Cosquin 2018: La propuesta alternativa rindió sus frutos

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- La apuesta alternativa de la noche de “Ofrenda a la Tierra” fue muy esperada por varias razones. Una de las principales era brindarles el codiciado espacio del sábado a jóvenes valores, habiendo puesto toda la carne en el asador el día anterior con Rojas/Soledad/Rojas. Esa patriada no pudo tener mejor final, con la plaza Próspero Molina en un promedio del 75%. La otra demostró que el público que asiste al festival no siempre es el mismo. La misma tendencia se demostró en las redes sociales.
El tema en cuestión, va más allá del talento, pero tiene en cuenta el mensaje. La generalizada silbatina que recibiera María y Cosecha durante una de las lunas, se transformó anoche en casi total aceptación, cuando en ambas ocasiones se trataba de posturas políticas.
Más allá de esos momentos calientes, el desafío salió más que airoso en lo artístico, poniendo en relieve la convocatoria de esta camada de intérpretes, liderados por la sobria puesta del dúo que compusieron Raly Barrionuevo y Lisandro Aristimuño, “Hermano Hormiga”, con un set de guitarras acústicas, en el que primó la intimidad.
Ambos repasaron composiciones de sus carreras solistas con temas como “Subo”, “Niña Luna”, “Tu nombre y el mío”, “Canta tu violín”, “Mi memoria”, “Niña de los andamios” y “Mujer de sal”, entre otras.
El canto testimonial de Rubén Patagonia se unió a la raíz innovadora de Che Joven con reflexiones entre las que se destacaron “El último canto” y “Vientos del sur”. “Ulkan Folil (Raíz que canta)” es un espectáculo conformado por un combo arremetedor para el lucimiento de todos sus integrantes.
La canción emergente se hizo presente desde el comienzo con Ramiro González, Mery Murúa, José Luis Aguirre, El Vislumbre del Esteko y Duratierra, quienes desarrollaron sus bloques ovacionados por la entusiasta platea.

Párrafo aparte para la decepcionantes actuaciones de La Charo, a quien conocíamos hasta ahora como Charo Bogarín, integrante junto a Diego Pérez del innovador dúo Tonolec, que en su etapa solista desarrolló un recital con un híbrido de géneros.  En la misma situación se encontró Luciana Jury, quien obtuviera la Mención Especial el año pasado. Si bien posee un repertorio aceptable, en Cosquín defraudó hasta con su tributo a su tío Leonardo Favio con “Ella ya me olvidó”, que perdió el sentido en su versión… la última apostilla: el tango entre hombres que ilustró uno de sus temas fue aclamado pensando en la diversidad sexual, sin tener en cuenta que así se bailaba hace más de un siglo.

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