Pantalla Pinamar/ La yapa: Lo que se vio

Amasekenalo
Amasekenalo

-“Amasekenalo”, de Paulo Pécora: Documental sobre el filme “Los dioses del agua”, de Pablo César, donde se muestran los avatares de filmar en el continente africano, más precisamente en Angola y Etiopía. Se extraña una narración sobre lo que se ve y el nombre de las personas intervinientes en el mismo, de las que se desconoce el rol en la producción. Tampoco se traducen algunos diálogos.

¿Tanto esfuerzo para esto?
¿Tanto esfuerzo para esto?

 

 

-“¿Tanto esfuerzo para esto?: Película polaca basada en una obra teatral. La opresión del espacio la hace comparable a las películas de la década del ´70, experimental si las hubo. Sin embargo, acá lo que prima es el discurso: las reflexiones sobre la Guerra Mundial, las consecuencias del comunismo y el presente conflictivo que todavía marca el destino del país.

Felices 140
Felices 140

 

 

 

-“Felices 140”, de Gracia Querejeta: Desilusionante visión de la amistad en lo que pudo haber sido una comedia negra y se queda a mitad de camino. Maribel Verdú cumple 40 años y agasaja a sus amigos con un fin de semana en un lugar paradisíaco. Le responden mal al enterarse de su buena suerte y todo lo que transcurre después tiene que ver con el dicho “Afortunado en el juego, desafortunado en el amor”, y viceversa. En el medio quedan temas profundos como el de la violencia contra la mujer, desdibujados. Además, las incoherencias del libreto no ayudan a empatizar con ningún personaje.

Paula
Paula

-“Paula”, de Eugenio Canevari: Traspasada por un maniqueísmo clasista, la película se debate entre una clase acomodada, viviendo en un pueblo dormido; madres desnaturalizadas que piensan en comprar bebés como en ir al supermercado, y la pobre chica del título a la que todos maltratan y que no sabe ni cuándo menstrua. Ante este panorama en blanco y negro, es difícil hacer una crítica objetiva.

Onix
Onix

-“Onix”, de Nicolás Teté: Primos se reencuentran en Villa Mercedes, San Luis, en la casa de los abuelos, con motivo de la muerte de uno de ellos. La distancia no es sólo por vivir en distintas ciudades, hay diferencias entre sus padres que no se dan a conocer más que con frases sueltas. Se puede ver, pero un mejor trabajo en el guión hubiera permitido menos improvisación y mejores diálogos. El juvenil elenco y la banda sonora colaboran para transformarla en una experiencia amable.

Viaje a Roma
Viaje a Roma

-“Viaje a Roma”, de Tomász Melnik: Incomprensible sátira sobre la religión y la condición humana. Un hombre recibe la comisión de robar un cuadro, por una bella mujer, con la orden de venderlo en Roma. No se entiende por qué, y el delirio de personajes con los que se encuentra en el tren incluye a uno que luego tomará su lugar. El protagonista literalmente desaparece. Humor demasiado checo en el que se pierde la traslación de ciertas situaciones. El formalismo le gana al contenido.

Angelita, la doctora
Angelita, la doctora

-“Angelita, la doctora”, de Helena Tritek: Una ágil edición ayuda a esta agradable visión costumbrista de una mujer sola (Ana María Picchio) que tiene que lidiar con su hijo (Chino Darín), que se niega a madurar. Su oficio le permite transitar el barrio en continuas changas y conocer a sus pacientes y amigos (Hugo Arana, Norma Aleandro, Mario Alarcón, vecinos de Berazategui), con sus manías, dolores y pequeñas alegrías. Tritek dirige con acierto y los veteranos actores hacen lo que saben.

Nuestras mujeres
Nuestras mujeres

 

-“Nuestras mujeres”, de Richard Berry: Tres amigos y una difícil relación con sus parejas. Todo está perfecto, hasta que uno de ellos comete un acto que pone a prueba su amistad con los otros dos y desnuda la percepción que cada uno tiene del otro. Tres comediantes de fuste, Berry, Daniel Auteuil y Thierry Lhermitte, descollan haciendo lo que más saben, manejar la comedia de taquito. Las risas, que son abundantes, tampoco ocultan el trasfondo.

El encuentro de Guayaquil
El encuentro de Guayaquil

-“El encuentro de Guayaquil”, de Nicolás Capelli: Cuatro años de investigación no aportaron nada nuevo a lo que ya se sabe de José de San Martín y Simón Bolívar. En nombre del revisionismo hay escenas de sexo, poco apego al lenguaje de la época y ni qué decir del vestuario. En el resultado final apenas se escucha alguna frase de la obra original de Pacho O´Donnell, y nada de su espíritu. Las actuaciones no llegan a reflejar ni el ímpetu de Lito Cruz ni el carácter reservado de Rubén Stella, que imprimían a Bolívar y San Martín, respectivamente, en la versión teatral. Una oportunidad desperdiciada.

Fango y gloria
Fango y gloria

-“Fango y Gloria”, de Leonardo Tiberi: Se trata de la reconstrucción de la vida del soldado desconocido de la Primera Guerra Mundial. Mezcla de documental, con archivos trabajados y editados, y una muy floja participación de la parte de ficción, logra el objetivo pedagógico y emocional. Lo más interesante radica en eso mismo: la reconstrucción del archivo y su uso para explicar un período de la Historia que dio comienzo a una de las dos contiendas más sangrientas del siglo.

Ocho apellidos catalanes
Ocho apellidos catalanes

-“Ocho apellidos catalanes”, de Emilio Martínez Lázara: Exitosa continuación de la exitosa “Ocho apellidos vascos”. Y la repetición viene a cuento de que, a pesar de los esfuerzos del guión, se repite en el tono de la primera, lo que produce altibajos en el proceso. Con los protagonistas jóvenes separados, uno de ellos a punto de casarse con un improbable pretendiente, y los mayores sin decidirse a tener un futuro juntos, el final de la saga es simpático, pero no aporta mucho más. Aunque hay carcajadas aseguradas, lo malo del regionalismo es que muchos chistes internos se pierden.
N. de E.: No se incluyen filmes vistos en otros festivales o anteriormente comentados en elresaltador.com en sus formatos revista, blog o Facebook.

Pantalla Pinamar: De Historia con mayúscula y emociones

Javier Espada, director de "Tras Nazarín", y curador del museo de Buñuel.
Javier Espada, director de “Tras Nazarín”, y curador del museo de Buñuel.

Pantalla Pinamar (por Blanca López, enviada especial).- Siempre buscando tesoros, “Tras Nazarín, el eco de una tierra en otra tierra”, de Javier Espada, sobre la obra de Luis Buñuel, se pudo ver en esta ciudad a un año de su estreno.
“Es un viaje por la memoria, a nivel personal encontrándome con actores y actrices que habían estado en la película en papeles cortos, pero que él conseguía que se sintieran protagonistas”. En este cine sobre cine, “Decidí trabajar bastante con la edición, me parecieron muy importantes los testimonios de Arturo Ripstein, Carlos Reygadas, Carlos Saura, a tantos que les ha influido”.
Lo primero que tiene en común Espada es que, como Buñuel, proviene de Calanda. El proyecto me eligió. Comenzó en una visita a la Cinemateca Española donde descubrió una caja de zapatos con muchísimas fotos que nadie podía reconocer. En una de ellas figuraba el hijo de Buñuel, y decidió preguntarle de qué se trataba: “Las hacía mi padre con la Leica, buscando locaciones”, fue la respuesta. Era una visión que nadie tenía de Buñuel, su mirada sobre México guió a Espada por esos mismos lugares donde se filmó “Nazarín” y llegar a una conclusión singular: “Está todo igual”. Lo siguiente fue hacer “una exposición fotográfica sobre ´Los Olvidados´ que fue declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco”.
“Nazarín” es una especie de Quijote, que va de pueblo en pueblo. “Había mucha nostalgia ahí, en esos paisajes que le recordaban a su patria, mientras estaba exiliado en México. Llevo 16 años dirigiendo el museo interactivo de Buñuel de Calanda, que intenta acercarse a su mundo, con un archivo y exposición itinerante. Todo el tiempo aparecen biografías y libros sobre él. Sigue con la capacidad de inspirar, de estimular y fascinar como el primer día”.
El del documental fue un rodaje azaroso, “Viajé unas cuatro veces a México, a París para hablar con Jean Claude Carriére y el hijo de Buñuel, y tiene una canción que me dedicó Luis Eduardo Aute, que figura al final de los créditos”.
Cada vez que conversaba con un intérprete daba “la sensación de que acababan de filmar con Buñuel, y era el papel de su vida porque se planteaban a partir de ahí el cine de otra manera”.

Pacho O´Donnell con el director y parte del elenco de "El encuentro de Guayaquil"
Pacho O´Donnell con el director y parte del elenco de “El encuentro de Guayaquil”

Fue “Guayaquil”, la obra de Pacho O´Donnell la que hizo que el director Nicolás Capelli persiguiera al escritor en la feria del libro. “Sentí que esa era mi segunda película, sólo que el tono intimista de uno frente a otro, después que reformamos todo, quedó en un filme con 70 actores. Pero lo que hace que no pierda vigencia es que los temas se repiten”.
Se trató de un proceso largo de más de cuatro años de investigación “Que iniciamos con las cartas que rodeaban la historia para, en base a eso, dar a conocer las voces. El objetivo era humanizarlos, gracias al revisionismo”.
O´Donnell declaró que quedó “Muy satisfecho porque está respetado el eje de por qué escribí ese encuentro tan decisivo para la historia latinoamericana. Siempre me pregunté qué se habrían dicho Bolívar y San Martín”.
Con esperado estreno en junio, las últimas palabras del realizador se refirieron a que “Fue una experiencia que espero no vuelva a repetir”. No sabemos si se refiere al esfuerzo de producción o al tema.

Von Horn, realizador de "Intruso"
Von Horn, realizador de “Intruso”

Magnus von Horn, responsable suizo de “Sin rumbo”, en el que un chico mata a su novia, “Me parece que es un tema eterno. Creo que es bastante común actualmente, por lo menos en Suecia donde carecemos del lenguaje de las emociones, como que fuera de mal gusto. No es algo único de Suecia, sino algo que experimento allí. La agresión del silencio pasiva, que se relaciona con la falta de expresividad. No sé si es una teoría banal o simplista. En los hombres viene desde hace años: son los que mandan, edifican castillos y se consumen en un pensamiento racional, que los lleva a matar al hermano por el bien del reino o de lo que sea, esa conducta lleva a que, evolutivamente, se convierta en una sombra de sus emociones”.
Después de estudiar en Lodz, el cineasta se radicó hace once años en Polonia, donde se casó y es padre, “Toda relación es complicada. Por más que sea crítico con la situación actual de Polonia, amo ese país y su naturaleza emocional. No quiero volver a Suecia más que para hacer películas. Soy inmigrante y me tratan bien… quizá por ser blanco y tener los correctos antecedentes financieros y religiosos. Pero no soy ciudadano. Trabajar en los dos países en las mismas condiciones es una bendición”.

Saula Benavente, y Helena Tritek, productora y directora de "Angelita, la doctora", respectivamente
Saula Benavente, y Helena Tritek, productora y directora de “Angelita, la doctora”, respectivamente

Tras transitar durante 50 años la actuación y la dirección de teatro, Helena Tritek debutó detrás de cámaras con “Angelita, la doctora”, una comedia costumbrista con Ana María Picchio y Hugo Arana.
“Estoy abriendo las ventanas. Soy espectadora desde chiquita, del cine de barrio, de tres películas seguidas. Era un deseo tapado. Hay miradas que no se pueden ver en teatro y esa es la riqueza más grande del cine. Eso me subyuga, me enamora. Es imagen, las palabras sobran”.
Reconoce que “Me apuntalaron grandes profesionales”. Entre ellos, se destaca su productora, Saula Benavente, “Mi profesor de teatro más importantes fue su padre, Saulo. Ella tiene cosas muy parecidas en el manejo de grupo y me pareció que fue un regalo que me mandaba él. Nos entendimos muy bien y me ayudó mucho todo el equipo” y califica a sus actores como “amigos y compañeros de viaje”.
A sus 20 años cuando “Trabajé con Torre Nilson, el set era un templo. Todos obedecían a ese hombre silencioso. Fue un impacto muy grande. O con Favio, había mucha pasión y uno aprende viendo eso. Pero a mí me interesa lo inmediato como lo que hacen los hermanos Dardenne. Esa es la gran diferencia: ir al barrio seguir al personaje. Y en el montaje me interesaba la reiteración de la vida cotidiana, que ella apareciera trabajando, atendiendo gente”.
En cuanto a la producción, que se estrena el 28 de abril, Benavente recalca que “Nos habían dicho que Berazategui le daba mucha importancia a la cultura. La gente estuvo todo el tiempo en rodaje. Y brindó sus casas para actuar, ensayar y hacer los cambios de ropa. Eso ayudó un montón. Un día se cortó la luz y nos trajeron tres generadores para poder seguir”.

La actriz de "Un hombre decente" junto al embajador suizo
La actriz de “Un hombre decente” junto al embajador suizo

El embajador de Suiza presentó el filme “Un hombre decente”, que, en realidad, se traduce como “No pasó nada”: “Tenemos cierta propensión a la limpieza, se aplica a como ocultar cosas, ponerlas debajo del tapete. Esa es la relación que tenemos con la muerte, es totalmente a la de México. Es una forma de enfrentarse a algo muy temido, por eso la respuesta está en el título original”
Una grata sorpresa la constituyó su joven y desenvuelta protagonista, Annina Walt, quien estaba: “Muy complacida por ver la reacción del público, de su calidez. Es mi primera vez fuera de Europa. Aquí, la gente está enamorada de manera más abierta, somos más tímidos en Suiza. Me gustó todo, la naturaleza, los edificios, los colores, hay mucho por acá, mucho para ver”.
Sin experiencia cinematográfica previa, reconoce que “reacciono a lo que hace el otro actor. La música me ayuda a improvisar”. El casting lo hizo enviando un video por internet y tras terminar el colegio dio el examen para entrar en la escuela de actuación de Berlín.
El filme “Juega con esa imagen que tenemos de Suiza de las montañas, el lago. Todo es blanco: la gente va de vacaciones, la pasa bien y come fondue, pero cuando avanza va descendiendo y vas a la tierra sucia. Ese contraste existe en la sociedad suiza. Cada vez que veo la película encuentro una perspectiva diferente”.
Según el embajador, “En Suiza hay menos de 9 millones de habitantes repartidos en cuatro culturas diferentes (alemana, francesa, italiana y suiza), que hablan distintos idiomas. Hay fomento desde el instituto Swiss Film, desde Cultura. La televisión también es un gran financiador, y como no es miembro de la Unión Europea y se desarrollaron convenios para coproducciones. Eso es lo que mantiene vivo al cine suizo. Los documentales son nuestra especialidad”.

La situación de convenios italianos con Argentina sigue siendo la misma que hace 20 años
La situación de convenios italianos con Argentina sigue siendo la misma que hace 20 años

La situación del cine italiano en Argentina y del cine argentino en Italia “Ha cambiado poco, pero es el resultado de 20 años de trabajo. Tampoco aumentó el número de coproducciones. Tenemos la esperanza de hacer algo mejor para que las relaciones crezcan, como la Tercera Semana del Cine Italiano”.
El representante de esta cinematografía, Roberto Stabile, afirmó que la inversión privada llega al 30% y permite a las empresas deducir de impuestos. “Eso ayuda muchísimo porque ahora se mira al público para que el inversor privado ponga el dinero”.
La comedia “Quo vado?”, de Ceccho Zalone, ha sido el más grande éxito de taquilla hasta ahora. Se trata de un personaje televisivo, ya que “ahora no existen los actores solamente de cine como en otro tiempo”. Destacó también que, por desgracia, el tema más conocido cinematográficamente, es la mafia.

Richard Berry, actor y realizador de "Nuestras mujeres"
Richard Berry, actor y realizador de “Nuestras mujeres”

Muy pronto se estrena en Buenos Aires, “Nuestras mujeres”, protagonizada por Guillermo Francella, Arturo Puig y Jorge Marrale. La obra pertenece a Eric Assous, amigo y cómplice de Richard Berry, director, productor y actor de las versiones teatral y cinematográfica francesa, con quien trabaja desde hace 15 años.
“La dificultad radicaba en no hacer una obra de teatro filmada. Tratar de decir con la imagen lo que decían las palabras. En la obra no existen las mujeres o el exterior, en la reestructuración del texto hubo muchos cortes y juegos entre los actores, porque en el teatro hay que trasponer y en el cine la cámara nos viene a buscar”.
Berry y Daniel Auteuil representaron la obra 300 veces “Uno se cansa, pero había mucha gente que quería seguir viéndola y la primera motivación para adaptarla fue esa”. En cuanto a la actuación “Demanda una vigilancia permanente porque uno tiende a hacer lo de antes. Puse trampas en las réplicas, en medio de los monólogos y se transformaron escenas en otra mecánica”.
Hubo un cambio importante en el reparto, “En el teatro hay postulados que se aceptan más fácilmente y el tercer intérprete era muy bueno, pero era bastante mayor que Daniel y yo. Es un hombre al que le gustan mucho las mujeres. Un peluquero muy codiciado en París, y tenía que ser creíble en la película, no un viejo que tenía que pagar los servicios de una mujer, y por eso lo cambiamos por Thierry Lhermitte”.
Al consultársele sobre la situación en Francia, dijo que “Los actores esperan que las heridas cierren tienen paciencia. Hice otra película, ´Tout, tout suite´, pero su estreno se pospuso por lo de Charlie Hebdo y después por lo del 13/11. Finalmente se verá el 11 de mayo”.
En cuanto a “Nuestras mujeres”, “Se estrenó en abril con muy buena acogida, pero Daniel había estrenado ´Entre amis´ una semana antes, con un tema parecido. Pero si no se vio acá tienen buen gusto”. (risas).
Para Berry, los espectadores “Se identifican con los personajes que están en una situación extrema frente al drama de ese un hombre que mató a su mujer. La comedia permite abordar un tema grave de manera fácil y hacer reflexionar al público”.
Con Auteuil “Nos conocemos desde que tenemos 20 años y filmamos ´Avant l´hiver´. Hasta nuestras esposas son amigas y nos sentíamos frustrados por no trabajar juntos. Por eso monté la obra. Ensayamos durante las vacaciones. Esa relación se ve y se siente en la película”.
El departamento en el que transcurre la pieza, en el teatro “Era impresionante, con bibliotecas de discos vinilos, grandes ventanas, pero en el cine tenía que ser más expresivo. Lo reinventamos en un estudio. Lamentablemente no existe y no lo van a poder alquilar (risas). Además, rentamos un departamento para filmar la vista a la torre Eiffel y ponerla sobre el fondo verde. Lo hicimos durante todo un día. Fue muy aburrido (risas)… Les podría haber dicho que era mi casa si hubiera sido malo”.