Festival Historias Que Enamoran: el triunfal regreso de la novela rosa

Un mundo aparte. Grupos de fans de distintas escritoras. Grupos de lectura. Facebook está repleto de ellos. Lejos del marketing convencional la convocatoria no da abasto y la sala del Auditorio Piazzolla del Centro Cultural Borges contiene un 99% de mujeres. Pocos hombres y acompañados completan el panorama.
En el interior, la escenografía incluye flores, portarretratos, velas, sillones y una pantalla que replica las fotos de Instagram y los tuits de las que esperan pasar una jornada inolvidable, con la consigna #FESTIVALHQE. Moderada por Silvia Itkin, Julieta Obedman y Patricio Zunini, bautizado como “el profesor de la Casa de Papel”, fungen como moderadores.
Frente a las puertas del Auditorio, los estantes están listos para la venta. Dos momentos de transición programados se convierten en focos que la organización deberá aceitar para la próxima: el almuerzo, donde la mitad se desbandó hacia las Galerías Pacífico para comer, y la otra mitad para hacer compras; y la firma de autoras, que tuvieron que interactuar paradas con sus seguidoras.
El hielo lo rompió Gloria V. Casañas, quien confesó que en sus comienzos “todo salió de mi propio interés de cosas que me gustaban. Las lecturas son fuente importante y son el eje de una nueva novela o un personaje que puede ser un héroe”.
“La investigación es cómo estudiar para un examen. Armo carpetas grandes como un bibliorato. Toda esa escritura la hago a mano, y los puntos de interés los marco con resaltador, según el color”.
Cada autora además regala consejos: “En la novela romántica siempre es bueno que haya un atormentado. La protagonista tiene valores lindos para resaltar. Voy descubriendo el personaje y sus recovecos, armándolo a medida que escribo. A veces me ofrece cosas inesperadas. Siempre es más lo que se investiga que lo que se puede escribir. Es muy valioso que la gente aprenda historia y a mí no me importa que me digan que es una novelita rosa. Rosa es un color que me encanta, pero me gusta mucho el policial también”.
Contó que “cada novela tuvo su rincón especial en la casa”.
Los finales felices parecen ser una característica primordial de la novela rosa, sin embargo, para Casañas “Amalia tiene un final desastroso y es la novela romántica nacional con un contexto histórico muy fuerte, con traiciones, intrigas, y el mismo amor que ella es reticente a mostrar. Pero con final trágico, pero el romanticismo tiene al amor ideal como meta. Por eso las nuestras son posmodernas, porque el final es feliz”.
Algo que tienen en común la mayoría de las escritoras es que los personajes se mueven en un universo que para Casañas es un “círculo de amigos”, ya que aparecen en una novela y otra, o como protagonistas, o como secundarios. Y hasta hay algunas que los “prestan” para que aparezcan en un libro de otra.
Casañas prefiere el siglo XIX porque “es el pasado con una especie de apertura a lo que se viene. Un siglo de cambios, que es una combinación ideal. Si estudiamos la traición, los celos, la pasión, entendemos cómo somos hoy: la retórica heredada de los españoles, pero sin hacer nada, ya que no son ejecutores” En ese contexto resalta la figura de Domingo Faustino Sarmiento.
Su último libro, “La mirada del puma”, es un regreso a la Patagonia y su primera novela contemporánea, “En Alas de la Seducción”: “Me gusta innovar, no repetirme, no usar clichés, usar caminos inesperados. No odio ni a mis villanos, si tuvieron que morir fue por una decisión dramática”. Para finalizar, prometió sorpresas y continuar con el tema de la frontera, el choque de cosmovisiones y culturas.
La propuesta de Penguin Random House continuó con dos escritoras cordobesas, Graciela Ramos y Fernanda Pérez, que dieron tips acerca de cómo escribir una historia de amor, hay tres clases:
-Los protagonistas se ven y se enamoran, pero con todo en contra de ese amor. Modelo Romeo y Julieta.
-Comedia romántica. Se odian, no se soportan. Ellos no saben que se van a enamorar y el lector, sí. Estilo Orgullo y Prejuicio.
-Complicidad, se conocen de chicos, pero en algún momento pasa algo… como en Cumbres Borrascosas.
Casi todas las novelas que leemos tienen esos ejes, los ingredientes son los mismos, pero a cada una le sale diferente. De ahí surge la pregunta ¿cuál es la forma para escribir una historia de amor?
1-Personajes: Tenemos que hacer creíble que tengan que forma de construir ese amor, con códigos en comú, puntos culturales que excedan la atracción, la sensualidad.
2-Detalles: Las historias están construidas por detalles: una fiesta, caricia, mirada, palabra, regalo, carta, que sólo tiene valor para esas dos personas y las enriquecen.
3-Escenario: Dependen del período en que transcurre la novela y los personajes tratan de romperlo con valentía, con un costo, algún gesto o característica de la época. Estas novelas históricas tienden a poner a la mujer en esas situaciones. Cómo piensan, las características culturales son muy importantes.
4-Conflictos: Los únicos que valen son los internos. La investigación sigue a la profesión y a su psicología. Tienen que ser creíbles.
5-Erotismo: En este apartado les toca leer a cada una, “me da vergüenza leer esto”, admite Ramos, “pero escribirlo, no”, retruca Pérez. Las carcajadas lo confirman. El proceso puede ser catártico “en mi casa ya saben por qué lloro”, concluye Ramos, antes de que ambas pregunten al público si prefieren un final feliz o no.
Tras el receso, Gabriela Margall nos sumerge en la historia de la Historia: “los dos mecanismos son válidos, que se empiece con elementos de la Historia o con historias a las que hay que encontrarles un período histórico”.
A instancias del titular de su cátedra en la universidad tenía que elegir entre investigar o escribir novelas, ya que las dos cosas al mismo tiempo no podía, pero en ese proceso descubrió que “Yo soy una Escritoria”, un fallido que la define.
Es la investigación lo que más le gusta. Por ahí recibo un dato y se crea un ovillo, y comience la apropiación. Después se piensa en el argumento. La investigación te brinda mucho material para agregar a la novela, incluso personajes y situaciones. Es un período abierto, el de escritura es más cerrado. Me gustan los períodos planchados, con algo que viene a molestar, como las invasiones inglesas”.
Hay una tensión entre la historiadora y la novelista y lo resolví diciendo: “Estos son mis personajes. Por ejemplo el Rosas es uno en La Princesa De Las Pampas, y otro en La Dama de los Espejos. Mientras la historiadora trabaja y se fascina con los personajes históricos, la novelista descansa”.
Mirta Pérez Rey, Andrea Milano, María Border, Mariana Guarinoni, Camucha Escobar, Anabella Franco y Carolina Macedo, jugaron al Yo Sí/ Yo Nunca, con preguntas sobre si están enamoradas de sus personajes, experiencias propias y escenas de sexo.
Entre las respuestas más ocurrentes: ¿Alguna vez te vengaste de alguien convirtiéndolo en personaje?: No corre sangre, pero es eterno y super elegante, contesta Macedo. O ponerles su nombre a personajes que la van a pasar mal, como forma de catarsis, admite Guarinoni.
Para Escobar, el amor de toda su vida, de hace 36 años, “se la bancó, se la banca y encima cocina. Siempre me dio un espacio”. Para Mariana, acompañada desde hace 26 años, el apoyo de la pareja es fundamental. Ante la pregunta: “Mamá, ¿qué comemos?”, la respuesta es “No sé, preguntale a papá”.
También se suceden las anécdotas sobre sus experiencias con lectores o en librerías, la mejor fue la de Camucha acosada por una fan en una sala velatoria. Mientras María le pondría flores a un estante con sus volúmenes, a Carolina, que es muy tímida, le daría un ataque cardíaco si se le acerca alguien.
A algunas las inspiran cosas trágicas, o cuentan que la escritura les sirve para descargar la angustia, pero ninguna modificó un texto por el que dirán. Camucha dice que no es un acto placentero, es una buena manera de hacer catarsis y exponer tus miedos a quedarte sola, a la muerte…
Sin embargo, Franco admite que la vida que llevamos no nos deja escribir con la tranquilidad que queremos.
María se queja de que escribió un libro por presión de sus lectoras y pide perdón porque para ella es insoportable, desde la platea le dicen lo contrario, y, por supuesto, todas anuncian sus próximos libros.
El final es con Florencia Bonelli y su agradecimiento eterno a sus lectoras, con quienes comenzó desde “Marlene” un sistema de comunicación, ahora por redes, antes por mail. La primera fue, nadie menos, que Gloria V. Casañas.
“Vengo de una familia muy católica, muy conservadora, y fue arduo romper con eso, y yo dejo brotar porque nada me escandaliza”.
“El árabe” fue un libro que le prestó su suegra y dio comienzo a todo. Conoció la astrología a los 40 años y, en sus propias palabras, le abrió las puertas al autoconocimiento, por eso escribió la colección para adolescentes, para que tengan una herramienta para que se relacionen con los otros y su entorno. Concibe la astrología como herramienta de poder.
El resto de la charla se concentró en su próximo libro, anunciado para el mes que viene, sobre la Diana, el personaje secundario de Caballo de Fuego, que tardó mucho en escribir porque sufrió una depresión en el medio a causa de la investigación de las masacres de la guerra que protagoniza: “Me estaba bombardeando de temas oscuros. Corté y me distraje. Después retomé más tranquila. Me gustaría ser como ella, la admiro porque está cuerda y está viva. Fue difícil escribir su camino de sanación”.
“Empecé a escribir porque me desbordaba”, culmina, para sellar el encuentro con una historia de amor, la ella con su marido, Miguel, a quien conoció en Económicas, y gracias, a su madre, el libro que la llevó a su profesión actual. El destino quedó así sellado, como en las novelas.

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