Annabelle III: no hacía falta que volviera a casa

Admito que en un momento me mareé, sobre todo teniendo en cuenta el rol de Patrick Wilson en la saga de “Insidious / La Noche Del Demonio”, pero bueno, desde que se creó este universo cinematográfico (y van…) de terror con “The Conjuring”, en los que el ya mencionado Wilson y Vera Farmiga toman la piel de Ed y Lorraine Warren (N del Ed: que en paz descanse, se dedicó esta película a su memoria), dos demonólogos y exorcistas en la vida real, que sus historias inspiraron estas películas. Habiendo dado esta introducción, tuvimos la chance de ver la tercera entrega de Annabelle, llamada “Annabelle III: Annabelle Comes Home”, que queremos creer que es la última de la muñeca demoníaca.

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Primero y principal, no entiendo el por qué de la elección de que sea apta para mayores de 18 años. Una incógnita que realmente me sorprende, ya que después de ver el film, el cual ya de por sí es el más flojo de la saga, nos damos cuenta que no pasó prácticamente nada. Esto no se entiende ahora, así que les recomiendo que lean más abajo.

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Centrada explícitamente luego del final de la segunda entrega, los Warren deciden alojar al espíritu de Annabelle en su casa, en donde hace su aparición McKenna Grace, quien hace de Judy, la hija del matrimonio. Teniendo el don de su madre de ver cosas del más allá, la pequeña se convierte en protagonista rápidamente.
Con la excusa de un viaje, Judy queda bajo el cuidado de Mary Ellen, encarnada por Madison Iseman, que junto a su amiga Daniela (Katie Sarife), una joven traumada que se culpa por la muerte de su padre, cuidan a la niña.
Y ahí pasa lo clásico de siempre. Daniela queriendo contactarse con su papá fallecido, irrumpe en la habitación de los Warren LLENA de aparatos demoníacos, espíritus, maldiciones y etc, y desata la maldad de Annabelle, que despierta a varios de sus compañeros de habitación. Si, si se acuerdan de la peculiar escena de “The Cabin In The Woods” en la que bajan al sótano y prácticamente eligen su muerte, es exactamente así.
Por eso, en la casa, comienza a haber avistamientos de casos de los Warren que sirven como buenos easters eggs, mucha maldad dando vueltas,screamers que a esta altura ya no asustan a nadie, casi nada de sangre que al final son ilusiones y listo, a contener el mal nomás con los poderes de Judy y a dejar a Annabelle nuevamente en su cajita que claramente dice NO ABRAN ESTA PUERTA, pero se abrió igual.
¿Así o más claro?
La tercera parte de Annabelle deja muchísimo gusto a poco, siendo solo la primera entrega la única que realmente vale la pena. Veremos como seguirá este “universo”.