El “Indio” Lucio Rojas nuevamente consagrado por el público

Cosquín (por Luis Digiano, enviado especial) Con un lleno total en la Plaza Próspero Molina, más de 12 mil personas, record en los últimos años, el “Indio” Lucio Rojas con un show renovado, con nuevas canciones y los clásicos de siempre, fue la gran figura de la primera luna coscoína en su 60° edición.

Por espacio de poco más de una hora de espectáculo, el “Indio” junto a su hermano Alfredo, y a su compacta y efectiva banda, elaboró un concierto siendo nuevamente la consagración del público presente y revalidó con creces el logro del año pasado. Temas como “Lo mejor de mi vida”, “Mi corazón”, “Yo soy el Indio”, “A mi pueblo”, “Chaqueñamente” y “A mi pueblo”, marcaron los climas de su recital, junto a la celebrada actuación de su hermano Alfredo.

También le brindó un espacio al cantor del Chaco salteño Dalmiro Cuellar para interpretar las chacareras y zambas de su tierra, y culminar su actuación con “Jurabas tú” y “Eterno amor” para el aplauso final de un público que lo ovacionó de pie.

Previamente en el inicio de la histórica velada fueron las imágenes en la pantalla del eterno e irrepetible Juan Caros Saravia, el Chalchalero, que se nos fue de gira final hace algunos días en una magnífica entrevista realizada por Juan Cruz Guillén, las que consiguieron la primera emoción de la noche. Luego llegó el momento de la bendición del cura párroco, el Himno Nacional Argentino, la arenga a cargo del maestro de ceremonías Claudio Júarez, y el Himno a Cosquín, como es habitual, por el Ballet Camin Cosquín.

Seguidamente llegó el turno de los históricos Manseros Santigueños, liderados por su fundador Onofre Paz, secundado por Alito Toledo y sus músicos. Referentes del folklore de Santiago del Estero desde hace 60 años, los “Rolling Stone” del folklore como los bautizara León Gieco, le regalaron a un entusiasta público un repertorio de clásicos de la talla de : “Canto a Monte Quemado”, “Para los ojos más bellos”, “Eterno amor”, “Cruzando el Dulce”, “Alma mía”, “Entre a mi pago sin golpear” y el final con “Entra a mi hogar” para el aplauso cerrado de los presentes.

Dentro de la parte más criolla, tradicional, regresó al escenario “Atahualpa Yupanqui”, Yamila Cafrune, quien con un compacto cuarteto de guitarras, eligió un repertorio testimonial con temas como “Homenaje al cantor”, “El río no es sólo eso”, “La patria no se hizo sola”, junto al periodista e historiador Mariano Saravia, “Chacarera del tiempo”, junto al Kolla Roberto Chavero, hijo de Don Ata, y “Coplas de Juan prisionero”. El bis solicitado por los locutores fue con la chacarera “La doble sentenciosa”, y la emoción nuevamente instalada con la plaqueta que la cantante entregó a la comisión recordando que su padre, el gran Jorge Cafrune, fue la primera consagración del festival, en 1962.

En Postales de Provincia, a cargo en esta oportunidad de Tucumán, el maestro Luis Manuel de Armas Dorado, en la dirección general, creó un repertorio bien representativo con composiciones típicas como “Luna tucumana”, “La  tristecita”, “Tucumán en una zamba”. “La tucumanita” y “Nosotros los tucumanos”, pieza de Yuca Córdoba y nombre del espetáculo.

Junto a la voz privilegiada y personal de Yuca, estuvieron además Adriana Tula, Mica Flores, Jorge Soler, Claudio Balzanetti, Jorge Escobar, Leandro Robin y Poly Argañaraz, y más 40 bailarines en escena, entre ellos su mamá Silvia.

Promediando la velada fue el turno de la ganadora del Pre Cosquín en el rubro Solista vocal femenina de la sede La Matanza, Silvana Galli, quien brindó con una voz especial y trabajada, composiciones como “Zamba del mistol” y una versión personal del chamamé, “El cielo del albañil”.

El cantor cordobés, quien pasó su niñez en Chilecito y luego se afincó en Córdoba, Emiliano Zerbini fiel a su proyecto de resaltar la danza interpretó una selección de zambas, gatos y chacareras cumpliendo sus “20 años de ofrendas” y brindándole un espacio a bailarines de la talla de Hugo y Marina Giménez, quienes recibieron el Camín por sus 50 años de trayectoria.

A su vez, mientras Zerbini entonó “La jota cordobesa”, “Zamba por vos”, “Zamba del cantor enamorado”, “La ñaupa ñaupa” y “Sólo pa’ bailarla”, en la pantalla aparecieron imágenes de gloriosos bailarines de la talla de Santiago Ayala, el Chúcaro, Norma Viola, Carlos y Juan Saavedra, Koky y Pajarín Saavedra, Juan Cruz Guillén, entre otros, contabilizando 60 los danzarines homenajeados.

El final para la primera luna llegó de la mano del cantor, Oscar Esperanza Chaqueño Palavecino, quien presentó algunas de las nuevas composiciones que integran el CD “Soy  y seré”, pero el grueso de su actuación estuvo en los clásicos que no podían faltar, todo bien engalanado con imágenes representativas de su Chaco salteño.

Así fueron pasando por espacio de dos horas y media de concierto piezas claves de su repertorio del estilo de “La de Corralitos”, “La sin corazón”, “Juan de la Calle”, “Que me quieras tú”, “Dejando huellas”, “Cabalgata de la fe”, “El oficio de cantor”, “La taleñita”, “A Don Amancio”, y el infaltable y vivado, “Amor salvaje”.

Una noche inolvidable con récord de recaudación y además el gran nivel artístico vivido que esperemos se repita en cada una de las 9 lunas que restan para culminar esta edición número 60.

 

 

Cosquin 2019: Entre la magia de Abel y los festejos de Los 4 de Córdoba y los Manseros

Cosquín (por Luis Digiano, enviado especial).- Abel Pintos fue el gran protagonista de la cuarta luna coscoína con un concierto en el que la lluvia incesante no empañó el clima festivo de la platea, mientras que Los 4 de Córdoba celebraron sus 50 años de trayectoria, y Los Manseros Santiagueños, sus 60, destacándose en la quinta luna titulada “Voces del tiempo”, con la impronta de la personalidad de Los Carabajal.
Pintos desarrolló un recital sin altibajos con una muy cuidada selección de piezas folklóricas, mixturadas con otros ritmos de su impronta: “Cómo te extraño”, “Pájaro cantor”, “El adivino”, “Alelí (bailando con su sombra)”, “Mariposa”, “No me olvides”, sumándose a “Solo canto por vos” y “La flor azul”, culminando con el “Alcatraz” en versión bien abelera. El cantante estuvo más de la mitad de su concierto bajo la lluvia, acompañando la incondicionalidad de sus seguidores.
La cuarta luna comenzó con el violinisto rosarino Leandro “Lele” Lovato y su habitual recuerdo de Tamara Castro con “La Tamara”, la dulce voz de Patricia Gómez trajo su “Gente del agua”, el talento joven muy bien representado por el gran nivel de Maité y Ceibo, y la inquieta armónica de Fabricio Rodriguez con un amplio repertorio bien criollito, con un toque rockero.
Párrafo aparte para Nahuel Penissi quien desarrolló una presentación bien popular con sus versiones de “Yo tengo tantos hermanos” y “Chacarera de las piedras”, en memoria de Don Atahualpa Yupanqui quien un 31 de enero hubiese cumplido 110 años, agregando “Abrojito”, “Piedra y camino” y “Balderrama”.
Ya pasando a la quinta luna bautizada “Voces del tiempo”, Los 4 de Córdoba comenzaron a vivir sus 50 años de trayectoria junto a El Indio Lucio Rojas, Guillermo Novelli de La Mosca, Por Siempre Tucu, Facundo Toro, Nacho Prado y Daniel Campos, el Negro Videla, Sergio Galleguillo, Destino San Javier, Pity Fernández y Alejo Mondelo, de Las Pastillas del Abuelo, y La Callejera, con clásicos de su carrera como “Zamba para olvidarte”, “Por qué será”, “De esas que te hacen llorar”, “Amándote” y el “Candombe para José” entre otras.
Nombrados por León Gieco como los Rolling Stones del folklore, Los Manseros Santiagueños (Onofre Paz, su fundador, y Alito Toledo), festejaron en Cosquín sus 60 años de trayectoria con un puñado de temas emblemáticos de su rico repertorio: “Alma mía”, “Piel chaqueña”, el himno “Canto a Monte Quemado” y con Marcela Morelo en “Desde siempre y para siempre” y “Para los ojos más bellos”, y el mágico violín de Néstor Garnica en el final con “Entra a mi hogar”.
Los Carabajal (Mario Musha, Kali y Walter Carabajal y Blas Sansierra) revivieron el patio santiagüeño con sus chacareras, zambas y huaynos, con imágenes del documental sobre su historia, próximo a estrenarse en cines.
“La Telesita”, “Sembremos la chacarera”, “Te voy a contar un sueño”, “El buen lugar”, en tributo al irrepetible Jacinto Piedra, y “Engañera”, en homenaje a Julio Argentino Jerez, precedieron a “Todos los domingos” y “Déjame que me vaya”, bailadas y coreadas por la plaza entera.

La nostalgia que las Voces del Tiempo trajeron a la Próspero Molina, se vio retratada en el recital de Por Siempre Tucu, cerrando el círculo de legendarias formaciones que subieron al Atahualpa Yupanqui en la noche de ayer.
En Postales de provincia fue el turno de Entre Ríos con una selección cuidada de chamarras y chamarritas, propias de la provincia, y de Salta la linda con un reconocimiento a su caudillo Don Martín Miguel de Güemes, sobresaliendo la vientista Mariana Cayón y el dúo Juan Pablo Pellicier y Mauro Afranllie, surgido del La Voz Argentina, quienes se ganaron la simpatía con su ímpetu juvenil.

Completaron la velada la discreta Delegación de Japón, el espectáculo Pampas, protagonizado por Angela Irene y Lucrecia Rodrigo, Martín Paz con el reinicio de su etapa solista luego de su paso por los Manseros, y los ganadores del Pre Cosquín en el rubro conjunto instrumental de la sede Resistencia (Chaco), Nuevo Tiempo.
Fue una velada muy especial porque se cumplieron 54 años de la llegada de la querida y recordada Mercedes Sosa al escenario mayor de Cosquín, de la mano del irrepetible Jorge Cafrune, ilustrado internacionalmente con un doodle de Google.