Jairo, Los Nocheros y Los 4 de Córdoba entre emociones y premios

Cosquín, (por enviado especial Luis Digiano).- Fue una novena luna coscoína que tuvo todos los condimentos para ser la última gran noche festivalera del 2020, aún cuando quede todavía la yapa del lunes. En ella se unieron distintas expresiones valiosas del canto popular como Jairo y sus 50 años de carrera, el espectáculo “Sureras”, el regreso a escena de grandes exponentes como Enrique Espinosa, Carlos Di Fulvio, Pocho Sosa, y nadie más y nadie menos que Luis Landriscina, junto a las esperadas premiaciones.

Para completar la fiesta se le sumaron las presentaciones de Por Siempre Tucu, Los 4 de Córdoba, el cierre como broche de oro de Los Nocheros y los tributos y grandes homenajes: a Juan Carlos Saravia, post mortem con la entrega por primera vez en el marco del festival, del Camin Cosquin Legendario, la presencia de los conductores que pasaron por el escenario Atahualpa Yupanqui, con los familiares de Julio Maharbiz, Carlos Franco y Miguel Angel Gutiérrez, más Marcelo Iribarne, Maia Sasovsky, Marcelo Simón, Rony Vargas, los coscoínos Mabel Lema, Fabián Palacios, entre otros.

Ya en el comienzo de la velada fue Jairo quien abrió el juego con un repertorio repleto de climas recorriendo sus 50 años de trayectoria. Por eso es que entonó con su sapiencia y excelente voz, composiciones como “Chacarera de las piedras”, “La pobrecita” (con una emotiva parte a capella) en tributo a Don Ata, la “Milonga del Trovador”, dedicada a la memoria del genial Astor Piazzolla y temas como “Carpintería José”, “Los enamorados”, “Balacera” y “Ferroviario”, para recordar al gran poeta irrepetible Daniel Salzano.

Le brindó un sentido homenaje al recientemente fallecido Rafael Amor con “No me llames extranjero”, y el final llegó con una nueva versión de “Antiguo dueño de las flechas (Indio Toba)”, con el agregado durante concierto del exquisito aporte de Minino Garay, que se sumó a una efectiva banda que comanda el maestro Guillermo Cardozo Ocampo en teclados, Dhani Ferron en bajo y Yaco González, su hijo en percusión y arreglos.

Seguidamente y sin pausas el emblemático escenario se llenó de música de la provincia de Buenos Aires con las “Sureras”, que reúne a las payadoras Marta Suint, Susana Repetto y Mariela Acevedo de Uruguay, junto a las cantoras Lucía Ceresani y Karen Arranz. Entre las décimas surgieron temas como “Llenar de coplas el campo”, en tributo a Don Alberto Merlo quien hubiese cumplido 89 años, “Las carretas”, “Huellas de los pelajes” y “De la huella larga”, convirtiendo la bulliciosa plaza en un templo del folklore.

Promediando la noche llegó el turno de los grandes cantores populares como el caso de Enrique Espinosa, de 83 años “el cantor de las cosas nuestras”, quien recibió el Camin Cosquín a la trayectoria y le regaló al público “Las chapecas”, “Si tu supieras”, “Déjame estar”, “Provincia de San Luis”, “Tú” y “Horizonte de octubre”, con un interesante grupo de guitarras cuyanas como acompañantes.

Desde Tulumba llegó Don Carlos Di Fulvio secundado por el joven guitarrista Pablo Alessia, quien se lució  con una selección de gatos instrumental, para interpretar sus clásicos más memorables: “Cerro salamanca”, “Vientre de cabra”,  y las pedidas “Guitarrero” y “Campo afuera”.

Desde Córdoba nos fuimos a Cuyo de la mano del cantor Pocho Sosa, junto al Dúo Palma Sandoval, para dejarnos ese sabor de la tonada y la cueca mendocina con “Mendoza quédate niña”, “Cuyo es amor”, “Calle angosta”, “El duende del vino”, “Tonada de otoño”, “Fuego en Anymaná”, y el bis con “Los ejes de mi carreta”, y su recuerdo en imágenes para la inolvidable Mercedes Sosa.

Otro de los momentos memorables de la noche fue la llegada a escena del gran cuentista y decidor Luis Landriscina, quien deleitó al público con dos cuentos y recibió en manos del jefe comunal Gabriel Musso la Guarda de Cosquín, recordando su primera llegada al valle de Punilla con la delegación del Chaco.

Siguiendo con los clásicos fue el momento de Por Siempre Tucu, con Coco Martos y Roberto Pérez, junto al grupo Yuchán, entonando “Nostalgias tucumanas”, “No quisiera quererte”, “Mujer niña y amiga” con el cantor tucumano Héctor Saleme, “Pescador y guitarrero”, “Zamba de amo y mar”, “Nada tengo de tí”, “Anoche no dormí”, acompañado por el entusiasta público, y “Luna tucumana”.

Los 4 de Córdoba también deleitaron con la experiencia de más de 50 años eligiendo en el repertorio “Mama vieja”, “Que nadie sepa mi sufrir”, “Zamba para olvidar”, “Amándote”, “Soy cordobés, sí señor”, “La vida va” y “La Oma”, pero la frutilla del postre fue homenajear la memoria del querido gordo Juan Carlos Saravia junto a sus hijos Facundo, Santiago y Carolina, y Los Nocheros cantando “La nochera”.

En el final de la velada de la Noche de los Adioses, “de los pañuelos” como decía el Negro Gutiérrez, llegaron Los Nocheros, quienes no sólo mostraron sus temas nuevos como “Si me dices que sí”, “Sol nocturno”, “La guitarreada”, “Soy de Salta”  y “Que pisen mis huellas”, sino también los reconocidos “Sin principio ni final”, “Tómame”, “Soy como soy”, “Canto nochero”, “Canción del adiós”, “Roja boca”, “No saber de tí”, “Vuela una lágrima”, “Materia pendiente”, “La yapa”, “Chacarera del rancho” y, como es habitual en sus cierres, el himno de zamba carpera “La cerrillana”.

La lista de premiaciones fue la siguiente

Destacado de Espectáculo Callejero: Los Videla

Menciones a Abuelo Algarrobo, Puelchanas, Franco Coria.

Destacado de la peña oficial 2020: Los de Minetti

Mención especial Sadaic: Cuarteto Karé

Revelación del Pre Cosquín: Picahuesos Malambo

Consagración del festival: Adrián Maggi, más que merecido como artista y como estímulo para el canto surero.

Feria de Artesanías Augusto Cortázar: Ana María Flores, de Catamarca en el rubro hilados, y Víctor Nicomella, de Lanús, provincia de Buenos Aires en el rubro joyería.

 

Destacada noche de maestros con Raúl Barboza, Néstor Garnica y el Dúo Coplanacu

Cosquín, (por enviado especial Luis Digiano).- Noche de maestros en la octava luna coscoina con las actuaciones del acordeonista Raúl Barboza, el violín sachero de Néstor Garnica, el canto bien criollo y popular del Dúo Coplanacu, y la personalidad del Dúo Orellana-Lucca. Pero también se sumaron a este concepto el espectáculo “Las damas del río” y el festejo de los 100 años de Chabuca Granda.
Luego del grito de Aquí Cosquín, la arenga y el “Himno a Cosquín” por parte del Ballet Camin, el maestro Raúl Barboza, secundado por el guitarrista Nardo González y el percusionista Cacho Bernal, brindó un set de chamamé tradicional, mixturado con sus grandes creaciones de tono bien vanguardista. Temas como “Palmera azul”, “Merceditas”, “Km 11”, “Baile el duende”, “Alma guaraní”, “Camino a 3 palmas”, y el infaltable y requerido “Tren Expreso” se sucedieron, para luego dar paso al jefe comunal Gabriel Musso, quien le entregó el Camin de Oro a la trayectoria, más que merecido por su extensa, coherente y premiada labor artistica.

De la música del litoral nos fuimos a la chacarera del violín sachero de Néstor Garnica quien seleccionó climas en el concierto nivelando los momentos con “Desnudo y viejo”, la “Milonga de mis amores”, la zamba “Después de tantos años”, “Amapola” y “Verano” de Vivaldi, acompañado por el Ensamble de Cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Córdoba, para luego terminar a todo baile con “La Ñan Arcas” y el gato “La negra”.

Roberto Cantos-Julio Paz, el Dúo Coplanacu cumpliendo sus 35 años de carrera, demostraron nuevamente su folklore bien criollito de la mano de composiciones de la talla de “De la banda a Santiago”, “Pelusita de Totora”, “Alma challuera”, le brindaron su espacio al cantor Miguel Figueroa y su grupo Amanecer Campero, y también presentaron al cantautor boliviano Manuel Monroy Chazarreta. Culminaron su actuación con “Camino a Telares” y “La algarrobera”, cuando todavía les restaba cuatro piezas para finalizar su concierto. Una verdadera injusticia para un dúo que siempre lo deja todo en Cosquín y son protagonistas indiscutidos de los festivales del país.

A los santiagueños de Orellana-Lucca les tocó el turno de cerrar la octava luna y lo aprovecharon al máximo mezclando temas nuevos, con clásicos de su carrera y con Patricia Herrera como invitada.
Por espacio de poco más de una hora de concierto, el dúo interpretó: “Chacarera del patio”, “La luna”, “Quemadito por el sol”, “Chacarera santiagueña”, “Por esas cosas”, “La ñaupa ñaupa”, “Sólo tus ojos”, “Desde mi corazón”, “Mi barrio 8 de abril”, “Mi tierra sigue latiendo” “El cosechero”, “La voz del que se ha ido”, “Para alegrarte la vida” y el bis con “Siestas andadas”.

El trío conformado por Mery Murúa, Juan Iñaki y Paola Bernal protagonizaron el recital de tributo a los 100 años de la gran Chabuca Granda, con un repertorio acertadamente elegido con grandes hitos de su cancionero como “La Flor de la canela”, “Cardo a ceniza”, “José Antonio”, “Puente de los suspiros”, “El surco” y “Fina estampa”, con el agregado junto a su banda de los vientos del Mono Izarrualde y el baile de Isamara Zerbini.

Otro de los grandes momentos de la penúltima luna coscoína fue el espectáculo “Las damas del río”, protagonizado por Patricia Gómez, Gisela Ribeiro, Natalia Pérez y Ana Luz Blanco, quienes le rindieron homenaje a las cultoras de la música del litoral como Jovita Díaz, Ofelia Leiva, Ramona Galarza, María Ofelia y Teresa Parodi, entre otras con emblemáticas composiciones: “Canto isleño”, “Lucía de arena”, “Posadeña linda”, “Nocturno taragüi”, “El país del interior”, “Sumale una canción”, “A mi Corrientes Porá” y “El cosechero”, ante el aplauso cerrado del público.

El grupo vocal Cuarteto Karé junto al cantor jujeño Bruno Arias mostraron un parejo y efectivo concierto en el que recordaron a Los Nocheros de Anta con la zamba” “La abuela de Anta”; luego invitaron al poeta y cantautor riojano Pancho Cabral para su tema “Coplas atadas en chala”, tema ganador del Festival de la Canción Sadaic 1997; Nahuel Porcel Peralta para “Pájaro de rodillas ” de Alfredo Zitarrosa; Sebastián Farías Gomez, del grupo La Fortunata, con el “El Huaychito”, primer gran éxito de Los Huanca Hua; y finalmente entonaron “La 11 y 1” una atractiva pieza que reúne 11 zambas en una canción y para el bis, “Fuego en Anymaná”, para brindarle fuerzas a César Isella, autor de la misma junto a Armando Tejada Gómez, quien se encuentra en un complicado momento de salud.

Completaron la velada en Postales de provincia Río Negro, en donde se destacó la cantora Romina Pino, y San Juan con un magnífico cuadro de canto y danza bajo la conducción del gran cantor cuyano Gustavo Troncoso.Poly Argañaraz, destacado de la peña oficial 2019, entonó un compilado de zambas de su tierra tucumana: “A Tucumán he vuelto”, “La tempranera”, “Coplitas pa’ mi aguatera” y “De Simoca”.

También tuvieron su espacio los ganadores del Pre Cosquín en Pareja de Baile Estilizada Passoni-Forli, de la sede de Santo Tomé. Párrafo aparte para la memorable actuación del grupo Picahueso Malambo, de la sede de Junín dentro del rubro Conjunto de Malambo. Si bien muchos no le tenían fe a la noche de sábado en cuanto al público, la Plaza Próspero Molina llegó a estar cubierta en un 80 por ciento.

Histórico encuentro musical entre Jorge Rojas y Abel Pintos

Cosquín, (por Luis Digiano enviado especial).- El encuentro musical entre Jorge Rojas y Abel Pintos en la séptima luna de la 60° edición del Festival de Cosquín fue el hecho histórico que quedará reflejado en la historia de la cultura popular en una velada que tuvo, además, como protagonistas a la unión de Canto 4-Guitarreros, la vanguardia de Horacio Banegas, y la versatilidad de la música del pianista y cantante Román Ramonda.

Ya las emociones iban a comenzar desde el inicio de la velada luego del grito de Aquí Cosquín, a cargo de Claudio Júarez, la arenga y el Himno a Cosquín por parte del Ballet Camin, con la llegada a escena del cantautor y músico santiagueño Horacio Banegas. Al frente de un poderoso trío que componen sus hijos Hana en guitarra, Cristian el Mono Banegas en bajo, y Franco Giacovo en batería, brindaron una lección de chacarera santiagueña de avanzada provocando el pogo sachero.

Temas como “Florcita busca”, “Semillitas”, “Mi origen y mi lugar”, “Huayno de mi infancia”, “Sueño de amor”, “Nostalgias campesinas”, “El color de la chacarera”,”Mensaje de chacarera”, un tributo a la memoria de Jacinto Piedra con “Canción del quenero” y el bis “Hermano Kakuy”, pasaron, para culminar una actuación memorable y con un sonido impecable de este reconocido artista de la vanguardia folklórica, que nunca deja de lado las tradiciones.

Sin dudas que hablar de Jorge Rojas en materia de espectáculo es decir que trae a los festivales la misma puesta que en el teatro, por lo tanto por espacio de la hora y media que duró su concierto la Plaza Próspero Molina se convirtió en un templo con alrededor de 15 mil personas coreando, cantando bailando con sus temas.

Al frente de su poderosa y efectiva banda Rojas fue marcando los climas con composiciones nuevas como “Mi cantar”, “Lo que el tiempo me enseñó”, “Viaje”, “A todo corazón”, “Sin atadura”, “Guitarra compañera”, y le dio un lugar al muy buen cantante santafesino Efraín Colombo para la composición “Lo que soy”, y a la local Victoria Alfonsina, que forma parte de su agrupación.

Seguidamente, y en comunión permanente con su público, le regaló a su público aquellas composiciones que, como bien explicó, “son las más viejitas que, a veces quedan guardadas en un cajón”, y así entonó: “El secreto de tu vida”, “La vida”, “Todo puede ser”, “Otra pena” enganchada con “No te vayas carnaval”, y “Vuelvo” para marcar el final de su recital.

Pero no fue así… porque la banda comenzó con los acordes de “No saber de tí” y de un costado del escenario apareció abrazado con Abel Pintos para lograr el encuentro musical que quedará en la historia del Festival Mayor del Folklore y el canto popular.

Juntos, con miradas de admiración mutua, cantaron para los aplausos cerrados de su gente, “La llave”, con el recuerdo de Atahualpa Yupanqui en un nuevo aniversario de su cumpleaños, y así entonaron “Piedra y camino”, “Para cantar he nacido”, y la despedida, con todo el mundo bailando “Al son de la vida”.

“Canta Salta” fue el nombre del memorable espectáculo que brindaron las  agrupaciones Canto 4 y Guitarrero, con un inicio de sentidas bagualas y vidalas, para continuar con clásicos temas como las zambas “Carpas de Salta”, “La Cerrillana”, compartiendo temas de ambas formaciones como “Recuerdo salteño”, “Canto guitarrero”, “Zamba para olvidar”, “Zamba del cantor enamorado”, “La taleñita”, “A Monteros”, el tributo a la memoria de Juan Carlos Saravia con el himno chalchalero “Jamás”, y el final con “Cariñito” en un ambiente de guitarreada salteña.

El pianista, cantante y multinstrumentista pampeano Román Ramonda brindó un show típico de la música del mundo con una selección de piezas del estilo de “Lluvia de estrellas”, “Czardas de Monti”, “Tanguera”, “Nocturna”, “Brasileninho”, “Cómo te voy a olvidar”, y un sentido homenaje al gran Alberto Cortez con “Castillos en el aire”.

Ya para el final de la séptima velada en el valle de Punilla Abel Pintos volvió a mostrar su perfomance de cada concierto con un medido y ajustado recital con temas nuevos y clásicos de su extenso, y variado repertorio.

De esa forma y con un clima de fiesta por espacio de dos horas de actuación, que finalizó a las 4.45 de la madrugada, Abel interpretó “Te juro que no”, “Cien años”, “Como te extraño”. Estrenó “Quiero cantar”, que formará parte de su próximo álbum, “Pájaro cantor”, “Asuntos pendientes”, “Cactus”, en tributo a Gustavo Cerati, “Yo estuve aquí”, “No me olvides”, “Cuántas veces”, “Como te quiero”, “Motivos”, “De sólo vivir”, “El Alcatraz”, “Revolución”, “Tu voz”, y “A-Dios”, llenando de climas los distintos momentos de su destacado show. Además le dio lugar al intérprete Sebastián Darín.

En lugar de otro bis, Abel se despidió con sus músicos, una agrupación en la que se destacan su director musical Marcelo Predacino y Ariel Pintos, abrazados y sonando el tema “Pensar en nada”, en la voz en off de León Gieco.

Participaron también en la séptima luna el chaqueño Coco Gómez y su chacarera del monte, la personal y particular forma musical de Rivera Folk con interesantes creaciones como “El gato del chupao” y “Altamar”; Roxana Carabajal y su chacarera santiagueña protagonizando su “Renacer del monte”, en el que incluyó un tributo al bailarín de los montes Juan Saavedra, y el crédito coscoíno Gabriel Macias, quien interpretó un repertorio del que se destacaron composiciones como “Mi mariposa triste”, “Naturalmente cantor”, “Conjuro” y “Memorias de una vieja canción”.

 

Rica fusión de géneros musicales en la cuarta luna coscoina

Cosquín (por enviado especial Luis Digiano) Una rica fusión de folklore, tango y rock se dio anoche en la cuarta luna coscoína del Festival Mayor de Folklore con la presencia en el escenario Atahualpa Yupanqui de Fito Páez, Omar Mollo, Los Tipitos, Franco Luciani y el exquisito final de Luis Salinas junto a su hijo Juan y un seleccionado de músicos.

Ya en el comienzo y luego del Aquí Cosquín en la voz de Claudio Júarez, la arenga, los fuegos artificiales y el Himno a Cosquín, a cargo del Ballet Argentino que dirige Alejandro Tapia, fue el cantautor rosarino Fito Páez quien llegó por primera vez a escena bien secundado por las voces de Fabiana Cantilo y la cordobesa Flor Villagra, y un combo encabezado por Juan Abasatz en teclados y el Pulga Luciani en batería.

Fito se mostró en sintonía con el público, pero en pose de estrella en la trastienda del espectáculo al no aceptar el poncho coscoíno de manos del intendente. La falta de respeto en general se extendió a la prensa, al no hacer conferencia, a la audiencia al no hacer bis y con los conductores al no permitirles despedirlo. En la parte artística, hizo un recital sin fallas. Recreó buena parte de su historia musical con temas como “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, “D.L.G.”, “El amor despues del amor”, “Once y seis”, “Al lado del camino”, “Circo beat”, “Brillante sobre el mic”,”Ciudad de pobres corazones”, “A rodar mi vida” y en el final,  “Mariposa technicolor”.

El rosarino también aprovechó la ocasión para rendirle un tributo al Cuchi Leguizamón con un tema no muy difundido como “Me voy quedando”, junto a Fabiana Cantilo.

El armoniquista, compositor y ahora también cantante Franco Luciani brindó un show rico en expresiones con temas como “La añera”, “Tierrita” e invitó a la joven y ascendente cantante Victoria Birchner para que lo acompañe en el tema que le pertenece con letra de Teresa Parodi, “Damiana Aché” y el bis requerido fue con otro tema propio, la chacarera “La sensiblera”. Lo acompañaron Pablo Motta en contrabajo, Leon Andersen en guitarra y Bruno Resino en percusión.

La voz del 2×4, el tango considerado como el folklore de nuestra Capital Federal junto al rock argentino, estuvo muy bien representado por la personalidad y la distinta manera de interpretar Omar Mollo quien hizo gala de su escenario, por primera vez en Cosquín, con temas de la talla de “Los ejes de mi carreta” (en tributo a Don Atahualpa Yupanqui), para luego continuar con clásicos del estilo de “Desencuentro”, “Bailarín”, “Melodía de arrabal”, “Para ir a buscarte”, de Daniel Toro, “Alma mía”, que cantó junto a la gente, bajándose del escenario, “Naranjo en flor”, “Que nadie sepa mi sufrir”. El cariño hizo que volviera para sumar una nueva composición y de esa forma sacó todo su espíritu rockero con “Rock and roll, carnaval”. Una actuación memorable que quedará en la historia de Cosquín

A Mollo lo acompañó un poderoso trío integrado por Diego Ramos en piano y dirección musical, Chino Molina en bandoneón y Fernando Maiocchi en contrabajo.

Otros que también marcaron el toque de distinción a la cuarta velada festivalera fueron Los Tipitos, integrado por Walter Piancioli, Pablo Tévez, Raúl Ruffino,  secundados por Martín González en batería y Mariano Delgado en guitarra, haciendo gala con su más reciente álbum, “De mi flor”.

En un clima de fiesta mixturaron algunos clásicos como “Mujer, niña y amiga” de Robustiano Figueroa Reyes, “Los hermanos” de Don Ata, con chacareras, zambas y huaynos propios como “La sanatera”, “Prendido a una guitarra”, “Río”, “De mi flor”, junto al omnipresente Franco Luciani, y el final con un tema de Yupanqui, “Las cruces”.

La Charo demostró, una vez más, su forma especial de entender e interpretar el folklore con piezas del estilo de “Campo afuera”, “Volver a los 17”, “Razón de vivir” y “Malambeo” con la compañía de Danza Pucará. Un espectáculo integral, que marcó la diferencia en la noche.

El final propio para exquisitos fue con el guitarrista Luis Salinas, junto a su hijo Juan en guitarra eléctrica, las teclas de Javier Lozano y la percu de Alejandro Tula. Salinas realizó un paseo por la música del mundo, en donde se encontraron composiciones como “Zamba de mi esperanza”, “Mujer niña y amiga”, “Zamba en mí”, “La misteriosa”, “A nosotros”, “Piedra y camino”, “La resentida” y La nochera” en la que también participó Luciani, “Chajari”, y le rindió un emotivo tributo a  Mercedes Sosa con quien compartió su primer Cosquín, con la zamba “Tú y la lluvia”. Sobre el escenario se dio una clara forma de mezclar con la guitarra el más puro folklore con toques jazzeros y experimentales de la improvisación.

Además se vivieron buenas actuaciones como la del cantor Walter Castro, ganador del Pre Cosquín de la sede Perito Moreno con piezas de la talla de “Chalten” de Hugo Giménez Agüero y “El olvidao” de Duende Garnica, junto a los propios “Así es mi pueblo” y “Una vigía”.

Por su parte, y para sumar al cancionero propuestas nuevas, se presentó el ganador del Pre Cosquín por Tema Inédito, León Gamba, de La Pampa, con su hermosa “Vertientes demoradas”.

Completó la impecable cuarta velada artística con un 60 % de la Plaza Próspero Molina, la Delegación de la provincia de Santiago del Estero dentro del ciclo Postales de provincia.

 

 

Emotiva tercera luna coscoína con carnaval incluido

Cosquín (por enviado especial, Luis Digiano).- Los Carabajal, con su nuevo álbum “Leyenda”, fueron los grandes protagonistas de la tercera noche de la edición ’60 del Festival de Cosquín, compartiendo el escenario con la familia junto a Peteco, Cuti y Roberto Carabajal. Mario, Kaly, Walter y Blas San Sierra recordaron a Jacinto Piedra, entre otros creadores, con “Te voy a contar un sueño”, “Sueño de alfarero”, “Sembremos la chacarera”, “Lágrimas de amor”, “Desde el puente carretero”. Luego con Peteco recordaron el clásico “Como pájaros en el aire”, y con Cuti y Roberto, “Dejame que me vaya” y el bis con “Entre a mi pago sin golpear”.

El canto surero estuvo bien representado por el gaucho de San Andrés de Giles, Adrián Maggi, quien entonó “La patria se hizo a caballo”, “Los Tobas son mis hermanos”, “Yo soy un cantor social” y recordó la tragedia del Ara San Juan con “Guardianes del mar”.

Pero además, tuvo la gran idea de traer al escenario una gloria del folklore argentino como Víctor Velázquez, quien con los acordes de “La primavera”, le regaló a la gente sus glosas. La Comisión de Folklore lo galardonó con el Camín Cosquín, un verdadero hito para el género. Maggi

El chamamé estuvo bien representado en el acordeón de Antonio Tarragó Ros, muy bien secundado por su hija Irupé Tarragó Ros en teclados, Humberto La Fata en contrabajo y Trabuco González en guitarra.

Con su mensaje permanente de defensa de la naturaleza, Antonio entonó “El lago y el vals” (dedicado a Carlos Paz), le puso ritmo de baile con “El toro”, le dio su espacio a su hija con su tema “Metáfora”, le brindó el lugar al cantor entrerriano Marcos Pereyra para la composición “Acuífero guaraní” y al final brindó un tributo a su padre con “Don Gualberto” con el intendente Gabriel Musso entregándole la Guarda del Festival en honor a sus 50 años de carrera.

Pachi Herrera trajó la magia de su charango y su canto jujeño para desplegar un set con composiciones de la talla de “Pachamama”, una personal versión mitad instrumental, mitad cantada por el público de “Piedra y camino”, y el estreno de “Carnavalito de cara al sol”.

Santiago del Estero siguió muy bien representada por el canto embrujado de Candela Mazza y su recuerdo para el inolvidable Don Sixto Palavecino con chacareras testimoniales como “Para cantarle a mi pago”, “Ya voy llegando a mi pueblo y “Santiagüeño soy señor”, despidiéndose con el himno de su tierra, “Añoranzas”.

Martín Paz, en a su etapa solista luego de su paso por Los Manseros Santigueños, le regaló al público “Semilla de chacarera”, “Changuito”, “Eterno amor”, cerrando el show con “Añoranzas”.

En el final, y como era previsible, el carnaval riojano se hizo presente con la chaya, la harina, la albahaca y la espuma con el canto de Sergio Galleguillo, que mixturó su ritmo característico con la cumbia y el cuarteto cordobés.

De esa forma se unieron composiciones de la talla de “Quiero volver a Tilcara otra vez”, “Nosotros los argentinos”, “Que linda que es La Rioja”, “La taleñita”, “Volver a Tilcara”, “Llorando estoy”, “Niña Chay”, “Solita y sola”. Con “Solamente Tú” recordó su primera formación, Los Amigos, de 1998, con la presencia de Pino Romero para bailar “Zamba para olvidar”, y culminó su actuación con el esperado “Camión de Germán”.

Completaron la velada, desde el Chaco salteño con chacareras propias de su tierra, El Toba, y el ganador del Pre Cosquín en el rubro conjunto vocal, Cuerdos Vocales, quienes entonaron una delicada versión de “La muerte del angelito”.

 

Cosquín: Indios de Ahora, Baglietto-Vitale y Nahuel Pennisi lo destacado

Cosquín (por enviado especial Luis Digiano).- Con las actuaciones consagratorias de Indios de Ahora, Nahuel Pennisi y la experiencia conjunta de la personalidad de Baglietto-Vitale, más la fiesta de Destino San Javier, la segunda luna coscoína completó su fiesta.

Con una Plaza Próspero Molina sólo cubierta en un 60%, el espectáculo tuvo un alto nivel artístico al se que le sumó el decir de don Orlando Vera Cruz, la pirotecnia musical del Lele Lovato, el avance musical de Ceibo, y la actuación más madura del joven correntino Guido Encinas, revelacion Cosquín 2019, que se emparenta también con la juventud y la buena voz de la oriunda de Cañada de Gómez, Julieta Marucco.

Por su parte el Pre Cosquín estuvo muy bien representado en el ganador del rubro solista instrumental Alvaro Labarthe, de la sede de Pirané con una excelente digitación en la guitarra, y el solista de malambo, Emanuel Flores, de la sede de Añatuya.

El inicio de la segunda  noche, que tuvo unos momentos pocos de lluvia, no podía ser mejor. El cantor popular Juan Carlos Baglietto junto al tecladista, arreglador y compositor Lito Vitale, secundados por Juancho Perrone en la percusión y Mariano Delgado en la guitarra, eligieron un repertorio de alto nivel con un tributo a los grandes del folklore: Cuchi Leguizamón y la “Zamba del carnaval”, Ramón Ayala y su “Mensú”, los Hermanos Abalos con “Agitando pañueños”, Carlos Carabajal y “Entre a mi pago sin golpear”, Don Ata con “Piedra y camino”, Alfredo Zitarrosa y “Doña Soledad”, y la frutilla del postre con el “Sapo cancionero” adornado por las imágenes de las máximas figuras de nuestra música.

Los Indios de Ahora mostraron toda su evolución poniendo énfasis en su excelente disco “Ser humano”, con un sonido bien poderoso y composiciones del estilo de “Guitarra dímelo tú”, “Nuestra raíz”, “Los niños de la bomba” y “Oración del remanso” con el público de pie cantando, ovacionándolos, y pidiendo “otra, otra”, que finalmente no llegó.

Mauro y Pablo en voces, Ariel en piano, Lucas en bajo, Jairo en viola eléctrica con unos riffs maravillosos y Lucas Ghione en la percu mostraron un nivel altísimo que les permite soñar con una posible consagración, aunque por lo que se vio en el emblemático escenario, ya fueron consagrados por el público.

El querido Nahuel Pennisi, también con serias aspiraciones a llevarse el título este año, eligió un repertorio bien folklórico, regalando a su gente temas inolvidables del estilo de “Canción de lejos”, “Alma de rezabaile”, un potpurrí de zambas con “Luna cautiva/ Viene clareando/ Jamás/ Al jardín de la república”, para luego seguir con “Corazón santiagueño”, “Avanzar”, de su autoría y “Apuesto lo que quieras”, muy bien secundado por una potente banda de la que sobresale el buen violero Mariano Delgado.

Leandro Lovato, fiel a su estilo de violín embrujado repleto de chacareras, zambas y gatos interpretó “Fiesta santiagueña”, “Criollita santiagueña”, “Donde mueren las palabras”, y el tributo a la irrepetible Tamara Castro con “La Tamara”.

Los anfitriones coscoínos Ceibo, consagración Cosquín 2018 y revelación Jesús María 2020, mostraron un gran avance en escena con su versión de la “Zamba del cantor enamorado” a capella, para seguir con “Que nunca falte la zamba”, “Piel morena”, “Corazón de chacarera”, “Juan de la calle” y la “Chacarera del rancho”.

El poeta, cantor y escritor santafesino de Sauce Viejo, Orlando Vera Cruz mostró toda su sapiencia al plantearse sobre el escenario con su forma personal de adentrarnos en el mundo del río y la llanura con su “Nido de boyero”, el “Vals para el último sueño”, “A mi pueblo entrerriano” en ritmo de chamarra  mezclado entre el público para el inmortal clásico “Punta Cayastá”, luego de haber sido galardonado por la comisión con el Camín, máximo premio del festival.

La noche culminó con la actuación de Franco Favini, Bruno y Paolo Ragone poniendo toda su fuerza en su más reciente álbum “Instinto”, en el cual recordaron buenos clásicos de sus padres del Trío San Javier como “Sin tí no valgo nada”, “La Oma”, “Calle angosta”, “A Montero”, “15 primaveras”, “Justo ahora”, se pusieron romámticos en “Aunque ya no vuelva a verte”, para luego continuar con la fiesta con el “Duende del bandoneón”, un mix de zambas y chacareras, y la presencia en escena de Pepe Ragone, y el querido e inolvidable Pedro Favini, desde la pantalla, quien se nos fue de gira eterna hace ya algunos años, para recordar “Será varón, será mujer”.

Una noche de espectacular calidad artística a la que le faltó solamente más público, que estos inmensos artistas se merecían.