Pantalla Pinamar 2017: Nuevos talentos y el peso de la ley

Los directores de los cortos

Pantalla Pinamar (por Blanca López, enviada especial).- El comienzo de la jornada fue una charla con los jóvenes realizadores que participaron de Programa de Cortos Argentinos, dando a conocer sus obras en el marco del Festival Internacional de Cine Pantalla Pinamar 2017, junto con la coordinadora del Programa de Cortometrajes, Liliana Amate.
Cada uno de los integrantes del panel habló sobre la historia de su trabajo, sobresaliendo la propuesta de la embajadora de Suecia que propuso realizar uno sobre el tango y su país.
En las pequeñas anécdotas pueden adivinarse futuros largometrajistas, sin desmerecer a los que sólo se dedican a cortos, que suman a su talento el poder de la síntesis. Los mismos pueden verse de forma gratuita en la plataforma Odeón.

El equipo de “Pinamar”

“Pinamar”, de Federico Godfrid, rodeado por sus protagonistas, guionista y distribuidor, Pascual Condito, vino a cerrar el círculo que dos atrás había comenzado con la visión de los primeros diez minutos del filme, esperando el estreno comercial para el 4 de mayo.
Siendo esta su segunda película, tiene en un común con la anterior, “La Tigra Chaco”, que parte de un lugar, donde nacen los conflictos, la trama, los personajes. Después de recibirse en Imagen y Sonido, dar clases y hacer teatro, Godfrid, aborda así su primera ficción.
El departamento de Pinamar, donde transcurre la historia, lo compró su abuelo, y en él pasaba sus vacaciones viendo Pantalla Pinamar. “Siempre me interesó la mirada de fuera de temporada, me resultó muy inspirador”.
Tras generar la relación entre los tres protagonistas durante diez días de ensayo, “bajamos un cambio, para que la lentitud con que se vive acá, se refleje. Hicimos un laburo instropectivo, conociendo los cuerpos y las almas”.
Hablando de los hermanos que protagonizan la propuesta, contó que “a Agustín Pardella lo había visto en una película y tenía la intensidad necesaria, pero me faltaba Pablo. Un día apareció Juan Grandinetti y me enamoró porque no es un actor que necesite mostrarse”.
Condito afirmó que su interés por distribuirla se generó porque “es una película que emociona, y que vale la pena distribuirla. La amo”.
El director de la comedia española “Bendita calamidad”, Gaizka Urresti, explicó que está basada en una novela que ya lleva 18 ediciones: “es un ´long seller´ y algo tenía que tener porque veinte años después de su escritura se sigue vendiendo. Dura dos horas porque no quieres que se acabe mientras la estás disfrutando, con algunos toquecitos de crítica social, es un divertimento sobre dos hermanos que, por error, secuestran a alguien. Esta es una historia improbable, pero no imposible, según su autor, quien se inspiró en algo real: el secuestro del jugador Quini de Barcelona, quien les acogió cariño a sus raptores, y eso se vio durante el juicio, más allá de que el Barsa perdió algunos partidos por no tenerlo en el equipo”.
Libro y película “son dos lenguajes diferentes, el objetivo no es ser fiel a la novela, sino compartir el mismo espíritu. Hubo que condensar personajes y renunciar a algunas peripecias, como soy productor, dejo de lado la más difícil de rodar. El autor colaboró mucho e hasta hizo un cameo de guardia civil. Me escribió desde Zaragoza preguntándome cómo había sido recibida en Pantalla Pinamar y le conté que fue muy gratificante ver que todos se reían en los mismos momentos que en España”.
Con distribución independiente, tuvo un éxito relativo en este sentido, y aunque dejo la puerta abierta, no cree que ruede una secuela, “ojo que si hubiera sido otro ´Ocho apellidos vascos´, vendo mi alma al diablo”, aclaró entre risas. La llevó durante el verano a 35 pueblos, provocando debates, y conociendo en el camino el target, “de más de 35 y sobre todo mujeres, no sé si porque los personajes que son tan torpes, o porque les recuerdan a sus maridos”, comentó con picardía.
Con relación al casting, aclaró “Quise crear contrastes. Es lo que los americanos llaman buddy movies. Otra herencia, es que es quijotesca, trabajé la figura del idealista y del Sancho, más pegado a la tierra. Los intérpretes son dos aragoneses que trabajan mucho, Nacho Rubio y Jorge Asín, el tercero es Luis Varela, que reemplazó la elección original, que falleció a la semana en un accidente”.
“Hay que trabajar de manera universal, pero con raíces. Como Almodóvar, o el Quijote. Nunca había hecho comedias, me sale de manera natural el drama. Me tuve que preparar y tiene algunos guiños a comedias españolas, pero sin llegar a la altura de los monstruos, como Cuerda o Azcona. Los latinos somos de llevar nuestra visión del mundo hacia la comedia”.

“Volodia”, el trabajo de las hermanas Jarmoluk

Recién terminada, “Volodia”, de Silvana y Ana María Jarmoluk, marca el duro camino de soviéticos varados en Buenos Aires cuando su país deja de existir, luego de bajar del barco en el que trabajaba y termina viviendo en la calle.
Fue un seguimiento de siete años, un proyecto muy especial para empaparse de la realidad de estos personajes, cuya vida iba cambiando. “Nosotros no manipulamos ninguna situación. Es absolutamente documental. Si bien al principio quería contarnos lo que le pasó, y la resistencia que tenían a cambiar su manera de vivir; lo que nos interesaba era cuánto tiempo duraba ese sueño. El quería volver a la Unión Sovietica, no a Rusia. ´Me tengo que extinguir como un mamut´, decía. Mientras tanto, la actuación aparece como una alternativa para vivir”.
Marplatenses y egresadas de la escuela rusa de cine, las Jarmoluk afirmaron que “el documental nace de buscar temáticas” Un día Silvana se topó “con un grupo de gente que se juntaba en el Parque Lezama, enfrente de la iglesia ortodoxa, integrantes de oleadas diferentes de inmigración entre el derrumbe del muro y la aparición de las mafias. Encontramos el personaje, entre unos marineros y los observamos durante unas tres semanas. Accedió para que se convierta en una una memoria de los que ya no están, y la verdad es que casi todos ya murieron. Era fundamental ver cómo resistía a que se lo trague el sistema, manteniendo su dignidad. Era un superviviente”.
“Es difícil trabajar con alguien que no tenía dirección. Fuimos sus tutoras guardándole sus documentos, y llegamos a tener hasta 25 números diferentes de celular. También tuve que ir a reconocerlo a la morgue”, siguió narrando, “Nos proponíamos hacer ciertas actividades y filmar tres o cuatro veces al año. Dejamos muchísimo material de lado, con situaciones que no era posible mostrar, equilibramos lo cotidiano con tomas para darle una forma poética”.
Marina Sereseski es argentina, aunque vive en España desde hace años, y debutó en la dirección con “La puerta abierta”: “Me fui por amor”, confiesa.
Hablando de su obra, asume que “la escribí para Carmen (Machi), con la que estaba trabajando en la obra de teatro ´Agosto´, donde era la hija. Es una película de actores que se basa en las miradas, en los diálogos, me encanta como espectadora que me hagan reír y emocionar, está en el borde de la comedia y del drama, y tanto Carmen como Terele Pávez la dimensionan desde un lugar de mucho orgullo”.
Filmada en un corrala, que es como un conventillo donde muchos departamentos que van a un sitio común, es allí “donde el vecino es tan importante, y para bien o para mal, la puerta está abierta. Hay mucha inmigración, y esa mezcla es importante. Conseguir ese lugar fue difícil, pero también nos pasó con la nena, porque la mayoría están sobre estimuladas. Es muy protagonista y me asustaba no encontrarla entre 90 candidatas. Pero Lucía Balas es un encanto, a pesar de que tenía que compartir cartel con esos dos monstruos. Tampoco sabía todo de la película, porque había escenas muy fuertes. Después hacía los deberes y jugaba”.
Sobre su paso a la dirección afirmó que “se me quedaba corto actuar y no sabía cómo expresarlo, empecé a escribir y me di cuenta de que me salía. Fue muy de a poquito, con cortos y documentales, y estoy dejando de actuar. Y me gusta muchísimo más la dirección y la escritura, que son momentos artísticos muy bonitos”.
Por último Fernán Mirás presentó su ópera prima “El peso de la ley”, protagonizada por María Onetto.
“Los técnicos no sabían si hacerme caso o tirarme una moneda, porque me vestía como el personaje desde la mañana”, comentó entre risas.
“Fuimos compañeros en unas cuatro oportunidades, lo admiraba a Fernán y cuando apareció el guión y creo que es la primera vez que hago una jodida importante en el cine. Es bastante relajado ser dirigida por un actor, porque con un realizador a veces es más difícil de codificar lo que quiere. Además era un guión muy entretenido de leer. Saber la cocina de las situaciones fue muy impactante. Y por eso era muy motivador participar del asunto, sobre todo porque no era solemne”, afirmó Onetto.
Roberto Gispert, coguionista y abogado en la vida real recuerda el expediente sobre el que se basa el filme, fue un 4 de julio de 1983, cuando todavía la policía armaba los sumarios y calificaba, y en el el último momento del Proceso se nombraban jueces para defenderlo, antes de entregar el poder. “Leerlo daba rabia y luego risa. Hay demasiados absurdos y se ve que es según la condición social de la gente, que hace que te traten de distinta manera”.
Su profesora fue la fiscal que se juega un nuevo cargo al que luego fue promovida: “En la proyección de Pantalla Pinamar había alguien que la había conocido y me dijo que, en realidad, era mucho peor de lo que se ve en el filme”, contó Onetto. Otro dato clave es que los tres implicados: abogada, fiscal y juez están fallecidos.
La película fue filmada a fines de 2015 y “la víctima y el victimario sufren el sistema judicial”, relata Mirás, “Lo curioso es que entrevistamos a todos los escalafones. Aprendí muchos chistes de abogados y el 90% decía que había seguido la carrera porque había sido muy ingenio. El título alude a cómo los afecta a todos que son exponentes de lo que sucedes y sus frases están reflejadas en el guión”.
Por su experiencia de director Mirás afirmó que “tomé conciencia de que había estado en un set desde los 17 años y siempre había preguntado a los técnicos y estado cerca del proceso de los directores”.
Destacando la labor de los “actores, los conozco de toda la vida y me hicieron la gamba (Darío Grandinetti y Paola Barrientos completan el trío protagónico) Fue un regalo que me hicieron y me gusta que eso se note”.
“Me gusta el cine de género que hable de algo. Estaba muy involucrado en el tema y quería hacerla para aprender. Tiene el tono justo porque es fuerte, emocional, y retrata el humor y la ironía con la que se trabaja en el poder judicial”. También contó entre risas que abogados amigos le enviaban fotos de sus lugares de trabajo con más expedientes de los que se ven en el filme.
Filmada en Mar del Plata y Necochea, donde realizó el casting para el resto del elenco, Mirás reconoce que fue por “casualidad, donde se había filmado ´La casa del mar´, también con Grandinetti. Había interés porque filmáramos allí”.
Si bien la abogada original sufrió un accidente y tuvo una pequeña discapacidad, eso, y un problema físico personal de Gispert, terminaron de armar el personaje de Paola Barrientos.

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