Cosquin 2019: Entre la magia de Abel y los festejos de Los 4 de Córdoba y los Manseros

Cosquín (por Luis Digiano, enviado especial).- Abel Pintos fue el gran protagonista de la cuarta luna coscoína con un concierto en el que la lluvia incesante no empañó el clima festivo de la platea, mientras que Los 4 de Córdoba celebraron sus 50 años de trayectoria, y Los Manseros Santiagueños, sus 60, destacándose en la quinta luna titulada “Voces del tiempo”, con la impronta de la personalidad de Los Carabajal.
Pintos desarrolló un recital sin altibajos con una muy cuidada selección de piezas folklóricas, mixturadas con otros ritmos de su impronta: “Cómo te extraño”, “Pájaro cantor”, “El adivino”, “Alelí (bailando con su sombra)”, “Mariposa”, “No me olvides”, sumándose a “Solo canto por vos” y “La flor azul”, culminando con el “Alcatraz” en versión bien abelera. El cantante estuvo más de la mitad de su concierto bajo la lluvia, acompañando la incondicionalidad de sus seguidores.
La cuarta luna comenzó con el violinisto rosarino Leandro “Lele” Lovato y su habitual recuerdo de Tamara Castro con “La Tamara”, la dulce voz de Patricia Gómez trajo su “Gente del agua”, el talento joven muy bien representado por el gran nivel de Maité y Ceibo, y la inquieta armónica de Fabricio Rodriguez con un amplio repertorio bien criollito, con un toque rockero.
Párrafo aparte para Nahuel Penissi quien desarrolló una presentación bien popular con sus versiones de “Yo tengo tantos hermanos” y “Chacarera de las piedras”, en memoria de Don Atahualpa Yupanqui quien un 31 de enero hubiese cumplido 110 años, agregando “Abrojito”, “Piedra y camino” y “Balderrama”.
Ya pasando a la quinta luna bautizada “Voces del tiempo”, Los 4 de Córdoba comenzaron a vivir sus 50 años de trayectoria junto a El Indio Lucio Rojas, Guillermo Novelli de La Mosca, Por Siempre Tucu, Facundo Toro, Nacho Prado y Daniel Campos, el Negro Videla, Sergio Galleguillo, Destino San Javier, Pity Fernández y Alejo Mondelo, de Las Pastillas del Abuelo, y La Callejera, con clásicos de su carrera como “Zamba para olvidarte”, “Por qué será”, “De esas que te hacen llorar”, “Amándote” y el “Candombe para José” entre otras.
Nombrados por León Gieco como los Rolling Stones del folklore, Los Manseros Santiagueños (Onofre Paz, su fundador, y Alito Toledo), festejaron en Cosquín sus 60 años de trayectoria con un puñado de temas emblemáticos de su rico repertorio: “Alma mía”, “Piel chaqueña”, el himno “Canto a Monte Quemado” y con Marcela Morelo en “Desde siempre y para siempre” y “Para los ojos más bellos”, y el mágico violín de Néstor Garnica en el final con “Entra a mi hogar”.
Los Carabajal (Mario Musha, Kali y Walter Carabajal y Blas Sansierra) revivieron el patio santiagüeño con sus chacareras, zambas y huaynos, con imágenes del documental sobre su historia, próximo a estrenarse en cines.
“La Telesita”, “Sembremos la chacarera”, “Te voy a contar un sueño”, “El buen lugar”, en tributo al irrepetible Jacinto Piedra, y “Engañera”, en homenaje a Julio Argentino Jerez, precedieron a “Todos los domingos” y “Déjame que me vaya”, bailadas y coreadas por la plaza entera.

La nostalgia que las Voces del Tiempo trajeron a la Próspero Molina, se vio retratada en el recital de Por Siempre Tucu, cerrando el círculo de legendarias formaciones que subieron al Atahualpa Yupanqui en la noche de ayer.
En Postales de provincia fue el turno de Entre Ríos con una selección cuidada de chamarras y chamarritas, propias de la provincia, y de Salta la linda con un reconocimiento a su caudillo Don Martín Miguel de Güemes, sobresaliendo la vientista Mariana Cayón y el dúo Juan Pablo Pellicier y Mauro Afranllie, surgido del La Voz Argentina, quienes se ganaron la simpatía con su ímpetu juvenil.

Completaron la velada la discreta Delegación de Japón, el espectáculo Pampas, protagonizado por Angela Irene y Lucrecia Rodrigo, Martín Paz con el reinicio de su etapa solista luego de su paso por los Manseros, y los ganadores del Pre Cosquín en el rubro conjunto instrumental de la sede Resistencia (Chaco), Nuevo Tiempo.
Fue una velada muy especial porque se cumplieron 54 años de la llegada de la querida y recordada Mercedes Sosa al escenario mayor de Cosquín, de la mano del irrepetible Jorge Cafrune, ilustrado internacionalmente con un doodle de Google.

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ABEL PINTOS Y SU EXITOSO CICLO DE 5 CONCIERTOS EN EL LUNA PARK

abelEl cantautor popular Abel Pintos inició los primeros de los cinco conciertos que ofrece en el estadio porteño Luna Park completo, realizando un recital sin baches y combinando temas de sus dos últimos discos y giras, “Reevolución” y “Sueño dorado”.

Pintos quien hoy es sin dudas el máximo protagonista de la escena popular-folclórica argentina, por espacio de dos horas y media de concierto cautivó a un público que lo viene acompañando en su ascendente carrera la que no parece tener su techo por sus dotes de autor, compositor e intérprete.
En el inicio y con una puesta en escena con video incluido para cada una de las significativas composiciones, imágenes desde los inicios de su trayectoria siendo muy chico, hasta el presente, que le dio paso a los primeros acordes de “Hasta aquí”, tema con el que comenzó su romance con la gente.
Variados climas que fueron desde los temas más rítmicos, hasta las baladas y las pizcas de zambas, mostraron la evolución del autor y también del intérprete con un manejo completo del escenario.
Entre los repetidos agradecimientos a su público por permitirles llegar a ese escenario, fue interpretando verdaderos ya clásicos de su carrera de 16 años ininterrumpidos incluida su consagración de Cosquín 2010, de la talla de “Tiempo”, “Todo esta en vos”, “Sueño dorado”, “Cactus”, “No me olvides”, “La llave”, “El beso/Quisiera” y “Peregrinos”, en tributo a todos los que llegaron hasta el Luna Park desde distintos lugares.
Promediando el emotivo concierto, llegó el primero de sus invitados, el cantor tanguero Raúl Lavié que fue el artista a quien Abel le entregó un cassette con sus canciones y que le dio importancia, por eso entonaron “Nada”, ante el aplauso cerrado de los presentes.
Luego el show siguió con “Quien pudiera”, “Flores en el río”, “Hallelluja”, “Ofrezco”, “Aventura”, “Tu voz” y “Crónica” y hasta se dio el gusto y la licencia de ensamblar en ritmo de cumbia para bailar, tres composiciones de su repertorio.
Pero claro todavìa faltaba un invitado de lujo a quien el cantautor oriundo de Ingeniero White recibió diciendo que “una vez escuché a Ciro (Pertussi) cuando todavía estaba en Attaque 77 que siempre existe un buen motivo para presentar a León Gieco” y en ese instante el Rey León, apareció con el galardón del doble platino por el disco “Sueño dorado”, que le entregó al protagonista de la velada, quien emocionado agradeció y recordó que fue el productor de su primer disco “Para cantar he nacido”.
Juntos entonaron “Canta” y “El arrepentido” invitando también a Nicolás Taranto, de Infierno 18 que se sume en la batería.
Seguidamente el mismo Gieco se apareció en escena con una torta de cumpleaños para festejar con su gente y cantarle el cumpleaños feliz a Abel, quien justamente hoy cumple 29 años.
El final con los bises que no pueden faltar llegó con “Abismo”, “Bella flor” y “Revolución” para coronar una noche llena de música, emoción y un cantautor en constante crecimiento, quien se da el gusto de brindar una seguidilla de cinco conciertos a estadio lleno en el Luna Park.
Párrafo aparte para la efectiva y sobresaliente banda que lidera su hermano Ariel Pintos en guitarra, arreglos, coros y dirección musical, Marcelo Predacino en guitarras, charango y coros, Alfredo Hernández en piano, teclados, programaciones y coros,  Norberto Córdoba en bajo, teclados y coros y Claudio Di Cicco en batería y percusión. 

ABEL PINTOS, IMPECABLE CONCIERTO

El cantautor Abel Pintos inició anoche el primer de los siete conciertos en el teatro Opera de esta capital con el fin de presentar los temas de su CD y primer DVD grabado en vivo en la Ciudad Sagrada de los Indios Quilmes en Tucumán.

Durante poco más de dos horas de concierto, Pintos aprovechó también la ocasión para cantar composiciones de su historia artística y festejar sus 15 años de carrera, pero con la particularidad de que cada tema posee una versión con arreglos diferentes a la original.
Con su carisma, simpatía y emoción en algunos pasajes de la velada, Abel no sólo interpretó cada una de las canciones, sino que además dialogó permanentemente con su variado e intenso público, contando historias y secundado impecablemente por su grupo que lidera el virtuoso guitarrista Ariel Pintos, su hermano.
Lo secundaron con solvencia y criterio, Marcelo Predacino que se hizo cargo de las guitarras, charango, triple colombiano y coros, Juan Blas Caballero en teclados, bajo y samplers y dirección musical y la incorporación destacada del percusionista Facundo Guevara.
Siempre con imágenes sobre la pantalla adornando y testimoniando cada una de las piezas, Pintos hizo una recorrida por las nuevas versiones de “Quien pudiera”, “El beso-Quisiera”, “La llave”, “Sueño dorado”, “Cactus”, “No me olvides”, “Todo está en vos”, “Ofrezco” y “Sin principio ni final”, con el coro impagable de la gente.
Se calzó la guitarra para hacer una versión acústica de la “Zamba para olvidarte” y se emocionó luego de su interpretación a capella de “El antigal” con el preámbulo de la voz en off de Tom Lupo sobre la introducción de los versos de Daniel Toro, lo que provocaron cinco minutos de aplausos y con el público de pié en la sala.
“Flores en el río”, “Bailando con mi sombra (Aleli)” con humorada incluida de porqué no se le ocurrió a él componerla en lugar de Víctor Heredia, “Hasta aquí” y “Tiempo”, marcaron también los climas de un concierto sin grietas.
Ya en los bises y sin pérdida de tiempo, le regaló a su gente, “Solo soy una canción”, “Aventura” y repitió con mucho entusiasmo “Cactus”, que, aunque sin decirlo, le rindió un homenaje a la figura de Gustavo Cerati.
Abel Pintos inició con un sobresaliente el camino de sus siete conciertos que se desarrollarán esta noche, mañana, el lunes, el 27, 28 y 30 del corriente y volvió a demostrar -aunque no era necesario aclararlo- su constante ascenso autoral y de escena que lo coloca en los primeros puestos de calidad artística y convocatoria dentro del cancionero popular argentino.
Fueron muchas las veces que le agradeció a los presentes los aplausos y su compañía, “son muy amables, generosos” y también se despidió con un “que sean muy felices, gracias a Dios y a la Virgen y para los que no sean creyentes que le den gracias a algo, al universo y por sobre todo, no a las drogas”.