Cosquin 2018: Los homenajes brillaron en Festival Mayor del Folklore

Cosquin (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- Horacio Guarany, Jorge Cafrune y Tránsito Cocomarola fueron protagonistas de sendos tributos en la edición 58° de Cosquín, que se sumaron a los grandes destacados del encuentro festivalero como Fac

Facundo y Daniel Toro junto al resto de su familia

undo Toro, Los Carabajal, Lucio “el Indio” Rojas, Jorge Rojas, Adrián Maggi, Abel Pintos, Emiliano Zerbini y Luciano Pereyra, entre otros. En el segmento latinoamericano, los chilenos Illapu, liderados por su vocalista y fundador Roberto Márquez, y los bolivianos Kjarkas, de Gonzalo Hermosa, le pusieron el brillo, el color y la danza con sus típicas composiciones.
En la última luna, Facundo Toro compartió escenario con sus hermanos Claudio, Carlos Alejandro, Daniela y Miguel Ángel, a quienes se les sumó su hija Antonella, y juntos le rindieron homenaje a su padre Daniel, quien a su vez recibió el premio máximo Camin Cosquin de Oro durante la velada.

El Chango Spasiuk lideró el tributo a Tránsito Cocomarola

Con la responsabilidad de dirigir el recuerdo al músico chamamecero Mario del Tránsito Cocomarola en el centésimo aniversario de su natalicio, el Chango Spasiuk hizo bailar a la gente, junto a las voces de las hermanas Vera y Diego Arolfo, más el aporte musical de Los Nuñez.

Cuti y Roberto Carabajal festejaron los 30 años de carrera

Presentados por Maia Sasovsky, Cuti y Roberto Carabajal festejaron 30 años de trayectoria comenzando su despedida.

El Dúo Coplanacu

Santiagüeños de nacimiento y cordobeses por adopción, Roberto Cantos y Julio Paz, los integrantes del Dúo Coplanacu, adelantaron temas de su nuevo disco junto a sus clásicos, y la cantora popular salteña Melania Pérez debutó como solista con un ajustado y medido repertorio en el que sobresalieron temas de sus padrinos el Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla, compartiendo su bloque con el cantante cordobés Juan Iñaki.

Juan Iñaki y Melania Pérez

Como cierre y final del Cosquín 2018, los Carabajal culminaron su gira “50 años” en el mismo lugar donde la empezaron: en el Atahualpa Yupanqui de la Próspero Molina.

Los Carabajal festejando 50 años de trayectoria

La consagración fue para el cantautor y músico riojano Emiliano Zerbini, la revelación del Pre Cosquín para la pareja de baile tradicional Ramos- Echenique, la mención especial y el premio SADAIC para Adrián Maggi, la revelación de los espectáculos callejeros para Los Gringos, Román Ramonda fue el destacado de la peña oficial, y el Cuarteto Karé, obtuvo una mención especial.

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Cosquin 2018: La propuesta alternativa rindió sus frutos

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- La apuesta alternativa de la noche de “Ofrenda a la Tierra” fue muy esperada por varias razones. Una de las principales era brindarles el codiciado espacio del sábado a jóvenes valores, habiendo puesto toda la carne en el asador el día anterior con Rojas/Soledad/Rojas. Esa patriada no pudo tener mejor final, con la plaza Próspero Molina en un promedio del 75%. La otra demostró que el público que asiste al festival no siempre es el mismo. La misma tendencia se demostró en las redes sociales.
El tema en cuestión, va más allá del talento, pero tiene en cuenta el mensaje. La generalizada silbatina que recibiera María y Cosecha durante una de las lunas, se transformó anoche en casi total aceptación, cuando en ambas ocasiones se trataba de posturas políticas.
Más allá de esos momentos calientes, el desafío salió más que airoso en lo artístico, poniendo en relieve la convocatoria de esta camada de intérpretes, liderados por la sobria puesta del dúo que compusieron Raly Barrionuevo y Lisandro Aristimuño, “Hermano Hormiga”, con un set de guitarras acústicas, en el que primó la intimidad.
Ambos repasaron composiciones de sus carreras solistas con temas como “Subo”, “Niña Luna”, “Tu nombre y el mío”, “Canta tu violín”, “Mi memoria”, “Niña de los andamios” y “Mujer de sal”, entre otras.
El canto testimonial de Rubén Patagonia se unió a la raíz innovadora de Che Joven con reflexiones entre las que se destacaron “El último canto” y “Vientos del sur”. “Ulkan Folil (Raíz que canta)” es un espectáculo conformado por un combo arremetedor para el lucimiento de todos sus integrantes.
La canción emergente se hizo presente desde el comienzo con Ramiro González, Mery Murúa, José Luis Aguirre, El Vislumbre del Esteko y Duratierra, quienes desarrollaron sus bloques ovacionados por la entusiasta platea.

Párrafo aparte para la decepcionantes actuaciones de La Charo, a quien conocíamos hasta ahora como Charo Bogarín, integrante junto a Diego Pérez del innovador dúo Tonolec, que en su etapa solista desarrolló un recital con un híbrido de géneros.  En la misma situación se encontró Luciana Jury, quien obtuviera la Mención Especial el año pasado. Si bien posee un repertorio aceptable, en Cosquín defraudó hasta con su tributo a su tío Leonardo Favio con “Ella ya me olvidó”, que perdió el sentido en su versión… la última apostilla: el tango entre hombres que ilustró uno de sus temas fue aclamado pensando en la diversidad sexual, sin tener en cuenta que así se bailaba hace más de un siglo.

Cosquin 2018: La séptima luna perteneció a los Rojas

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- El inicio y el final de la séptima luna fue para los Rojas, Lucio y Jorge, quienes deslumbraron al público que no dejó de vivarlos y que no se movió de la Plaza Próspero Molina, en la que fue la noche más concurrida del festival.
La del viernes también marcó el regreso de los Originales Trovadores con la delegación de Santa Fe, en el marco del ciclo Postales de Provincia. Liderados por Carlos Pino, uno de sus fundadores, desplegaron un recital con éxitos de la década del sesenta. El ovacionado “Malambo”, “Chayita del vidalero” y el inolvidable caballito de batalla, “Puente Pexoa” marcaron los momentos claves de su actuación.
Tras el comienzo con el Ballet Folklórico Nacional, dirigido por Silvia Zerbini, el Indio Rojas protagonizó un bloque con composiciones que llegan desde su Chaco Salteño, junto a su hermano Alfredo, y una compacta banda, entonando “Yo soy el Indio”, “Marca borrada”, “Chacarera de mi tierra”, “Un poquito de tí” y “Celoso no soy”, entre otros, mostrándolo un natural contendiente para la Consagración 2018.
De la Patagonia llegó el joven cantautor Yoel Hernández para brindar un cálido momento de resurgimiento del loncomeo, del cuyún, y la participación de otro valor incipiente de su zona, Sergio Llancamán. Juntos le brindaron un merecido tributo a la figura de Hugo Giménez Agüero, fallecido en 2011 y, con la presencia de su viuda, Perla Barrios, interpretaron “Argentina, mi tierra hacia el sur” culminando un impecable set al grito de “La Patagonia es nuestra, es Argentina”.
En la mitad de la calurosa noche coscoína llegó Soledad recordando sus 22 años de historia sobre el escenario Atahualpa Yupanqui con un compilado de temas nuevos, clásicos del folklore y hits de su carrera. Además de los músicos que la secundan, comandados por el arreglador Pablo Santos, la acompañaron en dúos Natalia Pastorutti y Pablo Cordero. Así lo nuevo como “Corazón valiente” se mezcló con “Paloma blanca”, “Trasnochados espineles”, un popurrí de zambas y chacareras: “Cuando llegue el alba”, “Digo la Telesita”, “El embrujo de mi tierra”, “En pampa de los guanacos” y “Zamba de la toldería”, para luego dar paso a “Tren al cielo”, “El bahiano” y los infaltables bises con “Que nadie sepa mi sufrir” y “Cómo te voy a olvidar”.
La Sole, fiel a su estilo, cautivó a sus fans, que no dejaron de corear y bailar. Sin embargo, al igual que en el caso de Abel Pintos en la primera noche cuando tuvo que explicar la primera parte de su recital, netamente folklórico, el Huracán de Arequito también salió al ruedo con demasiados temas a los que su propia audiencia no está acostumbrada, lo que disimuló con simpatía y baile junto al Ballet Camin, sin brindar respiro a la platea.
El momento culminante de la velada festivalera llegó con el regreso a Cosquín de Jorge Rojas, quien durante poco más de dos horas protagonizó un ajustado, medido recital haciendo un repaso por sus 12 años de trayectoria solista. “A todo corazón”, “Uno mismo”, “Para cantar he nacido”, “Milagro de amor”, “La yapa”, “Sin memoria”, “Otra pena”, “No te vayas carnaval” y “La vida”, en la primera parte. En la segunda subieron sus invitados, Los Fulanos junto a quienes interpretó “A mi pueblo”, “Vuelvo” y “Cantor de la noche entera”, y Mariana Carrizo con sus coplas. Con la gente de pie se despidió cantando “Voy a celebrar”, coronando la velada más concurrida hasta el momento.
Párrafo aparte para ganadores del Pre Cosquín 2018: en el rubro dúo vocal, llegados de la sede Santo Tomé, de Santa Fe, A La Par Dúo, sin estridencias, con el contrapunto ideal de guitarra y voz, desgranaron temas bien latinoamericanos: “La jardinera” y “Trabalenguas”.
Otro destacado fue el Ballet Folklórico Nacional, que además de adornar el Himno a Cosquín, mostraron un cuadro bien tradicional con los típicos juegos como la taba, el pato y la riña de gallos.
Participaron también de la séptima luna, Emiliano Monti, con repertorio campero y coplas de las sierras de Tanti; Nahuel Lobos, destacado en los espectáculos callejeros 2017, y El Viejo Algarrobal, ganador Pre Cosquín en el rubro conjunto de malambo.

Cosquin 2018: Emotivo tributo de Yamila Cafrune a su padre, Jorge

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- Peteco Carabajal, Doña Jovita, Marité Berbel, Bruno Arias, Josuelo Schuap, Lucas Segovia, y la danza de Marina y Hugo Jiménez, fueron los artistas invitados que Yamila Cafrune convocó para el tributo a su padre, Jorge. Imágenes de la infancia de Yamila y la carrera de su padre fueron ilustradas por versos de don Argentino Luna y Horacio Guarany, mientras que videos con León Gieco, José Larralde y Soledad demostraron su admiración por su obra y contaron anécdotas imperdibles. Clásicos del Turco como “Que seas vos”, “El último sapucay” y “Cuando nada te debía”, entre otros, fueron los elegidos por el combo, siendo los momentos más emotivos se vivieron cuando Yamila, secundada por Marité Berbel y sus hijos Ayelén y Traful, entonaron “La Pasto Verde”, y uno de los dos únicos temas que Cafrune compuso en su corta trayectoria, que aún no tiene nombre, y cuenta con la particularidad de que anoche se firmara un compromiso para que el mismo sea inscripto en SADAIC.
La magia del baile la brindaron Marina y Hugo Jiménez, directores del Ballet Salta, con coreografías para las zambas “No te puedo olvidar” y “Cuando llegue el alba”. Además, Yamila logró convencer a Peteco de que interpretara la zamba que le dedicara a su padre, y para el final del bloque, “El orejano”, de Serafín García, contó con el Potro cantando desde un video. La “Zamba de mi esperanza” fue el obligado broche de oro, coreado por todo el público.
El Chaqueño Palavecino, como es habitual en él, recorrió su repertorio, en el que paseó por temas como “Yo soy de allá”, “La taleñita”, “Que me olvides tú” y “Virgencita de la peña”, a los que le agregó, con los Pacheco, como invitados, “A don Amancio”, y la despedida con “Luna de Tartagal” y el infaltable “Amor salvaje”.
Luchando con un sonido, que lo puso de malhumor, el Chaqueño se olvidó por momentos de que su audiencia es fiel y no se da cuenta de los problemas que surgen sobre el escenario.
El riojano Emiliano Zerbini trajo los diferentes ritmos de su disco “Danzas tradicionales” para que se luzcan los bailarines de la audiencia, quienes también subieron al Atahualpa Yupanqui. Por su parte, el trío femenino compuesto por María Elena Ferreyra, Daniela Azás y Flor Castro, las tres ganadoras de Pre Cosquín en años anteriores, brindaron un recital de concepto con piezas del estilo de “La maza”, “La negadora”, “Juana Azurduy” y “Pachamama”.
Como novedad, el Himno a Cosquín marcó el regreso del histórico Ballet Folklórico Nacional, que, en su mejor etapa fue dirigido por los maestros don Santiago Ayala, “El Chúcaro”, y por Norma Viola. La responsabilidad actual recae sobre los hombros de la coreógrafa y profesora de danza, Sivia Zerbini, madre de Emiliano.
El habitual espacio “Postales de Provincia” contó con el protagonismo de Francisco Cuestas como director de la propuesta entrerriana, y el homenaje a los Hermanos Cuesta, a los Chamarriteros y a Las Voces de Montiel. El original acompañamiento correspondió a la Banda de Música de la Policía de Entre Ríos, que cumplió 198 años, siendo la Banda de Policía más antigua del país.
Los ganadores del Pre Cosquín 2018 también contaron con su espacio, como el solista de malambo Lucas Orcaja, de La Matanza, y la pareja de baile tradicional Ramos- Echenique, de la sede Campo Quijano.
Culminando la sexta luna, con muy poco brillo, fue para los cordobeses de La Callejera, quienes, a pesar de haber obtenido la Consagración 2016 continúan interpretando un repertorio que no les aporta personalidad, aún cuando en el inicio recurrieron al rap “Argentina, mi país”, sin decidirse por la renovación ya que se apegaron luego a lo tradicional y conocido.
La jornada tuvo dos momentos especiales, fuera de la plaza Próspero Molina: cuando los integrantes del Ballet Folkórico Nacional invadieron la peatonal San Martín organizando con la gente un baile inolvidable. El otro fue cuando el jefe comunal de Cosquín, Gabriel Musso, inauguró el Paseo de las Esculturas: Parque Temático Próspero Molina, frente a la plaza del Folklore, con obras del artista Fernando Pugliese que representan y cuentan la trayectoria de Horacio Guarany, Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Atahualpa Yupanqui y Hernán Figueroa Reyes.

Cosquín 2018: Los Kjarkas impusieron su fiesta carnavalera

Paola Bernal jugó de local
La nutrida delegación de Salta

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- La histórica agrupación boliviana Los Kjarkas, liderada por Gonzalo Hermosa, volvió al Valle de Punilla, con la magia del carnaval de su tierra, y se convirtieron en protagonistas de la quinta luna coscoína. Combinando pinkus, sayas, carnavalitos y huaynos, hermanaron ambos países en una fiesta de la que el público participó activamente.

Milena Salamanca desplegó su arte

Continuando con el abrazo latinoamericano, los chilenos de Illapu, con Roberto Márquez a la cabeza, recorrieron clásicos de su repertorio, de la talla de “Lejos de aquí”, “Manifiesto”, recordando a Víctor Jara, “Morena esperanza”, y el “Candombe para José”. La buena performance se vio opacada por un discurso político, que reabrió la grieta que noches atrás había provocado María y Cosecha.
Con su violín embrujado, Leandro Lovato bailó con la más chúcara al tener que salir luego del festejo de Los Kjarkas, pero con su actuación cumplió con creces. “Por tí, violín”, dos versiones muy bien producidas de “Por una cabeza”, y “Alfonsina y el mar”, y la emotiva chacarera “A Tamara”, rogando que la memoria no borre el paso de Tamara Castro por la música folklórica.
Paola Bernal, jugando de local,con un formato de power trío, le dio un toque de distinción a piezas como “Los ojos de los niños” y “La sensación de los pensamientos”, con el aporte de la cantora popular Micaela Chauque. Asimismo, la platense Milena Salamanca también deslumbró con su personalidad desplegada en zambas y chacareras, sumando a Bruno Arias y la Compañía Pucará de danza.

Los Tekis y su personal carnaval

De Jujuy llegó el charanguista y cantautor Pachi Herrera que le rindió tributo a la Pachamama con sus descriptivas composiciones del norte argentino, en las que conviven los bailecitos con los huaynos, y su admiración por el inolvidable maestro Ricardo Vilca.
En el marco del ciclo Postales de Provincia Tierra del Fuego, comandada por Facundo Armos, le rindieron un tributo a los ex combatientes y héroes de Malvinas, con un espectáculo adecuado a la gesta del 2 de abril de 1982, con la audiencia de pie respondiendo con un aplauso cerrado. Por su parte, Salta, que contó con un combo de cantores bagualeros, copleros y un nutrido grupo de bailarines puso énfasis en las ejemplares mujeres que parió esa tierra.
Para el final, Mauro, Juanjo, Pucho, Walter y Sebastián llegaron con su personal carnaval, en el que la música se vio absorbida por la pirotecnia, los fuegos, las luces y los videos. Eligieron los Tekis un compilado de éxitos enganchados para coronar la comunión con su gente e invitar a su peña, el próximo mes en su Jujuy natal.

Cosquín 2018: Luciano Pereyra acaparó la cuarta luna

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- En una noche donde sobresalieron las actuaciones de Nahuel Pennisi y Destino San Javier, Luciano Pereyra se coronó como rey de la cuarta luna coscoína. Desde el inicio, y con la plaza cubierta casi en su totalidad, el cantante de Luján protagonizó un concierto donde hizo en su último álbum “La vida al viento”, combinado con éxitos de su vasta carrera. “Olvidame”, “Chaupi corazón” (en tributo de su autor Palito Acuña), “El vestido rojo” y “Porque aún te amo” fueron los temas predominantes. Junto a Nahuel Pennisi, regalaron a la enfervorizada platea, la “Zamba para olvidar”. En el emotivo cierre, y ante el pedido incesante de un bis, con “Como tú” finalizó su lucida presentación.
Por su parte, Pennisi se posesionó como candidato a la Consagración de Cosquín con composiciones en las que impuso su personalidad: “Posadeña linda”, “Como abrojo al pasar”, “Piedra y camino”, “El olvidao”, y una selección de zambas, “Balderrama”, “Zamba del cantor enamorado”, “Cuando ya nadie te nombre” y “Zamba por vos”. A pedido del público, “La oración del remanso”, de Jorge Fandermole puso punto final con ovación de pie a su actuación.
Siguiendo el legado de sus padres, integrantes del Trío San Javier, sus herederos, Destino San Javier, logró poner al público de su lado desde el primer instante con un sobrio recuerdo del repertorio de sus padres. Así revivieron piezas de la talla “Se me hace agüita la boca”, “La Oma” y “15 primaveras”. Agradecidos, sumaron la presencia de José “Pepe” Ragone, papá de Bruno y Paolo, rindiéndole tributo a su tierra natal, Tucumán, con “A Monteros”. Para la yapa, Bruno, Paolo y Franco Favini, hijo del recordado Pedro, interpretaron “Por qué será”.
El toque femenino vino de la mano de la rafaelina Patricia Ratti, quien tuvo que mantener en alto el ritmo caliente que impuso Pereyra. Sin amilanarse, y sin facilismos en el repertorio, se ganó a la platea provocando el aplauso y la aceptación.
Regionario es el nombre de la obra conceptual que Josho González, de La Rioja, Gustavo Ecclesia, de la provincia de Buenos Aires, y Ariel Arroyo, de Comodoro Rivadavia, trajeron a Cosquín, en la que la canción tomó el protagonismo.
Anoche, en el marco del ciclo Postales de Provincia, le tocó el turno a Jujuy, con un colorido carnaval liderado por el grupo Coroico, rodeado de un nutrido grupo de bailarines; y la Madre de Ciudadades, Santiago del Estero, homenajeó, a la mujer de su tierra, mostrando como emblema a María Luisa Paz de Carabajal.
Ceibo, locales y Consagración 2011, no mostró mayores novedades, mientras que los ganadores del Pre Cosquín, Atamiski, de la sede Alberti, en el rubro Conjunto de Baile Folklórico, y La Sincopada, en categoría tema inédito con “Verde Agua”, jugaron sus fichas para obtener el deseado premio Revelación.
En la culminación de la cuarta jornada, Los Nocheros, continuando con los festejos de 30 años de trayectoria, recorrieron sus clásicos conjugando el amor con lo festivalero: “Roja boca”, “No saber de tí”, “Canto nochero”, “Angélica”, “Mucho más que piel” y “Dejame que me vaya”, sumando a estas reconocidas melodías, el actual “El pim pim”. Al igual que el inolvidable y virtuoso guitarrista Cacho Tirao les brindara un espacio en 1994 dentro del suyo en el escenario Atahualpa Yupanqui, ahora fue el grupo salteño el que dejó paso a jóvenes promesas: Lorena Salomón, Jacinta Condorí y Dani Guardia, el ex cantante de La Barra.