“Child’s Play”: una remake que tiene más make que re

Llega a los cines la versión 2019 de Chucky, el muñeco maldito, pero con la particularidad de llamarse “Child’s Play” y de intentar con la continuidad inusitada de exprimir hasta el último jugo de rememorar las viejas épocas del terror y emularlas nuevamente. Ya la onda vintage de revolver el pasado en las películas no estaría funcionando, o si…

El rol más importante quizás, es el del humor y la realidad del asunto, ya que el muñeco entrañable cobra vida por fallos técnicos de su tecnología motriz y cognitiva, sin la necesidad de contar con hechos paranormales o religiosos. Estos dos puntos, son quizás lo más fuerte del film, que con una violencia algo PG-13 no termina de conectar con la intención, y parece meramente una versión remasticada de una de las mejores obras del terror.
El nivel de sátira y bizarreada en las muertes ayuda a que el film sea más entretenido y la emblemática voz de Mark Hamill dándole vida a Chucky.
Gabriel Bateman en su papel como Andy cumple con su cometido, y caemos en la cuenta del rol sarcástico de llamarlo como el dueño de Woody de Toy Story, le da el toque a la ocasión.
En sus tintes tan retorcidos, “Child’s Play” no se presenta como la opción obvia a una remake, agregándole tonalidades más personales, originales y adecuadas a la época, aunque le falten algunos detalles para poder sobresalir de la manera esperada, sobre todo teniendo en cuenta como usaron de marketing que saliera, la ya mencionada, Toy Story 4 al mismo tiempo que este film.
A los fans más radicales y acérrimos de la saga, dudo que este reboot los termine de enganchar, pero a los demás que quieran divertirse un rato y no teman a la inversión que es ir al cine hoy en día, puede que la pasen mucho mejor de lo que creen.

Puntaje: 6,5/10