiene de decir las frases es muy elegante. Le dio mucha pena cómo terminó el toro, pero creo que se divirtió mucho haciéndolo. Es una manera de hablar de los temas quitándole solemnidad, sin bajar línea”, completa Rath.
Entre los próximos proyectos se encuentran “Infierno Grande”, de Romero, que transcurre en La Pampa; “Finito”, de Rath, y “Humano amarillo”, de Turnes.

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