Cosquín, noche de carnaval norteño

Cosquín, (por enviado especial Luis Digiano).- Los Tekis, con su espectáculo bien carnavalero, Soledad, la calidad interpretativa de Los Nombradores del Alba (Facundo Toro, Nacho y Daniel), y la propuesta bailable de La Callejera, fueron los destacados de la interesante sexta luna coscoína del Festival de Cosquín, en su 60° edición con una Plaza Próspero Molina colmada.

Luego de la ceremonia del Himno a Cosquín, con un cuadro a cargo de ganadores del Pre, el conjunto de baile Añoranzas de la sede de Merlo, Los Tekis trajeron nuevamente al escenario Atahualpa Yupanqui toda la magia del carnaval de su tierra jujeña con un repertorio con clásicos y nuevas composiciones.

Ya en el inicio, Juanjo, Seba, Walter, Pucho y Mauro interpretaron piezas como  “Pa’l corazón”, “Y que pasó”, “Lejos de tí”, la morenada “El borracho”, Soy jujeño” y “Vivir la vida”. Promediando el concierto le dieron el espacio a sus invitados, el conjunto Jujeños para entonar “Tierra mía”, luego a la prestigiosa armónica de Franco Luciani para “Te pido en agosto” con la imagen en la pantalla de Luciano Pereyra, entonaron “Hasta el otro carnaval” junto a Maxi Gil, y Nico Tuchi fue parte de “Humahuaqueño”. Para finalizar se sucedieron “Soy soltero”, “Vienes y te vas” y, la repetición de “Tierra mía” con todos los músicos juntos.

Soledad trajo en esta oportunidad a Cosquín su nuevo espectáculo poblado de temas recientes, en un recital de más de dos horas de duración que, por un razón de atraso en la grilla, terminó pasadas las cuatro de la madrugada.
Luego de una introducción rapeada, La Sole, con impecable trajecito blanco y top rosa, interpretó sentidas piezas de su nuevo repertorio: “Fiesta en el sur”, “La gringa”, “Parte de mí”, “Abuela Emilia” y “Vivir es hoy”. Luego, con la gente de pie acompañando su presentación, continuó con distintos mix de zambas, chacareras, zambas carperas, gatos y huaynos en la parte más folklórica, destacándose versiones de “Zamba de usted”, “Somos nosotros”, “La olvidada”, “Gato de la fiesta”, “Llorando se fue”, y en la parte de valses y cumbias, “Que nadie sepa mi sufrir” y “Como te voy a olvidar”.
Los infaltables bises tuvieron al bailable “Chingui Chingui” y la inolvidable zamba “Volveré” para el aplauso final.

El toque emotivo de la velada lo pusieron Los Nombradores del Alba, conjunto integrado por Facundo Toro, Nacho y Daniel), quienes recordaron a sus padres en formaciones como Los Nombradores y Los Cantores del Alba, pero con su marcada personalidad y excelentes voces.
“Nono Luiggi”, “Chacarera del rancho”, “La muerte del carnaval”, “El corazón y la voz”, y el toque mexicano con “La parranda larga”, precedieron al toque romántico con una selección de bailecitos. Una de las sorpresas fue la intervención de Miguel Toro, el menor de la familia, en “Zamba”. El final llegó con “El Antigal”, “Lamento mataco”, donde se destaca la garganta privilegiada de Daniel Campos, y “Zamba para olvidar”.

Liderada por su vocalista y guitarrista Ariel Andrada, La Callejera brindó un espectáculo bien bailable con piezas del litoral como “Hermano de coplas”, “Chaco soy señor”, “Entrerriano y federal”, “A una rosa”, “El regalao”, de Piero y “Soy América”. Hacia el final se sumó Mario Bofill para revivir “Conjunto penas y olvido”. Acto seguido, el jefe comunal Gabriel Musso le entregó el merecido Camin Cosquín a la trayectoria a este compositor que ha pintado como nadie el paisaje del litoral.

La Delegación de Santa Cruz le rindió un sentido tributo a la memoria del recordado Hugo Giménez Agüero con sus Kaani, y la presencia de su esposa Perla y su hija Ana, más cantores de la zona: Hugo Merlo, Los Agüero, Las Voces del Sur y David Andrade.

De Jujuy, la vientista y cantante Micaela Chauque, trajo la música de la Quebrada bien autóctona mixturada con nuevos sonidos.

Otro jujeño presente sobre el Atahualpa Yupanqui fue Bruno Arias con su mensaje militante que se mostró en “Eterna risa”, “La espera”, “El pueblo unido”, “Cosecheros”, “Ave de luz”, “Maimará” y “El mundo”, aunque debería tener en cuenta que la canción de protesta se perdió décadas atrás siendo reemplazada por la canción de propuesta.

El Pre Cosquín también tuvo su momento con el rubro Dúo Vocal con Dúo Folk, de la sede de Junín, pero con un repertorio bien cuyano, donde no hay tonada sin gato y cueca.

Intensa jornada de calidad coscoína

Cosquín (por Luis Digiano, enviado especial).- En un marco de profunda comunión con el público se desarrolló la 5° luna del Festival Mayor de Folklore en Cosquín. La localidad serrana recibió a Víctor Heredia y Teresa Parodi, Ligia Piro y Susana Rinaldi, La Bruja Salguero y el Homenaje al Chango Nieto, con respeto y admiración.

Dos bises tuvieron que brindar el dúo conformado por Heredia/ Parodi, quienes recorrieron sus grandes éxitos ante un público de pie, que los ovacionó. Así pasaron “Pedro Canoero”, el nuevo tema “Tarumba”, “Sube, sube”, “Esa musiquita”, “Ojos de cielo”, “El otro país”, “Informe de la situación”, “La canción es urgente”, “Como la cigarra” y, para el final, “Razón de vivir”.

A continuación, Susana Rinaldi y Ligia Piro, madre e hija, dieron clase de canto con una selección de clásicos como “Negra María”, “Naranjo en flor”, “Desde el alma”, “Yuyo verde”, y una exquisita versión de “El día que me quieras”, conformando un dúo que se entiende y disfruta del intercambio de matices.

El soplo joven que la mixtura de A La Par Dúo le dio a Opus Cuatro fue muy bienvenido. Además de brindarle un lugar a la pareja, el conjunto logra así renovar su puesta. Se trata de una buena idea que rinde frutos. “La estrella azul”, “Alfonsina y el mar” y “Amarraditos”, se encuentran entre los mejores exponentes del cuadro.

Con un homenaje a Juan Carlos Saravia y al Chaqueño Palavecino pasó “Postales de Provincia: Salta”. Al colorido ballet, y las voces de Los Diableros de Orán y Las Voces de Orán, se sumó la del locutor Rolando Soria, quien hizo gala de su potencia en “Zamba para olvidar”. “Lloraré”, “La taleñita”, y las infaltables “La cerrillana” y “Carpas de Salta”, completaron el agradable paseo por La Linda.

Con su mensaje social y el carnaval del pueblo, La Bruja Salguero desplegó su encanto comenzando con “La Chaya de los Barrios”, para seguir con “Cinco siglos igual”, de esas interpretaciones que quedan para el recuerdo. Su espectáculo se completó con baile y la presencia de Los Arcanos del Desierto,  en un segmento tan vibrante, como el que ya habíamos presenciado en Jesús María.

Los ganadores del Pre Cosquín 2020, en Conjunto Instrumental, Quinto Espacio, de la sede Merlo y Pareja de Baile Tradicional, con Calvet/ Gomina, de la sede Junín, tuvieron también su lugar, rumbo a la Revelación.

Tras ellos subió al escenario del Anfiteatro Atahualpa Yupanqui, José Luis Aguirre, quien estrenó la “Zamba del canal” en el inicio de su set, y luego desplegó temas de su álbum “Chuncano”.

Emotivo fue el momento clave de la jornada: el Homenaje al Chango Nieto, guionado por su hija Carla, secundada por sus hermanos Luna y Hernán, éste poseedor del mismo color vocal de su padre, grata sorpresa para la Plaza.

El Chaqueño Palavecino, Sergio Galleguillo, El Indio Lucio Rojas, Destino San Javier, Daniel Altamirano, Facundo Toro, Mario Álvarez Quiroga, Las Voces de Orán, Los 4 de Córdoba, Por Siempre Tucu, Marina y Hugo Giménez, quien a su vez bailó con la nieta del Chango, fueron los encargados de recordar sus composiciones. Preciosas en el oído de todo amante de nuestra música, “A Monteros”, “Zamba del cantor enamorado”, “Himno de la Amistad”, y otras tantas fueron recorriendo gargantas y recuerdos.

Para el final quedó Riendas Libres, el combo integrado por Peteco Carabajal y sus hijos Homero y Martina Ulrich. Compactos, sacaron al público a bailar, terminando su actuación, además, con temas propios de la cosecha de Peteco, pero sin brillar como han hecho otras veces.

Rica fusión de géneros musicales en la cuarta luna coscoina

Cosquín (por enviado especial Luis Digiano) Una rica fusión de folklore, tango y rock se dio anoche en la cuarta luna coscoína del Festival Mayor de Folklore con la presencia en el escenario Atahualpa Yupanqui de Fito Páez, Omar Mollo, Los Tipitos, Franco Luciani y el exquisito final de Luis Salinas junto a su hijo Juan y un seleccionado de músicos.

Ya en el comienzo y luego del Aquí Cosquín en la voz de Claudio Júarez, la arenga, los fuegos artificiales y el Himno a Cosquín, a cargo del Ballet Argentino que dirige Alejandro Tapia, fue el cantautor rosarino Fito Páez quien llegó por primera vez a escena bien secundado por las voces de Fabiana Cantilo y la cordobesa Flor Villagra, y un combo encabezado por Juan Abasatz en teclados y el Pulga Luciani en batería.

Fito se mostró en sintonía con el público, pero en pose de estrella en la trastienda del espectáculo al no aceptar el poncho coscoíno de manos del intendente. La falta de respeto en general se extendió a la prensa, al no hacer conferencia, a la audiencia al no hacer bis y con los conductores al no permitirles despedirlo. En la parte artística, hizo un recital sin fallas. Recreó buena parte de su historia musical con temas como “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, “D.L.G.”, “El amor despues del amor”, “Once y seis”, “Al lado del camino”, “Circo beat”, “Brillante sobre el mic”,”Ciudad de pobres corazones”, “A rodar mi vida” y en el final,  “Mariposa technicolor”.

El rosarino también aprovechó la ocasión para rendirle un tributo al Cuchi Leguizamón con un tema no muy difundido como “Me voy quedando”, junto a Fabiana Cantilo.

El armoniquista, compositor y ahora también cantante Franco Luciani brindó un show rico en expresiones con temas como “La añera”, “Tierrita” e invitó a la joven y ascendente cantante Victoria Birchner para que lo acompañe en el tema que le pertenece con letra de Teresa Parodi, “Damiana Aché” y el bis requerido fue con otro tema propio, la chacarera “La sensiblera”. Lo acompañaron Pablo Motta en contrabajo, Leon Andersen en guitarra y Bruno Resino en percusión.

La voz del 2×4, el tango considerado como el folklore de nuestra Capital Federal junto al rock argentino, estuvo muy bien representado por la personalidad y la distinta manera de interpretar Omar Mollo quien hizo gala de su escenario, por primera vez en Cosquín, con temas de la talla de “Los ejes de mi carreta” (en tributo a Don Atahualpa Yupanqui), para luego continuar con clásicos del estilo de “Desencuentro”, “Bailarín”, “Melodía de arrabal”, “Para ir a buscarte”, de Daniel Toro, “Alma mía”, que cantó junto a la gente, bajándose del escenario, “Naranjo en flor”, “Que nadie sepa mi sufrir”. El cariño hizo que volviera para sumar una nueva composición y de esa forma sacó todo su espíritu rockero con “Rock and roll, carnaval”. Una actuación memorable que quedará en la historia de Cosquín

A Mollo lo acompañó un poderoso trío integrado por Diego Ramos en piano y dirección musical, Chino Molina en bandoneón y Fernando Maiocchi en contrabajo.

Otros que también marcaron el toque de distinción a la cuarta velada festivalera fueron Los Tipitos, integrado por Walter Piancioli, Pablo Tévez, Raúl Ruffino,  secundados por Martín González en batería y Mariano Delgado en guitarra, haciendo gala con su más reciente álbum, “De mi flor”.

En un clima de fiesta mixturaron algunos clásicos como “Mujer, niña y amiga” de Robustiano Figueroa Reyes, “Los hermanos” de Don Ata, con chacareras, zambas y huaynos propios como “La sanatera”, “Prendido a una guitarra”, “Río”, “De mi flor”, junto al omnipresente Franco Luciani, y el final con un tema de Yupanqui, “Las cruces”.

La Charo demostró, una vez más, su forma especial de entender e interpretar el folklore con piezas del estilo de “Campo afuera”, “Volver a los 17”, “Razón de vivir” y “Malambeo” con la compañía de Danza Pucará. Un espectáculo integral, que marcó la diferencia en la noche.

El final propio para exquisitos fue con el guitarrista Luis Salinas, junto a su hijo Juan en guitarra eléctrica, las teclas de Javier Lozano y la percu de Alejandro Tula. Salinas realizó un paseo por la música del mundo, en donde se encontraron composiciones como “Zamba de mi esperanza”, “Mujer niña y amiga”, “Zamba en mí”, “La misteriosa”, “A nosotros”, “Piedra y camino”, “La resentida” y La nochera” en la que también participó Luciani, “Chajari”, y le rindió un emotivo tributo a  Mercedes Sosa con quien compartió su primer Cosquín, con la zamba “Tú y la lluvia”. Sobre el escenario se dio una clara forma de mezclar con la guitarra el más puro folklore con toques jazzeros y experimentales de la improvisación.

Además se vivieron buenas actuaciones como la del cantor Walter Castro, ganador del Pre Cosquín de la sede Perito Moreno con piezas de la talla de “Chalten” de Hugo Giménez Agüero y “El olvidao” de Duende Garnica, junto a los propios “Así es mi pueblo” y “Una vigía”.

Por su parte, y para sumar al cancionero propuestas nuevas, se presentó el ganador del Pre Cosquín por Tema Inédito, León Gamba, de La Pampa, con su hermosa “Vertientes demoradas”.

Completó la impecable cuarta velada artística con un 60 % de la Plaza Próspero Molina, la Delegación de la provincia de Santiago del Estero dentro del ciclo Postales de provincia.

 

 

Emotiva tercera luna coscoína con carnaval incluido

Cosquín (por enviado especial, Luis Digiano).- Los Carabajal, con su nuevo álbum “Leyenda”, fueron los grandes protagonistas de la tercera noche de la edición ’60 del Festival de Cosquín, compartiendo el escenario con la familia junto a Peteco, Cuti y Roberto Carabajal. Mario, Kaly, Walter y Blas San Sierra recordaron a Jacinto Piedra, entre otros creadores, con “Te voy a contar un sueño”, “Sueño de alfarero”, “Sembremos la chacarera”, “Lágrimas de amor”, “Desde el puente carretero”. Luego con Peteco recordaron el clásico “Como pájaros en el aire”, y con Cuti y Roberto, “Dejame que me vaya” y el bis con “Entre a mi pago sin golpear”.

El canto surero estuvo bien representado por el gaucho de San Andrés de Giles, Adrián Maggi, quien entonó “La patria se hizo a caballo”, “Los Tobas son mis hermanos”, “Yo soy un cantor social” y recordó la tragedia del Ara San Juan con “Guardianes del mar”.

Pero además, tuvo la gran idea de traer al escenario una gloria del folklore argentino como Víctor Velázquez, quien con los acordes de “La primavera”, le regaló a la gente sus glosas. La Comisión de Folklore lo galardonó con el Camín Cosquín, un verdadero hito para el género. Maggi

El chamamé estuvo bien representado en el acordeón de Antonio Tarragó Ros, muy bien secundado por su hija Irupé Tarragó Ros en teclados, Humberto La Fata en contrabajo y Trabuco González en guitarra.

Con su mensaje permanente de defensa de la naturaleza, Antonio entonó “El lago y el vals” (dedicado a Carlos Paz), le puso ritmo de baile con “El toro”, le dio su espacio a su hija con su tema “Metáfora”, le brindó el lugar al cantor entrerriano Marcos Pereyra para la composición “Acuífero guaraní” y al final brindó un tributo a su padre con “Don Gualberto” con el intendente Gabriel Musso entregándole la Guarda del Festival en honor a sus 50 años de carrera.

Pachi Herrera trajó la magia de su charango y su canto jujeño para desplegar un set con composiciones de la talla de “Pachamama”, una personal versión mitad instrumental, mitad cantada por el público de “Piedra y camino”, y el estreno de “Carnavalito de cara al sol”.

Santiago del Estero siguió muy bien representada por el canto embrujado de Candela Mazza y su recuerdo para el inolvidable Don Sixto Palavecino con chacareras testimoniales como “Para cantarle a mi pago”, “Ya voy llegando a mi pueblo y “Santiagüeño soy señor”, despidiéndose con el himno de su tierra, “Añoranzas”.

Martín Paz, en a su etapa solista luego de su paso por Los Manseros Santigueños, le regaló al público “Semilla de chacarera”, “Changuito”, “Eterno amor”, cerrando el show con “Añoranzas”.

En el final, y como era previsible, el carnaval riojano se hizo presente con la chaya, la harina, la albahaca y la espuma con el canto de Sergio Galleguillo, que mixturó su ritmo característico con la cumbia y el cuarteto cordobés.

De esa forma se unieron composiciones de la talla de “Quiero volver a Tilcara otra vez”, “Nosotros los argentinos”, “Que linda que es La Rioja”, “La taleñita”, “Volver a Tilcara”, “Llorando estoy”, “Niña Chay”, “Solita y sola”. Con “Solamente Tú” recordó su primera formación, Los Amigos, de 1998, con la presencia de Pino Romero para bailar “Zamba para olvidar”, y culminó su actuación con el esperado “Camión de Germán”.

Completaron la velada, desde el Chaco salteño con chacareras propias de su tierra, El Toba, y el ganador del Pre Cosquín en el rubro conjunto vocal, Cuerdos Vocales, quienes entonaron una delicada versión de “La muerte del angelito”.

 

Cosquín: Indios de Ahora, Baglietto-Vitale y Nahuel Pennisi lo destacado

Cosquín (por enviado especial Luis Digiano).- Con las actuaciones consagratorias de Indios de Ahora, Nahuel Pennisi y la experiencia conjunta de la personalidad de Baglietto-Vitale, más la fiesta de Destino San Javier, la segunda luna coscoína completó su fiesta.

Con una Plaza Próspero Molina sólo cubierta en un 60%, el espectáculo tuvo un alto nivel artístico al se que le sumó el decir de don Orlando Vera Cruz, la pirotecnia musical del Lele Lovato, el avance musical de Ceibo, y la actuación más madura del joven correntino Guido Encinas, revelacion Cosquín 2019, que se emparenta también con la juventud y la buena voz de la oriunda de Cañada de Gómez, Julieta Marucco.

Por su parte el Pre Cosquín estuvo muy bien representado en el ganador del rubro solista instrumental Alvaro Labarthe, de la sede de Pirané con una excelente digitación en la guitarra, y el solista de malambo, Emanuel Flores, de la sede de Añatuya.

El inicio de la segunda  noche, que tuvo unos momentos pocos de lluvia, no podía ser mejor. El cantor popular Juan Carlos Baglietto junto al tecladista, arreglador y compositor Lito Vitale, secundados por Juancho Perrone en la percusión y Mariano Delgado en la guitarra, eligieron un repertorio de alto nivel con un tributo a los grandes del folklore: Cuchi Leguizamón y la “Zamba del carnaval”, Ramón Ayala y su “Mensú”, los Hermanos Abalos con “Agitando pañueños”, Carlos Carabajal y “Entre a mi pago sin golpear”, Don Ata con “Piedra y camino”, Alfredo Zitarrosa y “Doña Soledad”, y la frutilla del postre con el “Sapo cancionero” adornado por las imágenes de las máximas figuras de nuestra música.

Los Indios de Ahora mostraron toda su evolución poniendo énfasis en su excelente disco “Ser humano”, con un sonido bien poderoso y composiciones del estilo de “Guitarra dímelo tú”, “Nuestra raíz”, “Los niños de la bomba” y “Oración del remanso” con el público de pie cantando, ovacionándolos, y pidiendo “otra, otra”, que finalmente no llegó.

Mauro y Pablo en voces, Ariel en piano, Lucas en bajo, Jairo en viola eléctrica con unos riffs maravillosos y Lucas Ghione en la percu mostraron un nivel altísimo que les permite soñar con una posible consagración, aunque por lo que se vio en el emblemático escenario, ya fueron consagrados por el público.

El querido Nahuel Pennisi, también con serias aspiraciones a llevarse el título este año, eligió un repertorio bien folklórico, regalando a su gente temas inolvidables del estilo de “Canción de lejos”, “Alma de rezabaile”, un potpurrí de zambas con “Luna cautiva/ Viene clareando/ Jamás/ Al jardín de la república”, para luego seguir con “Corazón santiagueño”, “Avanzar”, de su autoría y “Apuesto lo que quieras”, muy bien secundado por una potente banda de la que sobresale el buen violero Mariano Delgado.

Leandro Lovato, fiel a su estilo de violín embrujado repleto de chacareras, zambas y gatos interpretó “Fiesta santiagueña”, “Criollita santiagueña”, “Donde mueren las palabras”, y el tributo a la irrepetible Tamara Castro con “La Tamara”.

Los anfitriones coscoínos Ceibo, consagración Cosquín 2018 y revelación Jesús María 2020, mostraron un gran avance en escena con su versión de la “Zamba del cantor enamorado” a capella, para seguir con “Que nunca falte la zamba”, “Piel morena”, “Corazón de chacarera”, “Juan de la calle” y la “Chacarera del rancho”.

El poeta, cantor y escritor santafesino de Sauce Viejo, Orlando Vera Cruz mostró toda su sapiencia al plantearse sobre el escenario con su forma personal de adentrarnos en el mundo del río y la llanura con su “Nido de boyero”, el “Vals para el último sueño”, “A mi pueblo entrerriano” en ritmo de chamarra  mezclado entre el público para el inmortal clásico “Punta Cayastá”, luego de haber sido galardonado por la comisión con el Camín, máximo premio del festival.

La noche culminó con la actuación de Franco Favini, Bruno y Paolo Ragone poniendo toda su fuerza en su más reciente álbum “Instinto”, en el cual recordaron buenos clásicos de sus padres del Trío San Javier como “Sin tí no valgo nada”, “La Oma”, “Calle angosta”, “A Montero”, “15 primaveras”, “Justo ahora”, se pusieron romámticos en “Aunque ya no vuelva a verte”, para luego continuar con la fiesta con el “Duende del bandoneón”, un mix de zambas y chacareras, y la presencia en escena de Pepe Ragone, y el querido e inolvidable Pedro Favini, desde la pantalla, quien se nos fue de gira eterna hace ya algunos años, para recordar “Será varón, será mujer”.

Una noche de espectacular calidad artística a la que le faltó solamente más público, que estos inmensos artistas se merecían.

 

El “Indio” Lucio Rojas nuevamente consagrado por el público

Cosquín (por Luis Digiano, enviado especial) Con un lleno total en la Plaza Próspero Molina, más de 12 mil personas, record en los últimos años, el “Indio” Lucio Rojas con un show renovado, con nuevas canciones y los clásicos de siempre, fue la gran figura de la primera luna coscoína en su 60° edición.

Por espacio de poco más de una hora de espectáculo, el “Indio” junto a su hermano Alfredo, y a su compacta y efectiva banda, elaboró un concierto siendo nuevamente la consagración del público presente y revalidó con creces el logro del año pasado. Temas como “Lo mejor de mi vida”, “Mi corazón”, “Yo soy el Indio”, “A mi pueblo”, “Chaqueñamente” y “A mi pueblo”, marcaron los climas de su recital, junto a la celebrada actuación de su hermano Alfredo.

También le brindó un espacio al cantor del Chaco salteño Dalmiro Cuellar para interpretar las chacareras y zambas de su tierra, y culminar su actuación con “Jurabas tú” y “Eterno amor” para el aplauso final de un público que lo ovacionó de pie.

Previamente en el inicio de la histórica velada fueron las imágenes en la pantalla del eterno e irrepetible Juan Caros Saravia, el Chalchalero, que se nos fue de gira final hace algunos días en una magnífica entrevista realizada por Juan Cruz Guillén, las que consiguieron la primera emoción de la noche. Luego llegó el momento de la bendición del cura párroco, el Himno Nacional Argentino, la arenga a cargo del maestro de ceremonías Claudio Júarez, y el Himno a Cosquín, como es habitual, por el Ballet Camin Cosquín.

Seguidamente llegó el turno de los históricos Manseros Santigueños, liderados por su fundador Onofre Paz, secundado por Alito Toledo y sus músicos. Referentes del folklore de Santiago del Estero desde hace 60 años, los “Rolling Stone” del folklore como los bautizara León Gieco, le regalaron a un entusiasta público un repertorio de clásicos de la talla de : “Canto a Monte Quemado”, “Para los ojos más bellos”, “Eterno amor”, “Cruzando el Dulce”, “Alma mía”, “Entre a mi pago sin golpear” y el final con “Entra a mi hogar” para el aplauso cerrado de los presentes.

Dentro de la parte más criolla, tradicional, regresó al escenario “Atahualpa Yupanqui”, Yamila Cafrune, quien con un compacto cuarteto de guitarras, eligió un repertorio testimonial con temas como “Homenaje al cantor”, “El río no es sólo eso”, “La patria no se hizo sola”, junto al periodista e historiador Mariano Saravia, “Chacarera del tiempo”, junto al Kolla Roberto Chavero, hijo de Don Ata, y “Coplas de Juan prisionero”. El bis solicitado por los locutores fue con la chacarera “La doble sentenciosa”, y la emoción nuevamente instalada con la plaqueta que la cantante entregó a la comisión recordando que su padre, el gran Jorge Cafrune, fue la primera consagración del festival, en 1962.

En Postales de Provincia, a cargo en esta oportunidad de Tucumán, el maestro Luis Manuel de Armas Dorado, en la dirección general, creó un repertorio bien representativo con composiciones típicas como “Luna tucumana”, “La  tristecita”, “Tucumán en una zamba”. “La tucumanita” y “Nosotros los tucumanos”, pieza de Yuca Córdoba y nombre del espetáculo.

Junto a la voz privilegiada y personal de Yuca, estuvieron además Adriana Tula, Mica Flores, Jorge Soler, Claudio Balzanetti, Jorge Escobar, Leandro Robin y Poly Argañaraz, y más 40 bailarines en escena, entre ellos su mamá Silvia.

Promediando la velada fue el turno de la ganadora del Pre Cosquín en el rubro Solista vocal femenina de la sede La Matanza, Silvana Galli, quien brindó con una voz especial y trabajada, composiciones como “Zamba del mistol” y una versión personal del chamamé, “El cielo del albañil”.

El cantor cordobés, quien pasó su niñez en Chilecito y luego se afincó en Córdoba, Emiliano Zerbini fiel a su proyecto de resaltar la danza interpretó una selección de zambas, gatos y chacareras cumpliendo sus “20 años de ofrendas” y brindándole un espacio a bailarines de la talla de Hugo y Marina Giménez, quienes recibieron el Camín por sus 50 años de trayectoria.

A su vez, mientras Zerbini entonó “La jota cordobesa”, “Zamba por vos”, “Zamba del cantor enamorado”, “La ñaupa ñaupa” y “Sólo pa’ bailarla”, en la pantalla aparecieron imágenes de gloriosos bailarines de la talla de Santiago Ayala, el Chúcaro, Norma Viola, Carlos y Juan Saavedra, Koky y Pajarín Saavedra, Juan Cruz Guillén, entre otros, contabilizando 60 los danzarines homenajeados.

El final para la primera luna llegó de la mano del cantor, Oscar Esperanza Chaqueño Palavecino, quien presentó algunas de las nuevas composiciones que integran el CD “Soy  y seré”, pero el grueso de su actuación estuvo en los clásicos que no podían faltar, todo bien engalanado con imágenes representativas de su Chaco salteño.

Así fueron pasando por espacio de dos horas y media de concierto piezas claves de su repertorio del estilo de “La de Corralitos”, “La sin corazón”, “Juan de la Calle”, “Que me quieras tú”, “Dejando huellas”, “Cabalgata de la fe”, “El oficio de cantor”, “La taleñita”, “A Don Amancio”, y el infaltable y vivado, “Amor salvaje”.

Una noche inolvidable con récord de recaudación y además el gran nivel artístico vivido que esperemos se repita en cada una de las 9 lunas que restan para culminar esta edición número 60.