Daniel Brühl y Jesper Christensen en "Yo y Kaminski", una de las mejores películas del festival

16° Festival de Cine Alemán: Una imperdible sucesión de joyas germanas

Daniel Brühl y Jesper Christensen en "Yo y Kaminski", una de las mejores películas del festival
Daniel Brühl y Jesper Christensen en “Yo y Kaminski”, una de las mejores películas del festival

El Festival de Cine Alemán se complace en anunciar su edición N° 16, que se realizará del 15 al 21 de septiembre en las salas de Village Cines Recoleta y Village Cines Caballito.
Como todos los años, German Films ha realizado una selección de lo más destacado de la producción alemana y la visita del director de la película “Yo y Kaminsky” (Ich und Kaminski) Wolfgang Becker, reconocido a nivel mundial por su filme “Good bye, Lenin!”
“Yo y Kaminski” es la historia de un anciano pintor invidente que vive anclado en el pasado por un amor de juventud. Un joven escritor interesado en publicar su biografía, lo ayudará a buscar esa vieja novia que nunca olvidó. Basada en la novela homónima de Daniel Kehlmann y protagonizada por Daniel Brühl y Jesper Christensen, critica el esnobismo del mundo del arte y la banalidad de la fama.
Dentro de la amplia oferta de películas programadas para el Festival de Cine Alemán se destaca “Toni Erdmann”, de la realizadora Maren Ade, revelación en la última edición del Festival de Cannes, elegida para representar a Alemania en la próxima entrega del Oscar.
También se presentará el último film de la aclamada directora Doris Dorrie, “Fukushima mon amour”, relato intimista con el que Dorrie vuelve a sus orígenes estéticos para contar una historia basada en la tragedia del terremoto y posterior tsunami en esa ciudad del Japón.
Otro plato fuerte será la proyección del documental “Fassbinder”, donde Annekatrin Hendel ofrece un retrato del polémico artista a través de imágenes de sus películas, material de archivo y declaraciones de algunos de sus colaboradores, como Hanna Schygulla, Irm Hermann, Harry Beard o Volker Schlöndorff.
En esta edición se presentará la sección La Movida Berlinesa que aborda los movimientos contraculturales que se produjeron en las dos Alemanias en la décadas del 70 y del 80.
Nuevamente se podrá disfrutar de Next Generation Short Tiger 2016, la sección que incluye los cortos más destacados de estudiantes de las distintas escuelas de cine y animación de Alemania, en los que puede apreciarse la diversidad de formas, géneros y temáticas de alto nivel que las audiencias internacionales suelen esperar de los cineastas alemanes.
Como es habitual, el broche de oro del Festival es la proyección de una película clásica del cine mudo alemán con musicalización en vivo. En colaboración con el Goethe-Institut presentaremos “Las Tres Luces” (1921) de Fritz Lang, con acompañamiento musical de Cue Trío.
La novedad de este año es el convenio con Qubit TV, con material que estuvo en las ediciones pasadas y películas que estuvieron en otras muestras para que se vea en todo el país. El público tendrá acceso a premios de Qubit TV y de Luthansa.

El realizador Wolfgang Becker, asistido por una traductora, junto a los organizadores.
El realizador Wolfgang Becker, asistido por una traductora, junto a los organizadores.

El realizador Wolfgang Becker visita Buenos Aires por segunda vez. Ya estuvo en noviembre del año pasado, como turista, siempre acompañado por su esposa. “Estoy buscando motivos para venir a filmar acá”. Admitió que estuvo recorriendo locaciones que, supuestamente eran inseguras: “Me llegó un mensaje preguntándome si estaba vivo, pero como europeo no me parecieron zonas peligrosas”. Asegura que “si filmo acá no será en zonas turísticas. Si le preguntan a un alemán sobre Argentina dirá fútbol, tango y carne. Yo no quiero clichés”.
Respecto a “Yo y Kaminski”, una pequeña joya que, esperemos se estrene comercialmente, “fue difícil la adaptación ya que es una novela chica, tiramos toda una versión. Por suerte, el autor me dio mucha libertad. El rodaje tomó 45 días en Suiza, Francia, Bélgica y Nueva York. Como siempre pasa en mis películas el primero día hubo mal tiempo. ¡Nevó un 21 de junio en Suiza! Me acuerdo perfectamente porque era mi cumpleaños. Los habitantes de más de 80 años no se acordaban de nevadas en verano…”.
En la película “hay muchos roles para personas mayores y tuvimos que buscar a quienes se pudieran concentrar durante un largo período de tiempo en esos países. Fue un buen ejercicio porque fui más allá de los actores alemanes con los que siempre suelo trabajar”.
La historia del pintor y su futuro biógrafo tenía, en principio, tres horas de duración, y Becker admite lo que le costó cortar más de 45 minutos: “En inglés se dice ´Kill your darlings´ o ´Matar a tus seres queridos´. Yo sentía la sangre a la altura de los tobillos al tomar esa decisión, que es muy dolorosa”.
En “Yo y Kaminski”, los temas son varios, comenzando por la egolatría que emana del título, “envejecer, un proceso en el que yo estoy también, lo que significa ser un gran artista y qué valor tienen las biografías”.
Como en “Ciudadano ilustre”, que protagoniza un escritor y de quien se editó un libro, para la premiére de “Yo y Kaminski” se realizó una conferencia donde Becker trató al personaje como si fuera un artista real. “Y los periodistas ponían cara de pánico como si no hubieran googleado lo suficiente” (risas) Para acompañar la función se hizo una retrospectiva, que visitaron 5000 personas.
Es que en el filme se exhiben los supuestos cuadros de Manuel Kaminski, el pintor que se encuentra en sus últimos días y al que aborda un periodista ambicioso que quiere la exclusiva de su biografía: “Ese proceso fue difícil porque había que crear las obras. Buscamos un artista que tuviera mucha experiencia para incorporar al personaje. En Alemania del Este había gente con talento, pero que estaba oculta porque no pintaban lo que quería el régimen, y ya ahora son mayores para ser famosos. Yo había visto un poster post impresionista de un artista, y uno de los pilares de su trabajo eran los autorretratos. Queríamos que él pudiera fluir, pero al tener que reflejar al actor, el proyecto fracasó. Por suerte un amigo galerista me presentó a un falsificador y escenógrafo, que estaba acostumbrado a realizar grandes obras. Hubo más de 700 bocetos y acuarelas. Trabajamos más de 3 años y surgió una linda amistad”.
La película se ambienta en los ´90, donde Becker ya avisoraba que “el arte se separa de su contenido. Los curadores, los galeristas, los periodistas son los que dicen qué tiene valor y cuando vamos a un museo es como si fuéramos a la iglesia porque creemos todo lo que nos dicen. En vez de eso tenemos que preguntarnos qué surge de esa pintura en nosotros y darnos tiempo para ver el arte. Creo que en la actualidad eso es más radical. Hay cosas que pretenden ser arte, pero hay que ver qué sobrevive. Lo que me preocupa de la escena del arte es que se centre en la extravagancia y en que se convierta en una mercancía. Pero no creo que desaparezca porque los humanos no sabemos vivir sin arte”.

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