Eruca Sativa: “Seremos primavera”y todas las estaciones de una banda sin límites

El pasado miércoles 6 de noviembre, tuvimos el honor de presenciar una avant-premiere del nuevo disco de Eruca Sativa, llamado “Seremos Primavera”, en el Teatro Sony. Desde ya, gracias al sello discográfico por la invitación y el honor de presenciar antes que nadie dicho suceso.

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Hay algo fuerte y magistral en el reinventarse. No solo en cuanto a una fuerza de voluntad inconmensurable, sino ya con el mero hecho de enfrentarse a uno mismo, cuestionarse lo ya preestablecido y logrado con los años, para salir a buscar aires nuevos, respirar de manera diferente, intentar ganar esa batalla interna a base del estado más puro del arte.
Y eso logra Eruca en “Seremos Primavera”.
Por momentos bajando los decibeles y cayendo en una introspección ardua y magnánima, encontrando en su temple, decenas de detalles que demuestran lo ilimitado de los recursos de los cordobeses. Por otros momentos, sucumben a introducir lows de guitarra exasperantes al punto de dejarte sin aliento por unos instantes, con una pesadez inusitada, para volver al punto medio de su sonido.
Un sonido que no para de mutar minuto a minuto y que a lo largo de toda la producción, logra que cada canción sea única pero entrelazada con sus hermanas, llevando al disco a un capítulo nuevo y más que prometedor, para una banda que nunca tuvo miedo a los rótulos ni a las barreras compositivas.
Eruca Sativa es fuerza. Es valentía. Música valiente y estruendosa, calma y hermosa. “Seremos Primavera” es solo una parte de estas estaciones climáticas por las que vive el trío.
Uno de los discos más personales del año, y quizás el más complicado de escuchar del grupo hasta el momento, lo que lo hace aún más especial, con ese sentir de volver a analizar un disco de pies a cabeza, de tomarse el tiempo de escucharlo, comprenderlo, empatizar con cada letra y con cada pequeño atisbo de magia que se esconde en sus capas sonoras.
Eruca Sativa hace historia, a paso lento, de forma meticulosa.
Gracias por la magia.

“Seremos Primavera” se encuentra en todas las plataformas digitales habidas y por haber, pero también se encuentra en formato físico editado por Sony Music.
Pasen a comprar su copia.
No dejemos que el formato fallezca.

Cosquín 2019: Noche de chacarera y chamamé

Cosquín (por Luis Digiano, enviado especial).- Bajo el título “Luna que danza” se desarrolló la octava luna del Cosquín 2019 con las actuaciones destacadas del cantautor santiagueño Horacio Banegas, La Callejera, el Dúo Coplanacu estrenando canciones, y el Chango Spasiuk festejando sus 30 años de trayectoria.

Horacio Banegas, quien desde sus inicios demostró ser un cantautor de avanzada tanto en música como en lírica, cumplió su labor impecable secundado por sus hijos Jana en guitarra, el “Mono” Christian Banegas y el aporte de Franco Giovos.

Con un clima festivo eligió un repertorio amplio en el que sobresalieron su clásicos como “Mi origen y mi lugar”, “Huayno de mi infancia”, “Soy de la tierra”, “Guitarra de sal”, “Coplas del quenero”, “Coplas del silencio”, “Semillita” y el infaltable bis con “Hermano Kakuy”.

La agrupación cordobesa La Callejera festejó sus 15 años de carrera de una forma muy especial porque, más allá de entonar composiciones bailables como “La compañera”, “El último sapucay”, y “Soy América”, además le regaló a su público dos momentos emotivos: “Recital a la paz” y “El viejo vals”, recorriendo así el mapa musical del país.

Lo exquisito de la música del litoral se escuchó en el acordeón del Chango Spasiuk, quien regresó a Cosquín para festejar nada más y nada menos que sus 30 años de carrera con su seleccionado de músicos: Diego Arolfo en guitarra, Marcos Villalba en percusión, Eugenia Turovetsky en violoncello y Pablo Farhat en violín. Como aquella vez en que lo presentaran Los Chalchaleros, Spasiuk devolvió el gesto introduciendo a un joven valor de 16 años, Emiliano López, a quien esperamos ver seguido en la plaza.

Pasaron “Tarefero de mis pagos”, “Kilómetro 11”, “Mi bien amada”, “Polcas de mi tierra”, “Pynandi” y el final a toda orquesta con su personal versión personal de “Libertango”, de Astor Piazzolla.

El Dúo Coplanacu, integrado por Roberto Cantos y Julio Paz, volvió a demostrar que con dos buenas voces, una guitarra y un bombo se puede hacer muy buen folklore. Como dijo Paz “esta noche vamos a bailar, pero también a escuchar” y se despacharon con piezas nuevas que conformarán su próximo disco.

“Santigueño soy señores”, “Florcita de cardón”, le dieron pie a los temas nuevos como “Piedra”, “La bolichera”, “La catamarqueña” y su interpretación de “Pachamama”, el tema de Pachi Herrera. El tramo de cierre, al mejor estilo de su recordada peña, llegó con “Coplita de chacarera”, “Camino a Telares” y “La algarrobera”.

La riojana María de los Angeles “Bruja” Salguero trajo todo el encanto de su provincia a lo que le sumó sendos tributos: a los 50 años de “Mujeres argentinas” de Ariel Ramírez y Félix Luna con “Juana Azurduy”, un pequeño regalo de lo que será su nueva producción, y el recuerdo de Don Alfredo Abalos con la zamba “Dejame estar”, de Cacho Valles.

Y la fiesta continuó con invitados de lujo: Micaela Chauque con “Ella baila sola”, “Sol de los Andes” con Bruno Arias y la frutilla del postre con la presencia en escena de la ascendente agrupación rockera Eruca Sativa, con “Amor ausente”, y todos juntos en “Cuando tenga la tierra”, en espectacular conclusión, que mereció el bis que el público pedía, pero que los conductores no le brindaron.

El Homenaje a los 30 años de la consagración de Zitto Segovia en Cosquín fue protagonizado por su hijo Lucas, quien recibió una plaqueta recordatorio de manos del intendente municipal Gabriel Musso. Secundado por Joselo Schuap, Bruno Arias y Coqui Ortiz, rememoró algunos hitos de su padre como “Cacique Yatán”, “Knocaut González” y “El Cristo de los villeros”, entre otros. La música chucana de Traslasierra estuvo representada en su joven exponente José Luis Aguirre, quien le dedicó un tema a Doña Jovita, una chacarera para las mujeres guerreras y otra para la “Tía Rosa”.

La luna culminó con el dúo santiagueño Orellana-Lucca que le puso el color de la chacarera recordando piezas de sus 20 años de trayectoria combinando temas de sus álbumes “Alma maternal”, “Habitantes de mi tierra” y “Hermanos”. Completaron la octava velada un homenaje del Ballet Camin, dirigido por el profesor Rodolfo Uez, con los bailarines fundadores de la escuela de danza de 30 años de trayectoria, y los ganadores del Pre Cosquín en los rubros solista instrumental, Lezana Revoredo, y tema inédito, “Provinciano”, en la voz del joven Nicolás Jofré.