Cosquin 2018: Emotivo tributo de Yamila Cafrune a su padre, Jorge

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- Peteco Carabajal, Doña Jovita, Marité Berbel, Bruno Arias, Josuelo Schuap, Lucas Segovia, y la danza de Marina y Hugo Jiménez, fueron los artistas invitados que Yamila Cafrune convocó para el tributo a su padre, Jorge. Imágenes de la infancia de Yamila y la carrera de su padre fueron ilustradas por versos de don Argentino Luna y Horacio Guarany, mientras que videos con León Gieco, José Larralde y Soledad demostraron su admiración por su obra y contaron anécdotas imperdibles. Clásicos del Turco como “Que seas vos”, “El último sapucay” y “Cuando nada te debía”, entre otros, fueron los elegidos por el combo, siendo los momentos más emotivos se vivieron cuando Yamila, secundada por Marité Berbel y sus hijos Ayelén y Traful, entonaron “La Pasto Verde”, y uno de los dos únicos temas que Cafrune compuso en su corta trayectoria, que aún no tiene nombre, y cuenta con la particularidad de que anoche se firmara un compromiso para que el mismo sea inscripto en SADAIC.
La magia del baile la brindaron Marina y Hugo Jiménez, directores del Ballet Salta, con coreografías para las zambas “No te puedo olvidar” y “Cuando llegue el alba”. Además, Yamila logró convencer a Peteco de que interpretara la zamba que le dedicara a su padre, y para el final del bloque, “El orejano”, de Serafín García, contó con el Potro cantando desde un video. La “Zamba de mi esperanza” fue el obligado broche de oro, coreado por todo el público.
El Chaqueño Palavecino, como es habitual en él, recorrió su repertorio, en el que paseó por temas como “Yo soy de allá”, “La taleñita”, “Que me olvides tú” y “Virgencita de la peña”, a los que le agregó, con los Pacheco, como invitados, “A don Amancio”, y la despedida con “Luna de Tartagal” y el infaltable “Amor salvaje”.
Luchando con un sonido, que lo puso de malhumor, el Chaqueño se olvidó por momentos de que su audiencia es fiel y no se da cuenta de los problemas que surgen sobre el escenario.
El riojano Emiliano Zerbini trajo los diferentes ritmos de su disco “Danzas tradicionales” para que se luzcan los bailarines de la audiencia, quienes también subieron al Atahualpa Yupanqui. Por su parte, el trío femenino compuesto por María Elena Ferreyra, Daniela Azás y Flor Castro, las tres ganadoras de Pre Cosquín en años anteriores, brindaron un recital de concepto con piezas del estilo de “La maza”, “La negadora”, “Juana Azurduy” y “Pachamama”.
Como novedad, el Himno a Cosquín marcó el regreso del histórico Ballet Folklórico Nacional, que, en su mejor etapa fue dirigido por los maestros don Santiago Ayala, “El Chúcaro”, y por Norma Viola. La responsabilidad actual recae sobre los hombros de la coreógrafa y profesora de danza, Sivia Zerbini, madre de Emiliano.
El habitual espacio “Postales de Provincia” contó con el protagonismo de Francisco Cuestas como director de la propuesta entrerriana, y el homenaje a los Hermanos Cuesta, a los Chamarriteros y a Las Voces de Montiel. El original acompañamiento correspondió a la Banda de Música de la Policía de Entre Ríos, que cumplió 198 años, siendo la Banda de Policía más antigua del país.
Los ganadores del Pre Cosquín 2018 también contaron con su espacio, como el solista de malambo Lucas Orcaja, de La Matanza, y la pareja de baile tradicional Ramos- Echenique, de la sede Campo Quijano.
Culminando la sexta luna, con muy poco brillo, fue para los cordobeses de La Callejera, quienes, a pesar de haber obtenido la Consagración 2016 continúan interpretando un repertorio que no les aporta personalidad, aún cuando en el inicio recurrieron al rap “Argentina, mi país”, sin decidirse por la renovación ya que se apegaron luego a lo tradicional y conocido.
La jornada tuvo dos momentos especiales, fuera de la plaza Próspero Molina: cuando los integrantes del Ballet Folkórico Nacional invadieron la peatonal San Martín organizando con la gente un baile inolvidable. El otro fue cuando el jefe comunal de Cosquín, Gabriel Musso, inauguró el Paseo de las Esculturas: Parque Temático Próspero Molina, frente a la plaza del Folklore, con obras del artista Fernando Pugliese que representan y cuentan la trayectoria de Horacio Guarany, Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Atahualpa Yupanqui y Hernán Figueroa Reyes.

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Cosquín 2018: Los Kjarkas impusieron su fiesta carnavalera

Paola Bernal jugó de local
La nutrida delegación de Salta

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- La histórica agrupación boliviana Los Kjarkas, liderada por Gonzalo Hermosa, volvió al Valle de Punilla, con la magia del carnaval de su tierra, y se convirtieron en protagonistas de la quinta luna coscoína. Combinando pinkus, sayas, carnavalitos y huaynos, hermanaron ambos países en una fiesta de la que el público participó activamente.

Milena Salamanca desplegó su arte

Continuando con el abrazo latinoamericano, los chilenos de Illapu, con Roberto Márquez a la cabeza, recorrieron clásicos de su repertorio, de la talla de “Lejos de aquí”, “Manifiesto”, recordando a Víctor Jara, “Morena esperanza”, y el “Candombe para José”. La buena performance se vio opacada por un discurso político, que reabrió la grieta que noches atrás había provocado María y Cosecha.
Con su violín embrujado, Leandro Lovato bailó con la más chúcara al tener que salir luego del festejo de Los Kjarkas, pero con su actuación cumplió con creces. “Por tí, violín”, dos versiones muy bien producidas de “Por una cabeza”, y “Alfonsina y el mar”, y la emotiva chacarera “A Tamara”, rogando que la memoria no borre el paso de Tamara Castro por la música folklórica.
Paola Bernal, jugando de local,con un formato de power trío, le dio un toque de distinción a piezas como “Los ojos de los niños” y “La sensación de los pensamientos”, con el aporte de la cantora popular Micaela Chauque. Asimismo, la platense Milena Salamanca también deslumbró con su personalidad desplegada en zambas y chacareras, sumando a Bruno Arias y la Compañía Pucará de danza.

Los Tekis y su personal carnaval

De Jujuy llegó el charanguista y cantautor Pachi Herrera que le rindió tributo a la Pachamama con sus descriptivas composiciones del norte argentino, en las que conviven los bailecitos con los huaynos, y su admiración por el inolvidable maestro Ricardo Vilca.
En el marco del ciclo Postales de Provincia Tierra del Fuego, comandada por Facundo Armos, le rindieron un tributo a los ex combatientes y héroes de Malvinas, con un espectáculo adecuado a la gesta del 2 de abril de 1982, con la audiencia de pie respondiendo con un aplauso cerrado. Por su parte, Salta, que contó con un combo de cantores bagualeros, copleros y un nutrido grupo de bailarines puso énfasis en las ejemplares mujeres que parió esa tierra.
Para el final, Mauro, Juanjo, Pucho, Walter y Sebastián llegaron con su personal carnaval, en el que la música se vio absorbida por la pirotecnia, los fuegos, las luces y los videos. Eligieron los Tekis un compilado de éxitos enganchados para coronar la comunión con su gente e invitar a su peña, el próximo mes en su Jujuy natal.

Cosquín 2018: Luciano Pereyra acaparó la cuarta luna

Cosquín (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- En una noche donde sobresalieron las actuaciones de Nahuel Pennisi y Destino San Javier, Luciano Pereyra se coronó como rey de la cuarta luna coscoína. Desde el inicio, y con la plaza cubierta casi en su totalidad, el cantante de Luján protagonizó un concierto donde hizo en su último álbum “La vida al viento”, combinado con éxitos de su vasta carrera. “Olvidame”, “Chaupi corazón” (en tributo de su autor Palito Acuña), “El vestido rojo” y “Porque aún te amo” fueron los temas predominantes. Junto a Nahuel Pennisi, regalaron a la enfervorizada platea, la “Zamba para olvidar”. En el emotivo cierre, y ante el pedido incesante de un bis, con “Como tú” finalizó su lucida presentación.
Por su parte, Pennisi se posesionó como candidato a la Consagración de Cosquín con composiciones en las que impuso su personalidad: “Posadeña linda”, “Como abrojo al pasar”, “Piedra y camino”, “El olvidao”, y una selección de zambas, “Balderrama”, “Zamba del cantor enamorado”, “Cuando ya nadie te nombre” y “Zamba por vos”. A pedido del público, “La oración del remanso”, de Jorge Fandermole puso punto final con ovación de pie a su actuación.
Siguiendo el legado de sus padres, integrantes del Trío San Javier, sus herederos, Destino San Javier, logró poner al público de su lado desde el primer instante con un sobrio recuerdo del repertorio de sus padres. Así revivieron piezas de la talla “Se me hace agüita la boca”, “La Oma” y “15 primaveras”. Agradecidos, sumaron la presencia de José “Pepe” Ragone, papá de Bruno y Paolo, rindiéndole tributo a su tierra natal, Tucumán, con “A Monteros”. Para la yapa, Bruno, Paolo y Franco Favini, hijo del recordado Pedro, interpretaron “Por qué será”.
El toque femenino vino de la mano de la rafaelina Patricia Ratti, quien tuvo que mantener en alto el ritmo caliente que impuso Pereyra. Sin amilanarse, y sin facilismos en el repertorio, se ganó a la platea provocando el aplauso y la aceptación.
Regionario es el nombre de la obra conceptual que Josho González, de La Rioja, Gustavo Ecclesia, de la provincia de Buenos Aires, y Ariel Arroyo, de Comodoro Rivadavia, trajeron a Cosquín, en la que la canción tomó el protagonismo.
Anoche, en el marco del ciclo Postales de Provincia, le tocó el turno a Jujuy, con un colorido carnaval liderado por el grupo Coroico, rodeado de un nutrido grupo de bailarines; y la Madre de Ciudadades, Santiago del Estero, homenajeó, a la mujer de su tierra, mostrando como emblema a María Luisa Paz de Carabajal.
Ceibo, locales y Consagración 2011, no mostró mayores novedades, mientras que los ganadores del Pre Cosquín, Atamiski, de la sede Alberti, en el rubro Conjunto de Baile Folklórico, y La Sincopada, en categoría tema inédito con “Verde Agua”, jugaron sus fichas para obtener el deseado premio Revelación.
En la culminación de la cuarta jornada, Los Nocheros, continuando con los festejos de 30 años de trayectoria, recorrieron sus clásicos conjugando el amor con lo festivalero: “Roja boca”, “No saber de tí”, “Canto nochero”, “Angélica”, “Mucho más que piel” y “Dejame que me vaya”, sumando a estas reconocidas melodías, el actual “El pim pim”. Al igual que el inolvidable y virtuoso guitarrista Cacho Tirao les brindara un espacio en 1994 dentro del suyo en el escenario Atahualpa Yupanqui, ahora fue el grupo salteño el que dejó paso a jóvenes promesas: Lorena Salomón, Jacinta Condorí y Dani Guardia, el ex cantante de La Barra.

Cosquín 2018: Adrián Maggi y el recordado Horacio Guarany, lo mejor de la noche

Cosquín, 23 de enero (por Blanca López y Luis Digiano, enviados especiales).- Apagón y diluvio amenazaron con arruinar la fiesta chayera de la tercera luna coscoína, pero tras media hora de desconcierto, el espectáculo pudo continuar gracias a la presencia de ánimo de Por Siempre Tucu, que impidió que la plaza continuara vaciándose.
Por suerte, y con más del 80% de la Próspero Molina improvisando refugios en paraguas y pilotines, hasta casi las 5 de la madrugada, harina y albahaca inundaron la noche coscoína de la mano de Sergio Galleguillo y su banda, con ayuda de la Delegación de La Rioja, dentro del marco Postales de Provincia.
El canto surero volvió a darse cita en el Festival Mayor del Folklore cuando Adrián Maggi pisó el escenario. Desde el inicio de su actuación, con la argentinidad al palo, se convirtió en una de las figuras de la velada. Por momentos secundado por el guitarrista Osvaldo Lagos (hijo del payador Waldemar Lagos), hizo gala de su mensaje. Al grito de “Viva la Patria” y dejando en claro que “Soy un combatiente contra el olvido”, el oriundo de San Andrés de Giles emocipnó con la milonga- relato “2 de abril”, entonada rodeado de ex combatientes de Malvinas, para coronar su sobrio y ovacionado bloque.
Horacio Guarany recibió su merecido tributo, a un año de su partida, por iniciativa del productor discográfico Hugo Casas, y de Rubén López, manager del Potro en sus últimos 20 años de carrera. Un seleccionado de artistas respondieron con creces al llamado interpretando buena parte del vasto repertorio del ídolo de multitudes: el Chaqueño Palavecino, Marián Farías Gómez, Por Siempre Tucu, la Bruja Salguero, Enrique Llopis, Facundo Toro, Belén Herrera, Dúo Coplanacu, Los 4 de Córdoba, Sergio Galleguillo, Cuti y Roberto Carabajal, y Mario Álvarez Quiroga.
Temas emblemáticos del homenajeado como “Caballo que no galopa”, “Puerto de Santa Cruz”, “Canción del adiós”, “Memorias de una vieja canción”, “Quiero tu voz” y “Padre del Carnaval”, entre otros, fueron coreados por el público, acompañando a los cantores tanto como solistas como en duetos.

Juanjo Domínguez, arreglador musical de varios álbumes de Guarany, y el guitarrista Eduardo Semerario, quien por muchos años lo acompañó, fueron algunos de los músicos que secundaron el combo, y que tuvieron su momento instrumental con “Romance de Plumas Verdes”. El maestro de ceremonias, Rony Vargas, también tuvo sentidas palabras para Palito Acuña, su bombisto y amigo, quien también partió de gira a fines del año pasado. “Si se calla el cantor”, ilustrado con imágenes de sus recitales, fue el cierre con el público cantando de pie.
En el inicio de la tercera luna, Los 4 de Córdoba comenzaron a festejar sus 50 años de trayectoria con su habitual repertorio festivalero, con composiciones de la talla de “Pateando sapos”, “Los cordobeses somos fiesteros” y “La vida va”, entre otros. Junto a ellos, el Negro Álvarez desplegó su set humorístico.
Con veinte temporadas en comunión con su gente, María y Cosecha siguen poniendo su toque de distinción a versiones de clásicos del folklore como “Alfonsina y el mar”, “Triste zaino viejo” y “Te recuerdo, Amanda”, en memoria del poeta y cantor chileno Víctor Jara.
Juventud y tradición se conjugaron en el espectáculo Esta Noche Canta Salta, que une a los Diableros de Orán con Las Voces de Orán. Contrapunto de generaciones se dio en piezas como “Tu piel”, “La Talenita” y la infaltable “Chicharra cantora”, éxito de Las Voces en la década del ´60. Juan Balderrama, el Cuchi Leguizamón, Manuel Castilla, los Cantores del Alba y César Perdiguero fueron recordados como artífices de la movida que generó esa prolífica provincia. En el final, juntas ambas agrupaciones hicieron participar al público con la inolvidable zamba “Balderrama”.
Asimismo tuvieron su lugar el representante de la delegación de Japón, y el ganador del Pre Cosquín en el rubro solista instrumental, Rodrigo Nahuel Minué, de la sede riojana, que sufrió el corte de suministro general en el Valle de Punilla en medio de su actuación.
Tras media hora de incertidumbre y de remada por parte de los conductores del festival, en medio del diluvio y la amenaza de tormenta eléctrica, se hizo nuevamente la luz, con la ayuda de Por Siempre Tucu, que tuvieron a su cargo la remontada de la noche arengando con “Anoche no dormí”, “Zamba de amor y mar” y “Luna tucumana”. Tras hacer regresar a la gente y ponerla a cantar, Coco Marto y Roberto Pérez, secundados por Yuchán, dejaron bien alto el nombre del grupo que una vez integraran junto a Ricardo Romero y el Gringo Bulacio.
Para no decaer, la delegación de La Rioja, en el marco del ciclo Postales de Provincia, sumó el baile y dio comienzo a la enharinada, con temas de viejos cultores chayeros como el Tata Duarte, Quito Carballo y la agrupación Flor de Cardón, para luego darle paso a aquellos que heredaron ese arte.
El corolario de la noche, con Sergio Galleguillo enfervorizando la Próspero Molina, fue el cierre de una inusual, pero satisfactoria jornada que marca los ritmos de esta histórica ciudad: un clima tan caprichoso como benigno para los que se bancan hasta el final y disfrutan al máximo la cita que se da todos los años en este bendito valle durante nueve lunas.

Cosquín 2018: La magia de Néstor Garnica coronó la segunda luna coscoína

Cosquín (por Luis Digiano y Blanca López, enviados especiales).- En la segunda noche, típicamente santiagüeña, Néstor Garnica, con su violín embrujado, desplegó sus chacareras, zambas y escondidos ante un entusiasta público, que no paró de bailar.
Con la plaza Próspero Molina cubierta en un 75% Garnica deslumbró junto a sus músicos y convirtió el escenario Atahualpa Yupanqui en un patio e´ tierra de su La Banda natal.
Pero no sólo fue él, el protagonista de la velada, sino también sus coterráneos Orellana Lucca, con un estilo más mesurado, en el que se prioriza la canción, cumplieron con el objetivo de hacerse escuchar por la audiencia, quien además los acompañó dando rienda suelta a sus habilidades danzantes.
El final de la jornada tuvo como principal referente al cantautor y compositor Horacio Banegas, quien fue secundado por sus hijos Jana, en guitarra y voz; y Christian “Mono” Banegas, en bajo y voz. El trío brindó el sentimiento de sus composiciones, a pesar de su lucha permanente con el sonido, prevaleciendo su talento por sobre todos los inconvenientes.
En su actuación se dio el gusto de añadir a sus clásicos, el nuevo tema “Semillitas”, que integrará su próxima producción, y le dio espacio a Jana y al Mono para que desarrollaran sus proyectos solistas.
La noche estrellada hizo olvidar la fuerte tormenta que se desatara horas antes, fue testigo de las actuaciones de la riojana La Bruja Salguero, interpretando composiciones de su álbum “Norte”, y del jujeño Bruno Arias, levantando la plaza y cautivando con sus personales estilos a la nutrida platea. A la primera se le sumaron voces reconocidas del folklore nacional, como Paola Bernal, Mery Murúa y José Luis Aguirre.
Como es habitual, en las últimas ediciones del Festival Mayor de Cosquín, la gente escuchó y aplaudió la propuesta de Néstor Basurto, quien con sapiencia combina el folklore con aires tangueros, destacándose, más allá de los temas propios, su particular versión de “Los ejes de mi carreta”.
Con la Próspero Molina convertida en un templo, los rosarinos del Cuarteto Karé trajeron el encanto de los grupos vocales/ instrumentales, con bien arreglados y personales trabajos sobre “El cosechero”, “Todo cambia” y, con Bruno Arias como invitado, “La canción es urgente”.
Los Chimeno, Algarroba.com y Labriegos fueron los responsables del sentido homenaje al creador Félix Dardo Palorma, hermanando los sonidos cuyanos con los puntanos, teniendo siempre como referencia al maestro, de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento. “Póngale por las hileras” le puso emotivo final al tributo.
Además, en el espacio Postales de Provincia, Misiones, con su espectáculo “Magia y selva” mostró lo mejor de esa maravillosa tierra colorada, con composiciones de grandes autores, entre los que siempre se destaca el poeta, escritor, pintor y cantor, don Ramón Ayala, con su “Cosechero”, “El mensú” y “Posadeña linda”.
Para coronar la segunda luna la recordada cacharpaya tuvo su vuelta de la mano de la Bruja Salguero y Bruno Arias, con su reconocida “Madre Tierra”.

Cosquín 2018: Abel Pintos conquistó la primera luna

Cosquín (por Luis Digiano y Blanca López, enviados especiales).- Y como se preveía, Abel Pintos fue el protagonista principal de la primera luna coscoína, desplegando un espectacular festejo por sus 20 años con el canto. Por espacio de poco más de dos horas, Abel entonó un repertorio que llevó al entusiasta público familiar a recordar junto a él sus inicios y los momentos claves de su trayectoria. En la primera parte, netamente folklórica, con una respuesta inmediata de sus seguidores, comenzó la emoción que no lo abandonaría durante el recital. Composiciones clásicas del cancionero popular, de la talla de “Cuando llega el alba”, “Para cantar he nacido” (título de su primer disco), “Tonada del viejo amor” y “La flor azul”, entre otras, desembocaron en su versión de “El Antigal”, a capella, consiguiendo una ovación de su gente. “No puedo dejar de mencionar a León Gieco, quien e 25 de enero de 1998, dentro de su espacio, me brindó un lugar, con tan sólo 13 años, y ahí fue el comienzo de mis sueños, que se han ido cumpliendo hasta el día de hoy”. La fiesta continuó con “Sueño dorado”, “La llave”, “Quién pudiera”, “El Acatraz” y “Pájaro cantor”, que hicieron que el rito entre Abel y las abeleras se extendiera hasta pasadas las 3 de la madrugada.
Pero la primera luna coscoína, desde tempranas horas, contó con otros artistas que coronaron una jornada inaugural festivalera que no tuvo baches, salvo algunos contratiempos de sonido. Opus Cuatro, cumpliendo sus 50 años de carrera, fueron los responsables de entonar el Himno Nacional Argentino, luego de la bendición del obispo Roberto “Chubi” Álvarez, con el fondo de los jóvenes coscoínos de Ceibo, y el grito de “Aquí Cosquín” y la arenga, a cargo del maestro de ceremonias Claudio Juárez, resonando en el valle de Punilla. A los fuegos artificiales, le siguió el tradicional ballet Camin, para ilustrar el habitual Himno a Cosquín, con cuadros coreográficos que simbolizaron, desde los pueblos originarios y la aparición del gaucho, hasta llegar a la inmigración europea.
Sin mayores preámbulos, y sin las campanadas que anuncian que Cosquín vuelve a cantar en su 58° edición, Opus Cuatro celebró junto a sus ex integrantes su rica y vasta historia. En una gran actuación, Peteco Carabajal presentó su nueva formación junto a sus hijos Homero y Martina, Riendas Libres, estrenando en Cosquín, el primer álbum, El Amor Como Bandera, del que dio a conocer todos los temas. El baile del patio ´e tierra santiagüeño se hizo presente gracias a las chacareras “Desde el puente carretero”, “Entre a mi pago sin golpear” y la conmovedora versión de “Digo la mazamorra”, del poeta puntano Antonio Esteban Agüero, siendo ilustradas por el arte de la danza de Juan Saavedra y su familia de bailarines.
La dupla Jairo- Juan Carlos Baglietto deslumbraron con un recorrido por piezas de autores santafesinos y cordobeses como Jorge Fandermole, Adrián Abonizio y Daniel Salzano, para cautivar a una audiencia ansiosa de presenciar el concierto de dos de las mejores voces en un dúo hecho en el cielo. “El témpano”, “Hispano”, “Ferroviario”, “Cuándo” y “Carpintería José” precedieron a una inolvidable “Milonga del trovador” y a la infaltable “Antiguo dueño de las flechas”, corolario triunfal de la velada.
Participaron, además, la ganadora del rubro del Pre Cosquín, solista femenina, Aylén Sandoval, y CheChelos.
El festival, por supuesto, no se circunscribe a la música. Las calles de la ciudad habían mostrado su actividad desde la noche anterior, cuando la San Martín, en la que nació el festival, mostró una amplia zona de carpas de artesanos, cuya labor también se despliega frente a la Próspero Molina y en los alrededores de la iglesia.
A las 10 de la mañana del domingo, además de comenzar las transmisiones por Radio Túpac (www.radiotupac.com.ar/ Túpac Audiovisuales por YouTube) en la peña La Salamanca, desfilaron las agrupaciones gauchescas bajo el cielo nublado y la lluvia que, por suerte, no duró demasiado. Y a las 19, bailarines de todas edades y géneros fueron los que coparon la avenida, colmada por familias, que hasta bien entrada a madrugada siguieron la fiesta en las diferentes peñas, en bares, y en cualquier resquicio de vereda que pudieron ocupar. Cosquín volvió a cantar.