31° Festival de Cine de Mar del Plata: Lo que se vio, lo que quedó

Una insuperable Sonia Braga arrasa el negocio inmobiliario en "Aquarius"
Una insuperable Sonia Braga arrasa el negocio inmobiliario en “Aquarius”

Mar del Plata (por Blanca López, enviada especial).- Con demasiada oferta, entre la que hubo demasiada retrospectiva y pocas sorpresas; finaliza hoy el 31° Festival de Cine de Mar del Plata.

Debe ser el festival clase A con menos glamour del mundo, con pocos invitados y menos estrellas. No es un dato menor al tener en cuenta que a mayor difusión podrían conseguirse mejores materiales. Y también hubo pocos invitados que acompañasen las películas en competencia internacional, por lo que los madrugadores del Auditorium se encontraron con contadas conferencias de prensa tras las proyecciones.

Sin orden, este es el balance de la edición 2016.

Lo mejor

1- Paterson: Historia mínima de Jim Jarmusch de una calidad poética enorme. Paterson es un personaje, un pueblo, datos al azar y una serie de textos en los que la vida cotidiana se cuela hasta disolverse en su paisaje.

2- Paradise: Tres personajes en el Purgatorio. La Segunda Guerra Mundial como escenario y los sacrificios de la Resistencia son emotivamente retratados por Andrzej Konchalovsky.

3- Aquarius: Sonia Braga se pone al frente de una fuerte historia en la que la crítica a la falta de memoria, al poder de la iglesia evangélica en Brasil y a la corrupción política son protagonistas indiscutibles. Gran labor del director y guionista Kleber Mendonça Filho.

4- Era el cielo: Después de una separación, el regreso al hogar del marido, opacado por la violencia, desata una trama en la que los miedos de él van a desatar una serie de acontecimientos sin retorno.

5- Reach for the sky: El sistema escolar coreano exige a los alumnos dar una serie de exámenes exhaustivos para entrar a la universidad. El país se paraliza. Si no pasan, pasan 250 días en complejos donde estudian desde la mañana hasta avanzada la noche. 

6- Mifume/ The last samurai: Con comentarios de Keanu Reeves la vida de Toshiro Mifume, el casi Obi-wan Kenobi, se desarrolla entre el alcohol, la pasión por los autos y su relación con Akira Kurosawa.

7- Moonlight: Tres actores retratan a Chiron en su niñez, su adolescencia y su juventud, un pequeño que descubre su sexualidad. Con toques autobiográficos, Barry Jenkins logra un film delicado y contundente.

8- Free fire: Otra vez Ben Whatley, del que año pasado se viera “High Rise”, participó de la Competencia Internacional con una producción de menor peso, pero eficaz en el manejo de un grupo de losers que juegan a ser traficantes de armas.

9- Cortos: En la sección latinoamericana se destacaron las animaciones Ascensión y Los Aeronautas, y Los tomates de Carmelo, donde la complicidad de abuelo/ nieto tiene tiernas consecuencias. Entre las argentinas El pozo, Murciélagos sobre el equipo de fútbol no vidente, Corp. y Al silencio se destacaron al resto.

10- Operación Avalancha: Matt Johnson escribe, dirige y protagoniza este pseudo documental que recuerda a “Capricornio 1” de Peter Hyams. La CIA espía a la NASA y descubre que la carrera hacia la Luna la está ganando la URSS, y hará todo lo posible para que eso no suceda.

"Al silencio", una ceremonia íntima en lo alto de la montaña
“Al silencio”, una ceremonia íntima en lo alto de la montaña

Lo que quedó en el camino

1- La reconquista: Hijo de Fernando, Jonás Trueba, narra una noche en la que se reencuentran dos ex compañeros de clase que han compartido el primer gran amor. No hay mucho más.

2- People that are not me: La israelí Hadas Ben Aroya escribió, dirigió y encarnó a Joy, una chica que busca recuperar a su ex, mientras trata de iniciar una relación con un amigo. Se entiende por qué el ex no quiere volver con ella… 

3- Cortos: El tono político de “Aire quemado” y “La madre de las madres” queda diluido ante la falta de información. No sabemos dónde y cuándo sucedieron los hechos. Con “Coger un monstruo” pasa algo parecido. Entre los argentinos “E che vo dale”, “La bijou” y “Este amanecer es un ejemplo” no pasan de ser ejercicios de escuela de cine.

4- El Cristo ciego: Otra propuesta chilena en la que en el desierto se producen una experiencia religiosa. Aunque no aborda el cinismo de “La pasión de Michelangelo”, Christopher Murray se queda en parábola del amor, sin ahondar en el contexto social que circunda al protagonista. 

5- Personal shopper: Ambivalente Olivier Assayas, pone a Kristen Stewart en la piel de una medium que busca el espíritu de su hermano. Mensajes crípticos, crímenes y fantasmas pueblan la producción.

6- Nocturama: Un grupo de jóvenes decide hacer un atentado múltiple en París. No hay declaraciones políticas ni motivos. La obra de Bertrand Bonello se desinfla con cada minuto transcurrido.

7- La belle dormant: Al principio Adolfo Arrieta nos seduce con esta Bella Durmiente del siglo XX, pero la sorpresa se acaba pronto y la desilusión aparece en primer plano.

8- Hemia & Herminia: Matías Piñeiro insiste con sus visiones shakespearianos, pero, más allá de las experiencias disímiles de las protagonistas en el extranjero, poco queda.

9- Neruda: Controvertida visión de la vida de Neruda antes del exilio contada por el jefe de policía que lo persigue tratando de impedir su salida del país. Los excesos de Larraín conspiran contra el relato.

Una insuperable Sonia Braga arrasa el negocio inmobiliario en "Aquarius"
Una insuperable Sonia Braga arrasa el negocio inmobiliario en “Aquarius”

10- Los horarios: Funciones un día atrás del otro de la misma película. ¿Por qué no ponerlas más espaciadas? Menos películas en más horarios y nadie se podría quejar de las funciones agotadas. / Los titulares: En Argentina nos enteramos de todo lo que pasa en Cannes, Venecia, Berlín, Toronto, Nueva York, San Sebastián. ¿Dónde se refleja lo que pasa en Mar del Plata?

 

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MDQFest 2015: Inauguración y homenajes

Festival Internacional de Mar del Plata
Día Uno: Inauguración y homenajes

WP_20151030_017Con la excelente conducción de Gabriela Rádice se dio por oficialmente inaugurada la 30° edición del Festival Internacional de Mar del Plata. Estuvieron presentes en el escenario el intendente de la ciudad, contador Gustavo Pulti, el presidente del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Jorge Telerman, y la presidenta del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), Lucrecia Cardoso.
Minutos antes habían desfilado por la alfombra roja que unió el hotel NH Provincial con el Auditorium: Benjamin Vicuña quien vino para presentar “La memoria del agua”, Alejandro Awada (“Mecánica popular”), por “Kryptonita” Nicolás Vázquez junto a Gimena Accardi, la China Suárez, Daniel Fanego del elenco de “Eva no duerme”, Edgardo Nieva, Julieta Zylberberg, y los jurados, entre otros.
El primer homenaje de la noche fue para los 50 años del ENERC, la legendaria escuela de cine que este año ha abierto sedes en el NOA y el NEA, y que ha puesto en funcionamiento la carrera de Director Artístico. En su nombre recibió una placa su rector, Pablo Rovito, rodeado de algunos de los egresados presentes: el realizador Santiago Loza, el investigador, programador y director artístico del festival Fernando Martín Peña, Vanesa Ragone, actual directora de INCAA TV, quien tuvo a su cargo la transmisión en vivo de la ceremonia.
El segundo homenaje fue para el presidente del festival, José Martínez Suárez, reconociendo su labor cinematográfica, docente y como responsable de la gran fiesta que se vive hasta el domingo 8.
El nombrado agradeció con la informalidad de siempre: “Me conocen por el traje que me pongo en la apertura y en el cierre de los festivales. Sigo usando el mismo pañuelo al cuello. Recibí un mail de la asociación de corbateros que dicen que saben dónde vivo y dónde tomo café”.
Agregó entre risas: “Traigo saludos de dos señoras que son parientas mías (sus hermanas Mirtha y Silvia Legrand) y que no quisieron venir porque dicen que me aplauden más a mí que a ellas”.
“Les auguro el mayor festival que hemos tenido hasta ahora. Estoy muy contento con lo que estoy haciendo. Y por ahí dicen que voy a renunciar. No es cierto: del festival me echan o salgo con los pies para adelante”. De más está decir que los presentes le rindieron una ovación de pie.
Para el final quedó la presentación de los jurados y del director de “Tres recuerdos de mi juventud”, Arnaud Desplechin, que abrió la muestra.
“Es un honor estar en el Festival de Cine de Mar del Plata. No soy un orador, sino un director, me hacen el honor esta noche de estar aquí con orgullo y humildad. Y de modo profundamente recibo su bondad de venir con la mejor palabra que encuentro: gratitud… y pánico escénico. Las pocas palabras que conozco en castellano se las debo a Jorge Luis Borges. Pero me considero un argentino porque nos une el amor al cine y el hecho de que haya más psicoanalistas aquí que en Francia”, culminó entre risas el realizador galo.

La turbulenta juventud de Arnaud Desplechin

Festival de Mar del Plata 2015
Día Uno:
WP_20151030_008Recién llegada de Buenos Aires, check in en hotel y almuerzo rápido. Los periodistas se nuclean desde temprano en la Oficina de Prensa en busca de sus acreditaciones y catálogos, pero sobre todo para escuchar a Arnaud Desplechin, el director francés cuya película “Tres recuerdos de mi juventud” inaugura el festival por la noche.
El director de festival, José Martínez Suárez, toma asiento entre los asistentes y recuerda que el cine argentino aprendió a través del francés y agradece el viaje relámpago del realizador para presentar el filme.
El problema es hacer preguntas sobre un filme que todavía no vimos. “Se trata sobre la juventud a través de los ojos de un chico mediante relatos de su vida, es el retrato de un joven héroe. El centro es su relación con las mujeres, que simboliza lo que tiene que ver con el país y su propio ser”.
“Con los años ´80 como ambiente, el protagonista, Paul y su familia, son los centros sobre los que el filme está organizado y estructurado. La caída del Muro de Berlín en el ´89 es el nudo, el centro es el amor. Europa estaba dividida en dos y hablamos sobre si eso fue un éxito o un fracaso. Pero para el héroe la música pop es más importante que lo que pasa políticamente”.
De la Argentina le impresionó “Relatos Salvajes” y de joven conoció a Jorge Luis Borges como crítico cinematográfico. Ese fue su primer lazo con nuestro país y su filmografía “Me doy cuenta que hay una diversidad y eso es un paralelo con el cine de mi país”. Esta es la primera vez que nos visita.
“Espero que la reacción sea como la experiencia en el festival de Cannes y será muy importante para mí. Los jóvenes actores estaban muy contentos”, afirmó Desplechin, de quien se han estrenado todos sus filmes en nuestro país.
Si bien el tono parece autobiográfico, el director confiesa que no tiene muchos recuerdos de esa época y que es más tímido que sus personajes: “Veía mucho cine, el teatro es un encuentro con la vida, pero en el cine hay un filtro, como una distancia y así me protegía. Cuando escribo y dirijo transformo mis recuerdos con el imaginario”.
“Si bien mi próxima película tendrá personajes más maduros, llegué a un punto de mi vida en que me preguntaba que si lo que hacía no llegaba a los jóvenes para qué estaba haciendo cine. Estuve buscando actores jóvenes que aceptaran mi idiosincrasia con mis contradicciones, aportando lo suyo. Los actores más jóvenes me preguntaron si tenían que ver alguna película mía y yo les dije que no. Quería llegar a tener una experiencia fresca y actual”.

Reconoce como influencias tres obras: “The outsiders”, de Francis Ford Coppola, “Un verano con Mónica”, de Ingmar Bergman y “Los amores de una rubia”, de Milos Forman. Pero también le gusta la nueva generación de cineastas americanos, “me apasionan Wes Anderson, Paul Thomas Anderson y Noah Baumbach.
“Alrededor de la vida del personaje se da la estructura de las tres muñecas rusas. Con este hilo pienso que no se trata de una metáfora sobre la memoria colectiva porque todos son solitarios. De su protagonista, Mathieu Amalric podría estar hablando una hora y media. Desde que llegó en el cine francés, es un milagro, es como Mastroianni en el cine italiano, es un fenómeno y tiene mucho encanto”.
Admite que su próximo proyecto todavía está en estado primitivo: “Hay una actriz, un director, por primera vez utilizo personajes cercanos a mi vida real. Y ahora que lo pienso tal vez vuelva a trabajar con Mathieu”.
tres recuerdos de mi juventudEl resultado: Poco más de dos horas le toma a Desplechin desplegar los tres temas que eligió para sus “Tres recuerdos de mi juventud”, con despareja suerte.
A pesar de que Paul, el protagonista, insiste que no tiene recuerdos claros, siempre parece acordarse de todo lo que le pasó con respecto a tres sucesos: su relación con su madre, la ayuda que le prestó a un joven soviético y su primer amor, Esther.
Es allí donde comienzan las contradicciones del guión que se queda sin explotar la riqueza que proporcionaba el primero, en donde Desplechin enfrenta a los tres hermanos a una terrible escena violenta. En el segundo caso, las aristas aparecen de diferentes maneras a lo largo del relato, en el presente y en el pasado, jugando de manera interesante con la identidad robada. Es en el último y más largo, donde la cuestión se le va de las manos hasta no saber cómo terminarla. Y esto es literal ya que, de pronto, en el epílogo, cierra el tema abruptamente, confesando que la relación duró seis años más.
Por otra parte el uso de la voz en off, redundante con las imágenes y palabras y el dramatismo que desborda a los amantes como si fueran los de Verona le quita interés.
Como Paul en el presente, Mathieu Amalric vuelve a demostrar su eficacia, mientras que el resto del juvenil elenco promete.