Vittorio Storaro: Trabajamos en esta profesión para entender lo que somos

wp_20161120_002Mar del Plata (por Blanca López, enviada especial).- “Disparen sobre el pianista”, sonríe Vittorio Storaro, el legendario director de fotografía, parodiando la película de François  Truffaut.
Para él, su profesión se traduce en “Escribir con la luz”, el nombre de su obra “donde se diferencia de manera muy precisa la fotografía de la cinematografía. La primera es la expresión en una sola imagen, la otra es compuesta, es la décima musa, que se alimenta de las otras. Para contar una historia cinematográfica necesito un tiempo, un estilo, un ritmo que viene de la música, es algo que se hace entre muchas personas”.
En ese volumen se resumen su carrera y su conocimiento de cómo se conforma el color, con los elementos de la filosofía griega, y cómo encontrar un equilibrio, y hasta el sentido de la vida, según sus palabras, “escribo acerca de la creatividad cinematográfica”.
-Soy consciente de que soy un escritor de la imagen.
Para confirmarlo basta visitar la exposición que, en estos momentos, se brinda en el CCK de Buenos Aires, con setenta trabajos suyos.
Tres fueron las charlas que el maestro de la fotografía brindó en el marco del festival. Una con el periodismo, la segunda con los jóvenes, los estudiantes de la carrera, sobre la diferencia entre lo analógico y lo digital. Recién en “Café society”, de Woody Allen, Storaro aceptó comenzar a trabajar en digital y esta es la cuestión que lo preocupa desde que terminó de trabajar en la última película de Allen: dedicarse a viajar para contarles su punto de vista sobre la cinematografía digital en todos sus aspectos.
-Es una demanda que nos toca vivir en este tiempo histórico. El cambio de lo analógico por lo digital. Antes de “Café society” había experimentado con un trabajo con Carlos Saura que se vio en televisión y después pasó a Blu-ray. Hay una palabra que se llama progreso. Tenemos que atravesar ese puente juntos, de la mejor manera posible. El hombre siempre se expresó con imágenes desde la época de las cavernas, pasando por los mosaicos bizantinos, hasta los graffitis, la fotografía, el cine, el panorámico, el color… cambió la materia, pero no la idea”.
Y lo de la idea tiene que ver con su labor pionera hasta en la adaptación del comic: “A Warren Beatty todos lo consideraban un playboy, pero su sueño era hacer ´Reds´, la historia de John Reed, el americano que contó la revolución rusa. Después me dijo que quería hacer ´Dick Tracy´, que era un comic y le propuse una visión del posmodernismo alemán, algo revolucionario que se distanciaba de lo oscuro que era, por ejemplo, Batman”.
Su presencia se agiganta ante la versión extendida, con 45 minutos inéditos, de “Apocalypse Now”, la incómoda visión de la guerra de Vietnam, de Francis Ford Coppola, en cuyo marco brindó una charla informal con el público.
wp_20161120_013-No me gusta el término “director de fotografía”. En el cine hay un solo director, es como en una orquesta, donde hay un solo conductor. Nosotros somos creadores. Antes los estudios eran abiertos y se usaba luz natural, pero cuando se hicieron cerrados, se utilizaba la luz artificial, que venía del teatro. La base de la imagen es el lenguaje de la luz. En Italia se nos dice Autores de la Fotografía, según una ley que inicié yo. Los americanos están equivocados.
Siguiendo con ese concepto afirma que sólo trabajó, en colaboración verdadera, sólo con un puñado de realizadores: Coppola, Bernardo Bertolucci, Carlos Saura, Beatty y, últimamente, Allen: “Trabajamos en esta profesión para entender lo que somos, de una manera íntima. Por ejemplo, esto me pasó enseguida con Saura. Nos conocimos en Tokio. Ahí me dijo que no iba a contar la historia del flamenco verbalmente, pero si lo hacíamos bien el público iba a entender igual. Me hacía dibujos para que entendiese que íbamos a usar el ritmo de la cámara, de la música y de la luz en medio de un mundo abstracto construido entre bastidores para transmitir la vida y la energía que emite el flamenco”
Filmar coreografías o la escritura del baile, retrotrae a su teoría del fotógrafo, grafo o escritor, en su caso, de la luz.
-Para trabajar me ayudaron las letras de las canciones en las que se reflejaban los mundos femenino y masculino. El concepto fue tomar el recorrido del sol para los hombres, y el de la luna, para las mujeres, y el amanecer en lo coral, cuando ambos se unen. Creé así mi historia simbólica, a falta de texto.
No todas fueron rosas en su carrera, a veces encontraba directores a los que no les convencía lo que él podía ofrecerles.
-Con los años aprendí de mis hijos, de mis alumnos, la importancia a decir que no. Tiene que ver con las ondas negativas y positivas. La gente las capta.
Hoy en día el público ve películas más allá del ámbito de una sala cinematográfica: en la televisión, en la tablet, en el teléfono.
-Lo importante es transmitirle al espectador el valor de la imagen en la historia, como reflejo de la emoción que provoca. Desde la perspectiva del cine no se puede prever dónde se va a ver una película, no puedo cambiar la naturaleza de la imagen según el medio en la que va a ser vista, pero por supuesto no es igual ver “Apocalypse Now” en el cine, que en el celular.
Para culminar nos deja una reflexión importantísima, de carácter cultural, de la que todos deberíamos aprender.
-Este año hubo una retrospectiva de 16 directores de fotografía italianos en el Guggenheim, yo aporté mi trabajo en “El conformista” y en “Apocalypse Now”. Un periodista me preguntó por qué pensaba que habían elegido compatriotas para la muestra, y no americanos. Le dije que creía que era porque la luz y el color están en nuestra sangre. Desde que somos chicos nos vemos rodeados. Entramos en una iglesia y absorbemos su arquitectura, las pinturas, la música, todo lo que hemos heredado de la civilización romana. Hasta en la escuela, nuestros cuadernos tienen a la Gioconda en la tapa.

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Olivier Assayas: Ver cine es una manera de tomarle pulso al mundo

cxpth4vxaaaiq6fMar del Plata (por Blanca López, enviada especial)
-Lo que nos asusta no está en el exterior sino en nuestro interior. Los miedos son un síntoma de la ansiedad que vive en nosotros.
Así resume Olivier Assayas, el niño mimado del Festival de Cannes, el que encontró el camino entre la nouvelle vague y el cine contemporáneo, su último opus, “Personal shopper”: “Hay una zona gris entre lo consciente y lo inconsciente. El psicoanálisis ya ha ahondado en estas cuestiones. Creo en los fantasmas. Nuestra vida está repleta de ellos, personajes de libros, de películas, seres queridos, en un diálogo que está siempre presente entre nosotros. Es lo que nos define como seres humanos, la diferencia entre lo tangible y lo invisible”.
La protagonista es Kristen Stewart, quien actúa por segunda vez a sus órdenes: “Llegué a ella mediante el productor de ´On the road´, de Walter Salles, donde ella hacía un personaje secundario. También había visto ´Into the wild´, de Sean Penn. Me impactó mucho. Es muy apasionada. Hubo algo que me hizo un clic. Me la crucé en varios festivales y experimenté que no le estaban dando la oportunidad que se merecía, y que era más interesante en persona que lo que el cine americano con su estructura y lo timorato que es, le había ofrecido en ´Crepúsculo´”.
Actualmente Roman Polanski está rodando un guión suyo: “Hace mucho que no escribía para otro. Estoy muy contento porque lo admiro mucho. Está basado en una novela muy exitosa que se llama ´En base a una historia verdadera´.”
Su próxima película tendrá como protagonista a nadie menos que Sylvester Stallone, “que es un autor y un actor por el cual tengo una gran admiración y por eso le propuse el guión y encontré que el diálogo con él era mucho más fácil de lo que había imaginado”.

assayas
Además de realizador, Assayas se destaca por sus guiones que retratan mujeres fuertes, valientes, sumergidas en historias complicadas que las ayuda a entenderse: “El guión es el intermediario del filme, algo inacabado. Considero que es útil para mostrar cuando buscamos financiación. Pero mi reflexión es muy anterior a esa escritura. Va tomando cuerpo y cambiando con los actores, la escenografía. La escritura está más allá del guión. Filmo como si estuviera en un ensayo. Me interesa ese momento de inestabilidad”.
Es difícil hablar de sus influencias, ya que “la pasión de todo artista absorbe como esponja todo de todos lados. La observación del mundo es lo que más me nutre. Por más que me guste (Robert) Bresson, hago todo lo contrario a reproducir su obra. Lo que todo artista debe perseguir es su propia singularidad. No busco imitarlo, ni a él ni a (Andrei) Tarkovsky. Lo que ellos me enseñaron que el cine puede ir más allá”.
Ante la ridícula respuesta de varios directores que admiten “no ver cine”, Assayas afirma todo lo opuesto: “Por supuesto. Para mí ver cine es una forma de tomarle el pulso al mundo, de recibir noticias. Estar en contacto con cineastas jóvenes de otras culturas, de las que conozco muy poco, nos muestra una verdad mayor a la que se ve en un noticiero”.
Sin embargo, también es consciente de que “en el contexto contemporáneo la multiplicación del registro cinematográfico genera una situación diferente porque está en constante evolución de cómo ver el cine, la tecnología no se corresponde a eso. Hoy el cine está obligado a hacerse la pregunta sobre sí mismo. Para mí, por un lado, está la teoría y por otro la reflexión cinematográfica. La cinefilia es una cuestión diferente y brinda un encuadre demasiado restrictivo”.

Kristen Stewart en Personal Shopper
Kristen Stewart en Personal Shopper

Crítico en sus comienzos, siguiendo los pasos de los creadores de la Nouvelle Vague, trabajó en los famosos Cahiers du Cinema, siendo uno de los responsables de abrir el juego al panorama asiático: “No se me puede atribuir el descubrimiento del cine chino, pero era bastante ignorado. Tiene una contemporaneidad, presente en la energía de su filmografía, que no veo en el cine americano o europeo. Descubrí la cinematografía asiática gracias al director del Festival de Venecia, quien hizo una retrospectiva, y muchos, como yo, se apasionaron por el cine chino, su cultura, su historia, la poesía y el teatro. Después tuve la suerte de hacer un viaje para conocerlo de primera mano. El cine es una ventana al mundo, por eso no me considero un cinéfilo”.
De sus años como crítico quedó también su disgusto ante esa palabra: “Cuando yo escribía, en los años ´80, era para plasmar pensamientos, ensayos que hablaban sobre la teoría, para que hubiera un lazo con la práctica y la reflexión. Eso está determinado por la forma en la que descubrí el cine. Hoy, de vez en cuando, publico textos sobre cosas que considero necesarias”.
Obviamente se considera un privilegiado por haber estado en las filas de los Cahiers, porque “para mí, la generación de la Nouvelle Vague en Francia, y en el mundo, concibió una concepción moderna del cine. Y creo que en la actualidad todos los cineastas son tributarios de eso. Impuso la libertad de la práctica cinematográfica, que es un tesoro precioso y es su deber protegerla. Las problemáticas de la Nouvelle Vague son soslayadas por la industrialización y es nuestro deber defender el legado de ese movimiento”.
A Assayas la Argentina le es muy familiar. Su padre se exilió en nuestro país en 1949, por las persecuciones a los judíos en Francia y su primera mujer, que no fue la madre del realizador, fue argentina. Aquí, su progenitor sentó las bases de lo que iba a ser la carrera de su hijo filmando una película sobre la resistencia francesa en el extranjero para el movimiento Francia Libre: “Crecí con este padre marcado por sus recuerdos en Argentina y su amor por este país”.

31° Festival de Mar del Plata: Un mundo de cine por delante

1-25Mar del Plata (por Blanca López, enviada especial).- Desde ayer y hasta el domingo 27 esta ciudad se viste de cine por trigésimo primera vez, en el marco de un festival que debería estar cumpliendo exactamente el doble de años, pero que las circunstancias políticas del país impidieron que fueran cumplidos y consecutivos. Entre las muchas cosas que cambiaron en todo ese tiempo está la aplicación a la que se puede acceder desde los smartphones, MDPFEST, con toda la información del encuentro cinematográfico más importante de Latinoamérica. Está disponible en forma gratuita en Google Play y App Store, y hasta permite comprar las entradas, enterarse de todo lo que está pasando, conocer todas las sedes y armar una grilla con proyecciones y actividades especiales.

Desde su lanzamiento en Buenos Aires, el presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Alejandro Cacetta, junto al secretario de Cultura y Creatividad del Ministerio de Cultura de la Nación, Enrique Avogadro, el presidente del festival, José Martínez Suárez, y el director artístico, Fernando Martín Peña, hasta la jornada inaugural, repitieron los conceptos esenciales: mayoría de películas latinoamericanas, rescate de clásicos locales y del cine mundial (se verán nuevos cortes de Blue Velvet y Apocalypse Now, por ejemplo), y remarcada importancia de cortos, semillero de directores. Peña afirmó que la nueva gestión no arrasó con lo realizado por la anterior, sino que sumó, aunque sin aclarar qué. Cacetta, en cambio, puso el énfasis en que “en esta edición hay un mercado para que los productores de la región se puedan reunir con los argentinos, con el objetivo de fortalecer nuestras industrias audiovisuales”.
Además, agregó que “Queremos que el Festival esté presente todo el año, recorriendo el país con distintas actividades y que en noviembre sea la coronación del trabajo anual, para lograr que sea cada vez más grande y exportable”.
libroEntre lo más loable, se encuentra el hecho de que habrá más de diez presentaciones de libros sobre cine, un número importante para nuestro medio. Y, por supuesto, las presencias del realizador francés Olivier Assayas, de quien se proyecta una retrospectiva y su último opus, “Personal shopper”, y del director de fotografía, Vittorio Storaro, quien trabajó con Bernardo Bertolucci, Warren Beatty, Carlos Saura y  Woody Allen.

Por otro lado, el buen tiempo ojalá permita disfrutar del combo música, corto y largo en el playón de Mar, Museo de Arte Contemporáneo Buenos Aires, situado en Av. Camet y López de Gomara, la participación de actores y directores que presentarán títulos tan disímiles como “Permitidos”, “Me casé con un boludo”, “Perfume de mujer” o “Ciudadano ilustre”, acompañados por Zona Ganjah, Inés Estevez y Javier Malosetti, o Yotivenco.

 

Para disfrutar del festival, aún sin estar en esta maravillosa ciudad, se pueden ver los streaming desde http://www.mardelplatafilmfest.com/ o los vimeos en https://vimeo.com/mardelplatafilmfest.