Pantalla Pinamar 2017: Patrimonio y nuevos valores

Pantalla Pinamar (por Blanca López, enviada especial).- Ya en la mitad de este encantador festival, donde lo mejor del cine europeo, latinoamericano y algún invitado más, se dan cita en una ciudad que hoy, por primera vez amaneció nublada.

Noticias de Rumania

Noticias del cine rumano fue el título de la conferencia ofrecida por Carmen Podgorean, embajadora de Rumania; Sena Latif, agregada cultural, y Miñal Ulger, crítico y directivo del Archivo Nacional de Películas, de la Cinemateca Rumana, que abrió la jornada.
Ulger, quien comenzó hace 15 años a escribir, sobre todo en lo que al cine rumano respecta. A partir del 2012 es el Director y Programador de la Cinemateca Rumana. Hay también un Archivo, todo en la ciudad de Bucarest. Además se encarga de la revista Film, del sindicato de Directores Rumanos, con distribución solo en el país europeo.
Desde 2001, ha habido un cambio en la filmografía, y un apoyo de la crítica local, pero su éxito se debe a los expertos extranjeros. Y en 2005, a partir del premio en Cannes, también sirvió mucho. Ha habido un crecimiento, pero no es tan poderoso como en la era comunista. Esto se traduce en que poca gente va a ver las películas. Desde la revolución del ´89 las entradas fueron cayendo año tras año, con un repunte en los dos últimos con nuevas salas en centros comerciales. La mejor promoción y programación se ha logrado porque las grandes distribuidoras también se han interesado en producciones que se han visto en festivales, pero todavía hay mucho por hacer.
La mayoría de los filmes son coproducciones con otros países de la región, y es apoyado por el estado a través del Centro Nacional del Cine. Hay dos secciones de competencia anuales, con un promedio de 25 estrenos.
Hay largos independientes, pero con concepciones diferentes de lo que se hace en Argentina, que tiene el BAFICI y que se define por no estar ligadas a un estudio. Allá significa que no tiene apoyo del estado, por eso Ulger se sorprende que algunos que sí se han proyectado en el BAFICI que ellos no consideran independientes. El Centro Nacional, que depende del Ministerio de Cultura, sólo puede llegar al 50% del financiamiento, y el fondo destinado proviene de la recaudación de entradas e impuestos.
Las comedias son las más exitosas, el año pasado hubo 2, una de ellas llegando 150.000 espectadores; la otra no llegó a 134.000.
Para cubrir gastos tendrían que vender por lo menos 1.000.000 entradas.
Ulger recalca que ayuda muchísimo la participación en festivales de clase A para que la crítica difunda las películas. El teatro es más popular que el cine, con entradas agotadas.

Charla sobre el aniversario del Museo Hicken

Celebrando su 45° aniversario, el Museo de Cine empezó con Pablo Ducrós Hicken, coleccionista nato, sobre todo de aparatos cinematográficos. Teniendo en cuenta de que Mary Pickford, en su visita al país, quiso comprársela, es incalculable. La negativa de Ducrós Hicken logró que quede en Argentina,
Estas reliquias, entre las que se encuentran Pathé y Lumiére, conforman el museo con lo que su viuda donó. A partir de allí, el patrimonio creció con cartas, postales, manuscritos. Las continuas mudanzas, entre seis sedes, casi todas inhóspitas. Hace cinco años tienen un lugar propio, al que todavía le faltan ciertas cosas “porque la multiplicidad del patrimonio es infinita”, afirmaron sus representantes: toda clase de equipos de reproducción de imagen y sonido; libros, revistas, archivo gráfico de recortes de diarios, donaciones, fotografías, colecciones de negativos, programas de mano, pressbooks, vestuario (Niní Marshall, María Luisa Bemberg y Oscar Barney Finn “fueron donantes conscientes de que había que preservar”), lo poco de escenografía que quedó de los grandes estudios cinematográficos, partituras, guiones hasta con censura previa de los tiempos de la dictadura, bocetos de escenografía y vestuario, películas que incluyen descartes de la televisión (que se han visto en filmes como ambientación), y Sucesos Argentinos. Esta última adquisición estaba tirada en escaleras de la Casa de Gobierno durante el Proceso. Las anécdotas jalonan toda la charla y son del mismo tenor, sobresaliendo los esfuerzos individuales que realizaron sus directores para mantener y acrecentar su riqueza.
Para facilitar el acceso a los materiales, se está trabajando en un catálogo público. También de tener en condiciones una sala más grande para proyecciones y ampliando la de exposiciones temporales y permanentes en el 1° piso, aledaña a la Usina del Arte.

Los responsables de “Polina”, junto a la traductora

Sobre “Polina”, de Angelin Preljocaj y Valérie Müller, sus creadores y productores contaron que “La idea era dar un panel de la danza en general, incluyendo la clásica. Trabajamos lo real y Angelin, que había dejado el Bolshoi para ir a Francia”, lo que había inspirado el recorrido de la protagonista.
“quisimos mostrar que la clásica tiene que ver con el rigor, Stravinsky decía que era sinónimo de la libertad. Está vinculado al virtuosismo. Polina es un personaje poético. La idea era concretar ese imaginario con el lenguaje de la danza. Es más una articulación entre distintos métodos que le sirven de inspiración”.
“Su vida, se va construyendo con lo que le pasa en la vida”, afirmaron, “Queríamos que describiera el mundo profesional, pero se describe un recorrido de emancipación, que también podría ser el de una joven deportista. Queríamos dejar de lado el estereotipo. Sale, tiene novio”. Proviene de un comic, cuyo autor quedó muy contento con el reflejo de la fuerza de su personaje. Además tiene la experiencia como documentalista de bailarinas, de Müller.
El personaje de Juliette Binoche está basado en Preljocaj, y el edificio en el que sucede la producción es su escuela de danza, “hoy en día el coreógrafo mantiene un contacto fluido de colaboración con sus bailarines”. Binoche fue a verlo trabajar porque quería replicar esa idea.
La protagonista fue hallada en San Petersburgo: “Parecía una herejía contratar una actriz y doblarla con una bailarina. Todos bailan realmente en la película. El desafío era hacer que los cuerpos hablaran porque no hay demasiado diálogo. El sentido debía circular a través de los cuerpos. Hubo mucho trabajo previo al rodaje. Los actores bailando, y los bailarines haciendo talleres de actuación”.

Sergio Villanueva, realizador de “Los Comensales”

Cinco actores reunidos, en mezcla de ficción y documental son los protagonistas de “Los comensales”, de Sergio Villanueva, obra en la que el sexto invitado es el público.
“Vivir con nuestra película el afecto de la gente de Pinamar, con toda la emoción que ha generado, ha sido revelador, aliento y empuje. Estoy más tocado que en la proyección en el Festival de Málaga”.
“Los diálogos fueron improvisados a través de una estructura bien construida. Se sabían cosas que el otro no sabía, a partir de los cinco actos teatrales, con la metáfora con cinco entradas de comida. Dentro de cada uno, cada quien tenía su escena. Queríamos que ´sucediera la vida´”
El material fue rodado en tiempo real, durante cinco horas. Todo el equipo sabía qué se venía. “Teníamos la dictadura de la tarjeta de memoria, o de la batería de la cámara. Al equipo les dije que ´más que mirar por la cámara, que escucharan con el corazón´”. El realizador permaneció escondido en uno de los árboles.
“Estaba hablando con Juan Diego Botto sobre un proyecto de teatro, y le conté mi idea de cómo los creadores se sentían separados de los espectadores y quería contar ese momento en el que estás hablando con tus colegas. Se rompen las barreras de las ideologías, te encuentras con gente de su padre o de su madre (bárbara, en argentino). Creía que si el público veía esto iría más al teatro”.
Es como una película francesa, al aire libre, muy sensorial “que a mí me atrapa porque soy muy mediterráneo. La locura tomó cuerpo cuando esta clase de actores se apuntan. Es un homenaje a su verdad, a que se hayan mostrado tan desnudos”. Es que los intérpretes cuentan qué sienten abajo y arriba del escenario, de manera cruda con anécdotas personales y profesionales.
Entusiasmado con el INCAA TV, admirador incondicional de Susú Pecoraro, Villanueva puso la señal en el televisor de su habitación todo el tiempo que pudo durante su estadía en Pinamar: “El cine es el archivo de la memoria más grande que hay”. Profesor de teatro, se considera caótico y le fascina la escuela italiana, está más a gusto con la improvisación, que con un texto dado. “Estamos en un tiempo en que nadie escucha y lo que más conmueve es cómo se escuchan, sin prisas. Por una vez detuvimos el ritmo de la vida y logramos que una comida dure cinco horas. Estaban a gusto”.
La propuesta era “generar que la gente de teatro era normal, con sueños y ganas de vivir, que todo el mundo”, con la idea de ir a proyectarla en los pueblos. Pero un productor la envió a la sección Zona Cine del Festival de Málaga, en el que ganó el premio del público. De allí en más, el recorrido por las muestras puso en relieve la conexión entre el público y el filme “porque rompe las barreras de los niveles culturales”.

Profesor, responsable y ganadora del premio Gleyzer

Tras esta presentación Celina de Franco, coordinadora del Concurso Raymundo Gleyzer del INCAA, dio a conocer los Premios Gleyzer 2017, que tiene por objetivo ayudar a aquellos que quieren hacer su primera película, dividiendo en país en regiones, habilitando a nueve proyectos anuales. Esto es para quienes no tienen los recursos para presentarse para obtener los subsidios del INCAA. “El invierno”, “La helada negra”, “Soleada”, “Esteros”, “Atlántida” y “Fin de semana”, son varias de las realidades que ayudó a poner en marcha este concurso y que tuvieron su recorrido por festivales, pero hay otras en post producción y otras que empiezan su rodaje ahora. Tres días en Pinamar con talleres de guión, continúan con otros de producción en lo que resta del festival, por quinto año consecutivo. Además permite estar cerca de productores, directores e intérpretes.
“Ahora estamos más exigentes para que la visibilidad del premio se vea en las producciones”.

Jerome Meyer, junto a funcionarios de la embajada australiana

La última charla fue la de “Matar amando”, con su protagonista, Jerome Meyer; Hamish Fraser, agregado cultural, Cecilia Fernández, coordinadora de la presencia del cine australiano en Pantalla Pinamar.
“La reacción del público, quedarse callado al finalizar la proyección, es muy común en todos los festivales que fuimos. Divide a la gente porque no da ninguna respuesta”, afirmó el actor sobre el caso real de una mujer que mata a su pareja, a la que Jerome encarna. Conoció a sus padres, porque no querían hacerlos atravesar lo que ya habían vivido. Ya lo habían hecho cuando se escribió el libro sobre el que se basó la película “en cuanto a mí, conocerlos fue el momento más importante del proceso. Me sentaron en su silla, su papá me cocinó, me mostró fotos y contó anécdotas. La madre estaba convencida de que había que relatar la historia. También pasé una hora en su cuarto, que continúa intacto, solo percibiendo. Estoy muy agradecido por eso”.
Cuando ocurrió el caso, Meyer tenía 5 años. Tres años antes del rodaje se presentó al casting, leyó el libro mientras estaba estudiando actuación y se sintió inspirado para componerlo.
“Traté de evitar el desarrollo de los demás personajes, no quería saber sus motivaciones. Hablé con sus amigos, y perteneciendo a un país de inmigrantes, pasé tiempo con un conocido italiano porque quería reflejar ese vínculo con la familia. Tuve que entender por qué estábamos contando esto. No quería que fuese solo entretenimiento. Pude ver una filmación de Joe, en una boda, y traté de incorporar sus movimientos”.
Con la coprotagonista, como el contenido era tan fuerte, intercambiaban “¿cómo estás?, ¿lo estás llevando bien?” y al director no le gustaba esa interacción, de modo que recién se conocieron bien en la premiére.
En cuanto al filme en sí mismo, “A la mayor parte del cine independiente no le va bien en Australia”, asumió con pesar, además de reconocer que una de las críticas que le hacen a “Matar amando” es que el director dejó de lado el tema de la enfermedad mental de la protagonista.
“Me tomo muy en serio mi carrera”, afirmó Meyer, “Incluso como director, en algún momento. Philip Seymour Hoffman es mi actor favorito junto a Benicio del Toro. En los actores australianos hay una falta de tristeza y dolor que me parece que no se toman tan en serio la actuación, deberíamos prepararnos como los americanos o europeos. Pero hay una evolución en esto”.
Increíblemente impresionado por la organización en su primera vez en Pantalla Pinamar, Fraser destacó la oportunidad de la interacción con la industria cinematográfica argentina y otros participantes de otros lugares del mundo.

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